ZMG, líder latinoamericano en contaminación del aire

Las muertes por exposición a aire contaminado rondan tres mil casos por año; la ciudad encabeza parámetros de polución por ozono (líder en 2011).
Cuando hay incendios forestales, como el registrado en La Primavera en 2005, la contaminación se agudiza en la ciudad.
Cuando hay incendios forestales, como el registrado en La Primavera en 2005, la contaminación se agudiza en la ciudad. (Milenio)

Guadalajara

La cifras proveídas por la red de monitoreo atmosférico de la Zona Metropolitana de Guadalajara han disfrazado por casi 20 años una contaminación en ascenso que se empieza a descubrir hacia las periferias de la ciudad, debido a la apertura a partir de 2010 de las dos últimas estaciones, en Santa Fe y en Las Pintas, al sur y sureste citadinos.

Los datos que arrojan estas dos estaciones demuestran que con todos los cambios tecnológicos y de infraestructura, no se ha podido detener el deterioro ocasionado  por las emisiones a la atmósfera, sobre todo en dos contaminantes criterios en los que la ciudad ocupa los primeros lugares en América Latina: el ozono y las partículas suspendidas, además del dióxido de azufre.

En 2013, uno de cada tres días del año (123 días) fueron de mala calidad del aire para esta ciudad, lo que repercute en la salud de 4.6 millones de habitantes de la metrópoli. La titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet), Magdalena Ruiz Mejía, destaca que el error ha sido limitarse a monitorear “contaminantes-criterio” pero sin detonar políticas públicas que atiendan el problema de salud que esto entraña. Y por ello, la ciudad comparte con Monterrey el índice de motorización (auto-habitante) más alto del país y no ha creado una sola área verde importante en 23 años (la última, el Parque Metropolitano, en Zapopan).  Se estima que 85 por ciento de las emisiones a la atmósfera de la ciudad las provocan los automotores.

Según las cifras más actuales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que dio a conocer el Clean Air Institute (Instituto de Aire Limpio, http://www.cleanairinstitute.org/), en un informe de 2013, en esta ciudad mueren por año alrededor de tres mil personas debido a exposición crónica o aguda con aire contaminado, lo que la iguala con Monterrey y la deja sólo debajo de la Ciudad de México.

Según esos registros, Guadalajara fue en 2011 la ciudad latinoamericana de más de un millón de habitantes que encabezó la lista de concentraciones de ozono (69.3 microgramos por metro cúbico), fue segundo lugar en concentraciones de PM10  (partículas suspendidas menores a diez micras), con 70.1 mg/m3; segundo lugar para dióxido de nitrógeno (57.2 mg/m3) y cuarto para dióxido de azufre (13.1 mg/m3).

Para Ruiz Mejía, eso revela el fracaso de las políticas exclusivamente sectoriales y no transversales en el tema ambiental: es decir, nunca se consideró que tener información de contaminación debiera significar algo en términos de desarrollo económico o social. La ciudad creció de forma desordenada, privilegió el auto como medio de transporte y no se preocuparon los tres ámbitos de gobierno de la zonificación de las actividades económicos y productivas considerando la calidad del territorio y el funcionamiento de sus ecosistemas.

No es casualidad así que se tengan urbanizaciones en las áreas frágiles ambientalmente; y si no se tomaban en cuenta factores como el agua, el suelo o la sismicidad, mucho menos el funcionamiento de la cuenca atmosférica. Guadalajara ocupa un territorio con vientos de baja fuerza que propician hasta 200 días al año de inversiones térmicas (sólo la luz solar tiene la energía para disipar la nata de contaminantes que amanece en la biosfera local), lo cual es especialmente problemático en las zonas donde ahora hay más crecimiento: Tlajomulco y El Salto.

“Todo eso hay que cambiarlo; la red de monitoreo va a ser vista siempre en la lógica de la calidad del aire, y en torno a eso prospectamos una agenda; el DF, Monterrey y otras ciudades ya han empezado a disminuir sus contaminantes, sobre todo ozono o PM10; ellos llevan cinco o seis años, nosotros debemos avanzar por esa ruta, estabilizar primero y luego bajarle […] por eso tenemos a actores muy importantes sentados en definir las estrategias; las secretarías de Salud, de Educación, de Movilidad, en el organismo del que se desprenden mesas de trabajo, lo que llamamos Pro Aire Jalisco; con ellos buscamos validar nuevos criterios, sobre todo con los decretos de emergencia o de contingencias atmosféricas”, añade la funcionaria.

Tres mil muertes suenan a mucho, sobre todo porque las autoridades estatales, hasta algunos años atrás, negaban la vinculación entre contaminación atmosférica y decesos. De hecho, las actas de defunción no eran la herramienta más adecuada para establecer históricos sobre el tema. Aún así, los especialistas los hallaron.

“En las actas de defunción hay cosas muy valiosas, por ejemplo la edad de las personas, allí puedes ir evaluando las variaciones que tienes en hombres y mujeres, por ejemplo,  algún tipo de cáncer que varía mucho en cómo afecta a un género y a otro; puedes identificar vulnerabilidad en cambio climático según las muertes, ver qué sectores son vulnerables […] por ejemplo, si analizas contaminación, como la que hubo por el incendio de 2005 en La Primavera, si analizas niños que murieron por asma, y en ese año hay un disparo en la cifra, tal vez con las muertes totales no se ve tanta la diferencia, pero si vas al sector niños si verás que hay un salto”, señala el investigador de la UdeG, Arturo Curiel Ballesteros.

De este modo, “así es como haces una categoría en la parte de las enfermedades, son identificadores que te están alertando sobre un problema, aunque lógicamente hace falta una mejor calidad de los datos, porque en otros lugares al analizar esto puedes generar ecuaciones  y de ahí establecer predicciones; si el termómetro sube a 33 grados ya sabes qué va a pasar en los hospitales, qué tipo de enfermedades van a llegar, y debes estar preparado”, añade.

Otro de los grandes problemas es que las normas oficiales mexicanas son permisivas frente a las de la OMS. Significa que en este país se toleran niveles de ozono, PM10 o dióxido de nitrógeno superiores a la norma internacional. Y si ni siquiera esos estándares se cumplen, queda claro por qué las ciudades mexicanas, como es el caso emblemático de Guadalajara, son tan peligrosas para sus moradores.

La trampa de las PM 2.5

Un análisis dado a conocer la pasada semana sobre el monitoreo mundial de las partículas suspendidas de 2.5 micras o menos, arrojó resultados altamente positivos para Guadalajara, pero en realidad, da pie a una trampa que se basa en un hecho muy simple y notorio: la falta de existencia de analizadores de ese elemento en ocho de las diez estaciones con que cuenta la ciudad.

“En el caso de México en particular, el reporte de la OMS incluye la medición de nueve ciudades, de las cuales la capital de Nuevo León sale reprobada. La calidad del aire en Monterrey es la peor, con 36 microgramos de PM 2.5 por metro cúbico. En cambio, la ciudad de Guadalajara es la mejor calificada en calidad del aire, con 13 microgramos de PM 2.5 por metro cúbico. La OMS también midió la calidad atmosférica de Irapuato (18), León (19), Ciudad de México (25), Puebla (20), Salamanca (20), Silao (16) y Toluca (33)”. El contaminante PM 2.5 es apenas uno de los siete criterio, y el que tiene menos tiempo incorporado a la norma obligatoria de mediciones. Sólo Monterrey y el DF lo miden integralmente.

Más datos

En 2013, el Clean Air Institute publicó el estudio La calidad del aire en América Latina, una visión panorámica, que incluye información de de 21 centros urbanos que “representa 24.3% de la población total regional, e incluye seis  de las diez ciudades más pobladas de América Latina”

Se trata de Quito, Ecuador; San Juan, Puerto Rico; Montevideo, Uruguay; Belo Horizonte, Curitiba y Sao Paulo, Brasil; Monterrey, Guadalajara, Ciudad de México, León, Puebla y Ciudad Juárez, México; Bogotá y Medellín, en Colombia; Cochabamba, La Paz y Santa Cruz, en Bolivia; Lima-Callao, en Perú; Santiago, en Chile; San Salvador en El Salvador; Santo Domingo en República Dominicana y Panamá, en Panamá

En el análisis de cinco contaminantes-criterio, Guadalajara figura de forma notoria en cuatro: encabeza la lista de contaminación por ozono, ocupa el segundo lugar en contaminación por dióxido de nitrógeno y PM10; y es cuarto en dióxido de azufre. Esto la ubica entre las cinco metrópolis más contaminadas del subcontinente (estudio completo en http://www.cleanairinstitute.org/calidaddelaireamericalatina/resumen-calidadaire-al.pdf)

Guadalajara tiene una enorme cantidad de autos: 1.7 millones que circulan sobre sus calles, para un “índice de motorización” de 381 vehículos por mil habitantes que supera en 150 por ciento el promedio de la ciudad de México, de apenas 157 por mil habitantes, aunque ligeramente por abajo del de Monterrey, que asciende a 415 automotores por mil moradores

Vivir en entornos contaminados puede contribuir hasta en 70 por ciento en el surgimiento de enfermedades crónico-degenerativas, e incide en los padecimientos entre los grupos más vulnerables de la población: niños, viejos, mujeres embarazadas, señala el Colectivo Ecologista de Jalisco

Los factores concretos son respirar aire sucio, tomar agua contaminada en términos químicos, convivir con los residuos en entornos con alta erosión en la urbe, y la escasez de arbolado, cuestiones que pueden agravar situaciones de salud que ya existen.



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