Zona Los Altos podría colapsar por trasvase

Ni León ni la ZMG, receptoras del recurso alteño, han mejorado el uso de su agua: apenas descontaminan y reciclan; tienen alto desperdicio y destruyen sus propias zonas de recarga

Guadalajara

La experiencia mundial y nacional de trasvases de agua demuestra lo oneroso que puede ser un proyecto de esta naturaleza, sobre todo para las regiones de donde se extrae el recurso, pues compromete su nivel de vida y su economía muy por encima de los beneficios buscados en las cuencas receptoras, señalan dos informes de WWF (en español, Fondo Mundial para la Naturaleza).

Es el caso de la cuenca del río Verde en Los Altos de Jalisco, de donde se pretenden extraer anualmente casi 120 millones de metros cúbicos de agua para la ciudad de León, así como 372 millones de m3 para la zona metropolitana de Guadalajara y catorce cabeceras municipales, con base en el proyecto de la presa El Zapotillo y el acueducto que realiza la filial de la española Abengoa. En contraste, existen vigentes en la zona dos grandes vedas para nuevas explotaciones que se aplican para sus aguas superficiales y subterráneas, correspondientes a los años 1931 y 1987, respectivamente, lo que demuestra que no hay “agua que sobre”, pues el gobierno mexicano lo ha dejado claro al aplicar esos instrumentos (MILENIO JALISCO, 11 de junio de 2013).

La región de Los Altos tiene alrededor de un millón de habitantes; su principal actividad económica es la ganadería y la agroindustria, que dependen de forma crítica de la disponibilidad de agua. Pese a la escasez histórica y un creciente descenso en las lluvias, mantiene el primer lugar nacional en producción de alimentos de origen animal.

“Lo que sabemos de los trasvases entre cuenca, hasta la fecha, debería bastar para que suenen todas las alarmas cuando un gobierno considera este tipo de proyecto. A pesar de las lecciones que debíamos haber aprendido por experiencias previas, muchos de los encargados de tomar decisiones siguen viéndolos como una solución técnica a los desequilibrios que se aprecian en la distribución de agua […] un punto de vista simplista, basado en la idea de que se puede trasladar, sin impactos sociales y medioambientales considerables, agua desde lugares que se considera que tienen ‘excedentes de agua’ a zonas donde ésta escasea”, destaca el informe Trasvases: del mito a la realidad (íntegro en http://awsassets.wwf.es/downloads/pipedreams_spanish_1_.pdf).

“La realización de trasvases, más que corregir lo que se percibe como un desequilibrio hídrico, suele alterar el delicado equilibrio hídrico que existe, tanto en la cuenca cedente como en la receptora. Normalmente se pasan por alto los impactos que a corto, medio y largo plazo produce el trasvasar agua de una comunidad para suministrarla a otra”, agrega.

“No se puede negar el hecho de que la escasez de agua es un serio problema para grandes grupos de población, y esto se ve agravado cada vez más por el cambio climático. Las carencias de agua pueden ser producto de una serie de factores, además de la sequía. Entre estos están la superpoblación de zonas naturalmente pobres en agua, la sobreexplotación de recursos hídricos locales, las prácticas agrícolas inapropiadas, el despilfarro de agua, etc. Así pues, la cuestión de cómo satisfacer la demanda de agua en zonas sometidas a estrés hídrico sigue requiriendo una respuesta urgente”, destaca el informe.

De hecho, “aunque en determinadas circunstancias [los trasvases] pueden desempeñar un papel importante –por ejemplo, en el abastecimiento de agua potable a núcleos de población–[…] muchos trasvases han causado en ecosistemas de agua dulce daños desproporcionados en relación con los beneficios obtenidos. Los impactos sociales y económicos, en especial sobre la cuenca cedente [como es el caso de Los Altos], son también, por lo general, inaceptables”.

Por si fuera poco, disponer de agua en las zonas receptoras “no anima al consumidor a hacer un uso más eficiente del agua, con lo que continúa el derroche”.

A juicio de la organización ecologista multinacional, antes de decidir trasvasar, deberían agotarse tres posibilidades: “Reducir la demanda de agua, reciclar las aguas residuales y complementar localmente el suministro de agua”. El trasvase debe ser la última opción.

Ni León ni Guadalajara han caminado por esa ruta; ambos contaminan sus cuencas, tratan de forma insuficiente el agua residual, apenas reciclan el recurso y no tienen como prioridad la cultura del agua. Por si fuera poco, el crecimiento desordenado de ambas urbes ha traído por efecto la progresiva pérdida de las zonas de recarga de los acuíferos locales, ante la indiferencia de las autoridades.

La WWF en un reciente trabajo intitulado Seven sins of dam building (Siete pecados en la construcción de presas), de nuevo aborda la cuestión.

Los ‘Siete Pecados’ enlistados en el reporte “incluyen los aspectos de ubicación de las presas, descuido de la biodiversidad, caudales ecológicos, factores socioeconómicos, y análisis de riesgos. WWF también señala que las decisiones sobre la construcción de presas, con frecuencia se toman con un sesgo hacia la construcción por la construcción misma, sin considerar alternativas mejores, más baratas y menos dañinas […] las presas planeadas, construidas y operadas adecuadamente pueden contribuir a la seguridad alimentaria y energética, desafortunadamente los intereses de corto plazo con frecuencia son el foco de la toma de decisiones”, señala el doctor Jian-hua Meng, especialista en seguridad hídrica de WWF (ver http://www.wwf.org.mx/wwfmex/descargas/130321_WWF_Seven-Sins-of-Dam-Building.pdf).

“No se pueden esperar resultados sustentables cuando las propuestas de presas se basan en intereses financieros o políticos en lugar del diálogo, la transparencia y la razón”, comenta por su parte Eugenio Barrios, director del Programa Agua de WWF-México.

“Efectos negativos como la reubicación de población, la destrucción de sitios culturales, o el colapso de las pesquerías locales, con frecuencia son desestimados y considerados como susceptibles de compensación bajo cualquier situación […] las evidencias científicas y los análisis de riesgo con frecuencia pierden ante las agendas políticas o económicas unilaterales”, sostiene.

Así, “las presas siguen siendo planeadas y construidas en áreas de alto valor ecológico, y la pérdida de biodiversidad con frecuencia no es considerada. Impactos graves, ocasionados por el cambio en la dinámica natural de los flujos de agua o la desaparición de humedales, siguen sin ser tomados en consideración”. Un aspecto político que debe cambiar si no se quiere condenar a más regiones, como amenaza con suceder en Los Altos.

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Algunos datos

-El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), es “una de las organizaciones independientes de conservación más grandes y con mayor experiencia en el mundo”, la cual realiza en México importantes labores de gestión para proteger cuencas hidrográficas y reducir el impacto humano sobre ellas

-Las misiones fundamentales de la WWF son conservar la diversidad biológica del mundo “garantizando el uso sustentable de los recursos naturales renovables” y “promoviendo la reducción de la contaminación”

-El trasvase del río Verde hacia León y Guadalajara fue decidido por el gobierno mexicano en dos decretos de 1995 y 1997, sin considerar que en años anteriores había vedado los aprovechamientos en la cuenca

-Para todo conocedor del ciclo del agua, es clara la relación entre el agua superficial y la subterránea, que se tributan mutuamente

Fuentes: www.wwf.org.mx y MILENIO