Ruido, malos olores y espectaculares: males de la ciudad

Las enfermedades de carácter olfativo se dan en puntos ya conocidos, que molestan tanto a los peatones como automovilistas y visitantes.
Experto señala que las zonas que huelen mal son fácil de encontrar.
Experto señala que las zonas que huelen mal son fácil de encontrar. (Alejandro Acosta)

Guadalajara

El expediente médico del área metropolitana de Guadalajara es extenso.  Las patologías que sufre la ciudad en algunos casos son graves y perjudican a la imagen, la rutina y salud de los propios habitantes de los municipios que integran la zona.

¿Cuál es la gravedad de la zona? El investigador de la Universidad de Guadalajara, el arquitecto Guillermo Sandoval ha detectado tres patologías que sufren los municipios de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá y Tlajomulco: visuales, olfativas y auditivas.

“Las patologías no son otra cosa más que enfermedades de las mismas ciudades que están suscitándose por desviaciones de todo tipo; tipo moral, de tipo social o de tipo administrativo pero principalmente todo ordenado desde el punto de vista político. Eso es lo que es la patología, enfermedades causadas por algún elemento extraño, en este caso estamos hablando de enfermedades causadas por la ciudad”, explica Guillermo Sandoval.

El resumen médico del área metropolitana expone las enfermedades de tipo visual en diferentes arterias de la ciudad con la exposición de anuncios publicitarios. Las calles más transitadas se identifican por 650 espectaculares de tamaños de los 12 por seis metros y anuncios en los puentes vehiculares.

“Del Aeropuerto al Periférico hay 192 espectaculares. Esos 192 espectaculares el problema no es que existan; el problema que existe es el contenido de lo que anuncia. Te anuncia, por ejemplo, moteles de paso, cervezas, vino, table  dance, puro vicio. Pero no hay ninguno que te diga bienvenidos a Guadalajara, es la ciudad que tiene cinco millones (de habitantes) en el área metropolitana o lo que tú quieras, no hay nada de eso. A las entradas de la ciudad hay espectaculares y puentes que sirven para lo mismo”, indicó el investigador.

Al continuar con la revisión del expediente se encuentran las enfermedades de carácter olfativo. En puntos geográficos que son  conocidos por los propios ciudadanos el mal olor es evidente y molesta a los que transitan, caminan, trabajan, toman clases o viven cerca de los lugares que expiden malos olores.

Carretera a Chapala a la altura del aeropuerto,  Mercados del mar y Abastos, el cruce de San Juan de Dios y Javier Mina; además del cruce de  Gobernador Luis G. Curiel y el cruce de avenida López de Legazpi, se juntan los pocos soportables olores del Rastro Municipal de Guadalajara y el lugar donde carretones de basura vacían su contenido en los tráileres.

“Son ocho, diez puntos los que son graves en el sentido como la presa del Ahogado.  Yendo al aeropuerto o viniendo del aeropuerto es una pestilencia terrible. Imagínate qué espectáculo estamos dando a los visitantes con ese olor. Otro de los problemas es por la Calzada Independencia en el cruzamiento con Javier Mina y Juárez el sifón famoso nunca funcionó”, indicó Guillermo Sandoval.

Por último, la patología del ruido se presenta en la calle: automóviles, claxón, bares,  música, publicidad y otros generadores de ruido se encuentran en esta patología.

“Los decibeles son una forma de medir la cantidad de sonido que hay, pero en estos casos están desde el cero al cien. Lo tolerable es entre 40 y 60. Por ejemplo una hoja cuando cae el viento son diez decibeles. Unos señores platicando son 40 decibeles, unas señoras platicando es 60 decibeles porque alzan la voz. Una motocicleta son 80 decibeles. Un avión rebasa los 120 decibeles”, comparó.

Seguramente, la ciudad cuenta con otras enfermedades. Para el investigador el diagnostico general es la falta de un orden entre los municipios que integran la zona metropolitana. 

Para su recuperación, dijo, es necesario un trabajo integral entre los gobiernos municipales para que la ciudad pueda tener un mejor desarrollo.