Tapatíos salieron a visitar a sus muertos

En estos días, los panteones cambian radicalmente, pues los visitantes se esmeran en limpiar y dejar al menos un ramo de flores sobre las tumbas de sus familiares.
Dejan flores y le tocan canciones a sus difuntos.
Dejan flores y le tocan canciones a sus difuntos. (Guillermo Gómez)

Guadalajara

Se calcula que a los panteones de Guadalajara llegarán aproximadamente 500 mil personas con motivo del Día de Muertos, es decir una tercera parte de los tapatíos tienen intención y la tradición de acudir a visitar a sus difuntos.

Desde el pasado viernes han comenzado a llegar, pero ayer y hoy los grupos son mucho más numerosos.

En estos días, el panteón cambia radicalmente, pues los visitantes se esmeran en limpiar y dejar al menos un ramo de flores sobre las tumbas de sus familiares. Como la familia Esquivias López, quienes se organizan con anticipación para hacer un gran altar de muertos en las tumbas de su padre y hermanos y ahí se reúnen, a lo largo del día, 16 hermanos, 72 nietos y 76 bisnietos.

María de los Ángeles Esquivias López explicó que “nos organizamos en familia porque somos muchos hermanos. Nos ponemos de acuerdo en quién trae las ofrendas, los papeles; los niños hacen las calaveras, las iluminan, escriben pensamientos para nuestros seres queridos, otros pican el papel o cosemos flores. Otros decoramos la tumba y traemos ofrendas”.

La mayor parte de la familia quedó en verse a la entrada del panteón “y a las 9:00 am en un punto entramos todos juntos como en procesión para encontrarnos con nuestros difuntos”.

Ya ahí, entre todos hacen un vistoso altar de muertos, rezan y hasta piden algunas canciones que les gustaban al papá y a los hermanos, “una vez un grupo norteño nos cantó una de The Creedence para mi hermano”, comentó María de los Ángeles.

Otra de las tumbas que también limpiaron para dejarla libre de tierra fue la de El Tonino, que de acuerdo a su tumba fue “100 por ciento Chivas”. Jorge Alberto Gallardo, El Tonino, fue trabajador del Panteón Guadalajara, pero murió en 1997 en un accidente. Su compañero David Lomelí es quien con escoba y una cubeta con agua limpia alrededor de la tumba que tiene un gran escudo del equipo de futbol tapatío.

En general, estos han sido días para que la gente recuerde a sus muertos, los visite, los acompañe, les lleve detalles que les gustaban en vida, los llenen de flores y lleguen con grandes cubetas llenas de agua, escobas y todo cuanto necesitan para hacer una limpieza general en el espacio de sus difuntos.