San Juan, por décadas sigue a la buena de Dios

Artistas que han vivido en el barrio y profesores dicen que con atención podría mejorar la zona.
Los barrios y colonias cercanas al mercado Libertad podrían ser un mejor escaparate cultural y turístico, si le pusiera más atención el gobierno.
Los barrios y colonias cercanas al mercado Libertad podrían ser un mejor escaparate cultural y turístico, si le pusiera más atención el gobierno. (Milenio)

Guadalajara

San Juan de Dios fue el barrio de Gerardo Murillo, el Dr. Atl., para quienes viven allí, a pesar de reconocer que hay mucha violencia y no querer emitir alguna declaración, la zona tiene mucho potencial turístico y cultural, sin embargo señalan que el estado en que se encuentra se debe al abandono que ha tenido por parte de las autoridades de diversas dependencias. Al respecto algunos funcionarios hablan de las iniciativas culturales y educativas que han emprendido o pretenden emprender en la zona, otros no proporcionaron la información que les requirió el medio.

Para Amado Aurelio Pérez, columnista de MILENIO JALISCO, escritor que ha habitado la zona por más de 30 años, la migración a los alrededores del mercado es un fenómeno que ha propiciado el comercio informal, y su agrupación en sindicatos. A esto se añade que los dueños de las fincas se han muerto o se han ido. Las casas se convirtieron en bodegas y otras en baldíos que no han sido atendidos.

 Las opciones como los cines y el teatro lírico fueron desapareciendo o cambiaron su giro y los programas educativos o culturales no se han implementado nunca a pesar de que en el barrio tuvo su sede la primera escuela de actuación de la Asociación Nacional de Actores, y a pesar de que se tiene el Instituto Cultural Cabañas cerca y el mismo mercado Libertad se ha declarado con valor patrimonial.  Para Pérez el problema es grave porque las autoridades no han sabido generar un espacio para que los habitantes de la zona cubran necesidades primordiales. “Si las autoridades ven como problema el comercio informal, lo primero que se necesita es generar otro tipo de empleos en la zona y no se hace”.

Aldo Villarello, pintor y vitralista dice que aún recuerda cuando tenía 25 años y era estudiante de pintura de El Cabañas. “Ví cómo mucha gente comenzó a irse, vendió sus casas y proliferaron los negocios. Aquí entre 8 y 9 de la noche la zona se pone vacía. Es una lástima porque hay muy buenas casas, pero solas. Hay iglesias históricas, pero es difícil mantenerlas porque el barrio se va quedando solo, según me han comentado algunos sacerdotes. Aquí atrás del Cabañas se llama La perla y últimamente se comenzado a poblar de gente de Guerrero, Oaxaca y Chiapas, la mayoría artesanos”, dice el artista.

“No hay mantenimiento en las banquetas. El riesgo es latente por la noche, es zona de comercio ilegal. No hay programas culturales por parte del gobierno. Lo único que había eran los talleres del Cabañas con artistas como Genaro Velasco y Cuca Vaca. Los desaparecieron y creo que fue un error, la gente de alrededor aprovechaba los talleres”, subraya Villarello.

Por otro lado señala que el mercado sigue siendo una fuente de empleos. “Hay mucho potencial. Podrían crearse escuelas de oficios, también podrían proliferar muchos hostales y crear proyectos enfocados a la creación de artesanías”, dice Villarello quien agrega que debido a que también trabaja en el mercado Libertad, se ha dado cuenta que hay  japoneses e italianos a quienes les podría interesar habitar estas casas si hubiera un mejor entorno”, destaca. Para Jorge Triana, director del Festival Divercine y director de la Primaria Urbana 82 que se cayó y recién remodelaron, la opción es aprovechar al máximo algunos programas que tiene la propia Secretaría de Educación estatal, dedicados a promover la  no violencia intrafamiliar y “acercar a los muchachos a los pocos lugares culturales que tenemos. Nosotros, por ejemplo, tomamos estos temas y en el plantel en el que atendemos a casi 150 niños, nos hemos puesto a hacer incluso programas de radio, que replicamos aquí mismo en altavoces”, dice el profesor, quien comenta que “la zona es difícil, muchos de los niños que atendemos son hijos de los comerciantes, o de orfanatos como el 12 piedritas, y otros de  familias disfuncionales. Lo que hacemos no es suficiente” dice el también locutor.