El compromiso en nuevo sistema de justicia penal es para los litigantes

Con el nuevo modelo de justicia la impunidad ha sido reducida en 48 por ciento en comparación con el sistema tradicional, platica el juez de control (2 de 2).
Daniel Espinosa afirma que abogados han sido apercibidos por no contar con las competencias necesarias para operar en el nuevo sistema.
Daniel Espinosa afirma que abogados han sido apercibidos por no contar con las competencias necesarias para operar en el nuevo sistema. (Nacho Reyes)

El juez de control exhorta a operadores del nuevo modelo de justicia penal a cumplir con la capacitación adecuada, de lo contrario serán solo "damas de compañía en la audiencia".

Esta mediación evitó entonces que esos 1,325 casos se convirtieran en expedientes. Se resolvieron y se ayudó a despresurizar la tarea del juez.

Exacto, se convirtieron en expedientes y totalmente despresurizó. Bueno, de las 58 causas, 17 terminaron en procedimientos abreviados donde hubo un arreglo y el imputado recibió un beneficio: o la reducción de un tercio o la reducción de la mitad de la pena mínima que le correspondería; ocho terminaron a través de una suspensión condicional del proceso y tres terminaron en acuerdo reparatorio. Entonces, dos solamente llegaron a juicio oral en un año, solamente dos, ya no se hizo uso excesivo del Poder Judicial para resolver el conflicto, se privilegió la forma autocompositiva y los mecanismos alternativos de solución de controversias previstos en el Artículo 17 constitucional, párrafo cuarto.

Si funcionó tan bien en Ciudad Guzmán ¿por qué se batalló tanto en llegar a Puerto Vallarta? ¿Por qué se rompió el calendario que se tenía previsto a partir de octubre?

Bueno, tengo entendido que eso fue por los efectos de recursos, porque las empresas no cumplieron con la entrega del espacio, de la construcción para poder operar. No estaban totalmente construidas las instalaciones requeridas para operar.

Pero si es un problema de varillas y ladrillos, entonces estamos del otro lado.

Correcto, así fue. El 1 de octubre nosotros comenzamos a trabajar, y no es queja, simplemente es parte de nuestra realidad: comenzamos sin computadoras, sin impresoras, sin papelería, sin sellos, sin banderas, sin logos, y así comenzamos a trabajar el 1 de octubre. A los tres días ya teníamos el primer proceso, lo terminamos con dos audiencias, en cuatro horas terminamos un juicio, lo que antes tardábamos tres años...cuatro horas, un juicio terminado sin lo más elemental. ¿Qué hicimos, el personal? Los mismos jueces, los administradores, nos encargamos de llevar nuestras propias computadoras para trabajar, hace 15 días apenas llegaron los recursos, apenas llegaron el sistema de cómputo, las impresoras, los sellos, apenas llegaron...un año después, pero eso no fue obstáculo para no trabajar como se debía y todos, creo que asumimos un compromiso y que al final creo que era cuestión de actitud más que de recursos, pero evidentemente Vallarta, Tepatitlán y Lagos de Moreno, pues fue cuestión de infraestructura, que no estuvo al 100 por ciento como en Guzmán que, de hecho, el 1 de octubre cuando entregaron las instalaciones, estaban al 80 por ciento.

¿Qué adviertes como las mayores resistencias? y que tu advertencia sirva a tus colegas jueces que van a tener que abrir e iniciar este camino dentro de los próximos 9 meses.

Yo creo que el rubro es, otra vez, capacitación. Si bien hablé de la capacitación para los policías, porque ese es el eslabón más débil, el compromiso es grande para todos los nuevos operadores. Vengo del sistema tradicional donde yo era juez durante ocho años, donde dictaba mi sentencia en mi oficina con mi aire acondicionado y mi café y mi secretaria, ahora el reto es precisamente argumentar, que yo escucho a las partes, no tuve un expediente para analizarlo previamente, yo escuché los argumentos del MP, del defensor, si está la víctima escuché a la víctima, si está el imputado, escuché al imputado y resolví, no tengo el tiempo de meditar qué exige de mí una preparación, pero también exige una preparación del MP y del defensor. Aquí en este rubro de los defensores particulares he de decir que son muy pocos, de 60 son todos, yo creo que se han presentado tres o cuatro defensores particulares con el trabajo poco efectivo porque hemos tenido que apercibir a tres de los cuatro abogados particulares, tres veces hemos apercibido que en caso de que no demuestren capacidad en el nuevo modelo, vamos a nombrar a un defensor público.

Ahí hay una advertencia también para los que litigan, para los profesionistas abogados que es su profesión. Tienen que prepararse porque si no ya, en este nuevo modelo, los jueces tienen la capacidad de destituirlos.

Correcto, tenemos la obligación de acuerdo al Artículo 121 del Código Nacional, de requerir al imputado para que nombre a otro abogado. Si el imputado insistiera en que quiere a ese abogado, bueno, pues usted se queda aquí, pero ya no lo voy a escuchar, yo voy a traer al defensor público y al que voy a escuchar, al que le voy a conceder el uso de la palabra es al defensor público y no al particular, así que lo va a tener nada más de dama de compañía en la audiencia, pero no tiene ya intervención en ella. Entonces el rubro de capacitación para los abogados litigantes, que se preocupen por el tema.

¿Quién está más contento, la delincuencia o los ciudadanos? La delincuencia, por la impunidad o los ciudadanos, por tener una justicia más pronta y expedita.

Yo creo que los ciudadanos. Es apariencia nada más que hay impunidad. Tomo unos números: en el sistema tradicional había una impunidad del 98 por ciento, en este nuevo modelo es el 50 por ciento. La víctima se fue con una reparación del daño, ya no hubo impunidad al menos en 50 por ciento de casos que se fueron con una satisfacción, una garantía de no repetición, una restitución del daño sufrido y el resto, bueno, pues ya nos lo dejaron al Poder Judicial a través de los procedimientos que creo que han dado un resultado efectivo.