Pese a discapacidades, nada les impide jugar

El equipo de futbol adaptado se formó en 2012 y se integra por 21 jugadores; tres de ellos jugaron el año pasado la Copa América de amputados en Brasil.
A los 15 años Marcos tuvo un accidente que le provocó la amputación de su brazo, pero las ganas de jugar futbol no desaparecieron.
A los 15 años Marcos tuvo un accidente que le provocó la amputación de su brazo, pero las ganas de jugar futbol no desaparecieron. (Carlos Zepeda)

Guadalajara

Qué se necesita para jugar futbol, se le preguntó a Ricardo, un transeúnte que caminaba por la zona de la central vieja. Dos piernas, contestó. Momentos después se dio cuenta que había dado una respuesta errónea.

Es domingo y son las once de la mañana. Diez hombres vestidos con uniformes de futbol entrenan en la cancha con pasto sintético en la Unidad Deportiva Agua Azul. Seis de ellos son jugadores de campo y no tienen una de sus piernas, los otros cuatro son porteros y practican sin tener una de sus extremidades.

Los defensas, medios y delanteros recorren las zonas del campo de futbol 7 con ayuda de unos bastones. Pese a lo que se pueda pensar al describir tal situación, esto no dificulta que puedan correr, burlar, brincar y patear a portería con fuerza y dirección. Los guardametas hacen con una mano lo que cualquier portero convencional realiza; parar el balón, desviar un tiro, lanzarse y tener una salida de ataque.

Se trata del equipo de futbol de amputados Lobos de Jalisco. Formado el 9 de septiembre del 2012, se integra por 21 jugadores provenientes de diferentes municipios de Jalisco como Zacoalco, Tamazula, Sayula, Lagos de Moreno y municipalidades de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

“Primeramente fue enseñarlos a caminar, enseñarlos a correr, enseñarlos a jugar y enseñarlos a creer que sí se puede (...) hay chicos que jugaron futbol toda su vida, entonces realmente fue nada más adaptarse a las nuevas condiciones físicas”, cuenta Jan Gauna, presidente del equipo Lobos de Jalisco sobre el proceso de los jugadores.

Uno de los jugadores es Humberto Fierro; hace dos años tuvo un accidente de motocicleta que provocó que perdiera su pierna derecha. Desde chico jugaba futbol como delantero y llegó a la categoría de tercera división. Después del accidente, por obvias circunstancias, se alejó de las canchas.

“La neta sí pensé que ya no iba a jugar futbol, pensé que esa etapa ya había quedado atrás. Recién fue el accidente, no me importaba jugar, me apuraba mi familia. Iba a ver el futbol, por fuera muy alegre, pero por dentro sí decía ‘estuviera ahí’, pero pues lo que pasó, pues pasas a otra etapa de tu vida, lo futbolístico quedó en segunda parte”, cuenta Humberto.

Su frase es “de aquí pa’arriba”. Tiene su negocio propio de frutas y verduras en la colonia San Martín de las Flores y el año anterior jugó la final de la Copa América de futbol para amputados en Brasil contra el equipo anfitrión. Por desgracia no se obtuvo el primer sitio.

En la portería está Marcos Pelayo. Desde niño jugaba en esa posición. Cuando tenía 15 años, es decir, hace 13 años, tuvo un accidente de trabajo en un torno que le provocó que le fuera amputado su brazo. Las ganas de practicar el futbol no se le quitaron pero le daba pendiente que los demás jugadores pudieran lastimarle. Ahora se dice estar en las mismas circunstancias que sus competidores.

“Me gustaba ser portero y fue mucha coincidencia volver a formar parte de un equipo y ser portero. Me gustaba ir a ver el futbol pero no con la emoción, la adrenalina de estar en la cancha. Al principio era súper difícil, ya que al caerte y levantarle rápido en la misma jugada tienes que tener un poquito de condición y un poco de fuerza”, detalla Marcos, quien ahora tiene un equipo de niños.

Juegan un partido interescuadras.  La exigencia, las triangulaciones, las atajadas, las burladas, recortes, los errores, y sobre todo, los goles son festejados con toda la pasión que se vive al practicar un deporte como el futbol. No importa cómo se juegue y con qué.

“Igual yo pudiera tener futbolísticamente hablando al peor equipo de México, pero tengo al que tiene a las mejores personas. El proyecto es más que futbol, es un proyecto de vida, entonces se cumplió, la meta se cumplió. Y están mal acostumbrados a ganar, no tengo el peor equipo de México”, finaliza Jan Gauna, el presidente del equipo Lobos de Jalisco.

Futbol adaptado

Don Bennet diseña en 1984 las reglas para el  futbol de amputados en Estados Unidos

Él mismo introdujo este deporte a México; inició en Mazatlán, Sinaloa

El 9 de septiembre de 2012 se formó el equipo Lobos de Jalisco

Es integrado por 21 jugadores

Se lucha por establecer una liga de futbol pero por problemas de apoyos y recursos no se ha logrado consolidar. Sólo se realizan torneos; en la Copa tTres jugadores de Lobos de Jalisco fueron convocados por la selección mexicana y jugaron la Copa América en Brasil en donde obtuvieron el segundo lugar

Los estados del país que cuentan con equipos de futbol de amputados: Sinaloa, Jalisco, Nuevo León, Colima, Estado de México, Querétaro, Distrito Federal, Guanajuato, Coahuila y Baja California

 

Reglas de Futbol de Amputados

Los jugadores de campo pueden tener dos manos pero una sola pierna. Los guardametas pueden tener dos piernas pero una sola mano

Se practica con muletas de metal y sin prótesis. A quien le falte las dos piernas, puede utilizar una prótesis

Las muletas no se pueden utilizar para empujar, controlar o parar el balón. Esa acción se castiga como tocar o jugar intencionalmente el esférico con la mano. Si se toca de forma involuntaria la acción es tolerada

No se puede usar el muñón para empujar, controlar o parar el balón voluntariamente

El uso de la muleta contra algún jugador se penaliza con la expulsión y una pena máxima

El fuera de juego no se aplica

El equipo se forma de seis jugadores de campo y un guardameta

El portero no puede salir del área. Si lo hace es expulsado y el equipo contrario tiene una penal a su favor

Las sustituciones son ilimitadas y se pueden efectuar en cualquier momento

 

Fuente Reglas de juego: FIFA.com