La Ley de Cambio Climático mitigará desastre ambiental

El cambio climático es “camino sin retorno”, destaca la titular de la Semadet, por lo que subraya la urgencia de contar pronto con una ley adecuada en el tema.

Guadalajara

El cambio climático “antropogénico” ya es un camino sin retorno: por eso, el desafío va no sólo por reducir emisiones de gases de efecto invernadero, sino adaptar y mitigar sus efectos. La Ley para la acción ante el cambio climático del estado de Jalisco es, en esa medida, una norma ineludible que pretende que los costos ambientales, sociales y políticos a pagar sean los más moderados posibles.

“Sin una ley esto es muy difícil”, advierte la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial del estado, Magdalena Ruiz Mejía. “Tenemos este fenómeno ya en contra como humanidad, y Jalisco está catalogado como uno de los más vulnerables a nivel del país”, señala en entrevista con MILENIO JALISCO. 

Una de sus principales preocupaciones actuales es que el Congreso del estado tome nota de la urgencia de contar con un instrumento de esta envergadura, dado el desafío. La propuesta de ley se espera sea discutida y promulgada a más tardar en agosto próximo.

-  Una primera lectura arroja una idea integradora y muy ambiciosa, algunos podrían verla como revolucionaria, pues afecta lo que hemos venido haciendo como sociedad en los estilos de vida y en las formas de producción, pero ¿es realista el planteamiento?

- Frente a este escenario que estamos viviendo sí es realista; vamos a tener un alto nivel de exposición y ya lo empezamos a vivir: crisis hídricas, falta de productividad en el campo, problemas de desastres crecientes y, sobre todo, el deterioro constante de nuestra base de vida: creo que la realidad nos está imponiendo esta agenda, y creo que Jalisco va a tener que responder con prontitud, y más valdría que todos los demás actores, que hemos tomado en cuenta para elaborar la ley, nos vayan acompañando en los ajustes,  en las transformaciones, rupturas, y cambios que vaya a implicar. 

- Hablando de urgencias, ¿por qué demoran dos años de esta Administración en presentarla?

- Es un largo trabajo de consulta, de talleres y de afinamiento de ideas y propuestas con los distintos actores; pero eso le da fortalezas muy importantes.

- ¿No hay apuntes en torno a la resistencia, al conservadurismo del sector económico o político?

- Creo que a lo que más nos enfrentamos es a que todavía no se alcanza a percibir el tema del cambio climático como una realidad y como una amenaza; eso es como lo más significativo, el sector académico, los sectores productivos, sobre todo el agropecuario, ya alcanzan a percibir, por ejemplo, que ya no hay tanta agua como antes en ciertas regiones; las cámaras empresariales han estado más sensibles al tema, pero como que todavía les falta asirlo como una lógica de trabajo cotidiano; lo que también va a hacerse, además de regular, es incentivar y propiciar que haya cada vez más incentivos en el tema de quien vaya adaptando tecnologías, y que se vaya reconociendo con estos incentivos. En la parte más importante de esta ley tengo que destacar un fondo ambiental, con un capitulado específico para cambio climático, que es una estrategia donde lo que estamos pretendiendo es que haya fondos suficientes para que los proyectos significativos que haya que hacer en Jalisco se vayan elaborando, sobre todo en el tema de los sectores productivos.

- Si uno revisa la ambición de esta ley, ¿sería lógico pensar que serán fondos generosos, no las típicas bolsas de lo que sobra para otras áreas?

- Así es, es un tipo de fondo que ya tiene varios éxitos, a nivel nacional; por ejemplo, el Fondo Estatal de Veracruz; otro fondo que se está creando en el estado de México para el tema del agua; uno más que todavía ha faltado madurar para el agua de Cerro Grande, que abastece a la ciudad de Colima; y el fondo que existe en el DF en el tema del cambio de uso de suelo: si sumamos todas estas experiencias a nivel nacional, estaríamos aprendiendo y caminando hacia un fondo muy bien compuesto, a lo que se debe sumar el tema de la transversalidad del cambio climático.

- O sea, no solo el fondo, sino que los presupuestos de dependencias de fomento, como Desarrollo Rural, Turismo, Infraestructura o Desarrollo Económico, estén en la mima línea de mitigar y adaptarse al cambio climático.

- Así es. Yo creo que esa es la agenda de mayor reto y al mismo tiempo la que más posibilidades de transformación tiene […] se tiene que armonizar en algún momento, porque no sólo está a nivel federal la Ley General de Cambio Climático, sino que también está planteado en la Ley de Desarrollo Rural Sustentable, lo que a nivel nacional está propiciando que haya comisiones intersecretariales que impulsen un sector agropecuario que no dañe al ambiente, sino que se ajuste a sus limitaciones; esto va aterrizando en varias estrategias: la reducción de emisiones por deforestación y degradación de bosques, conocida como Redd+, en donde se está forzando a  nivel de proyecto que la Secretaría de Agricultura federal [Sagarpa] armonice el sector agropecuario con Medio Ambiente, con el sector agua, con el sector social; nos están pidiendo a los estados que hagamos espejos, que se deben de transformar en políticas,  donde se den incentivos armonizados, es decir, el campesino que sí tenga cuidado de las fronteras forestales o de cambio de uso de suelo,  se le va a dar, pero para llegar a eso hay mucho trabajo por delante […] tenemos el reto con los sectores prioritarios: agropecuario, energético, productivo-industrial, transportes y residuos…

- Tenemos una cultura política ligada al corto plazo en este país, uno de los grandes cánceres; con esa política hecha por políticos tradicionales, ¿cómo se puede generar este tipo de cambios?

- Es que ya no hay tanto político tradicional; creo que vienen nuevas generaciones que ya alcanzan a ver el tema de las implicaciones económicas y sociales si no se toma en cuenta la variable ambiental;  estos implican cambios radicales en la toma de decisiones, en las personas, en los ciudadanos, yo creo que eso es una realidad.

- ¿Confía que los diputados locales comprendan esto y permitan que la ley se promulgue con todas sus fortalezas?

- Así es; nosotros hicimos una ruta crítica de consulta pública, sectorizada: sector empresarial, privado, rural, adentro de la ciudad, académico, organizaciones civiles […] estoy consciente que puede tener aportaciones, esperamos que se hagan sustantivas y de mejora, es decir, que se tome en cuenta que hubo un grupo interdisciplinario detrás de la propuesta.

- El compromiso institucional es que para el año 2020, se reduzcan en 30 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero, ¿con esta ley se va a lograr?

- La ley nos facilita mucho; ya había un trabajo muy sustantivo en el tema de programas instrumentos y proyectos estratégicos, pero la ley arropa y articula todos los esfuerzos, no solo del gobierno del estado, sino que ahora sí nos vamos a poder coordinar con los municipios,  y con los diferentes sectores. 

- ¿Sin una ley como ésta, ¿alcanzar el objetivo sería mucho más difícil?

- Sin duda.

Claves

Un desafío

- El cambio climático es un proceso natural debido a las fluctuaciones en el contenido de carbono y equivalentes (gases opacos) en la atmósfera de la tierra, así como a otras causas como el movimiento del eje de la tierra. Pero a diferencia del pasado, cuando esos cambios se daban de modo gradual y obedeciendo a factores de la propia naturaleza (incendios forestales, actividad volcánica), desde 1750 lo ha extremado el hombre debido a su actividad productiva (industria, transporte y deforestación).

- El aumento de gases, causa del calentamiento global, ha sido constante: medido en partes por millón (ppm), en los albores de la era industrial, el planeta contenía por debajo de 300 ppm; en la actualidad ha rebasado 400 ppm.

- “Por primera vez en tres millones de años, la concentración de este gas [dióxido de carbono] en la atmósfera del planeta superó las 400 ppm. La última vez que hubo este valor, el Ártico aún no tenía hielo, el istmo de Panamá no se había formado porque el nivel del mar era mucho más alto, y los antepasados de los humanos llevaban poco tiempo de caminar erguidos. Somos la primera generación de humanos que viviremos en un planeta con esta concentración de CO2”, destaca el investigador de la UdeG, Pedro Medina Rosas.