Nayarit, la tierra de los caciques “desarrollistas”

Movimientos sociales y ambientales que se oponen a la hidroeléctrica sobre el río San Pedro son despreciados por políticos e ignorados por periodistas.

Costa de Nayarit

Si “la libertad de prensa es el fundamento de todas las libertades” (Vizconde de Chateaubriand), los moradores nayaritas -indígenas, maestros, productores rurales y ambientalistas- opuestos a los proyectos faraónicos que amenazan con destruir el precario equilibrio de las Marismas Nacionales, denuncian que ese fundamento democrático es casi inexistente en la entidad, cuna de caciques políticos, agrarios y empresariales que controlan el flujo de la información a favor del statuquo.

Ante el caso, por defecto, se concluye que información es poder. Con una larga tradición de control político a la prensa por medio de subvenciones, presiones y amenazas, el antiguo VII cantón de Jalisco no ha vivido una verdadera transición política pese a que en 1999 ostentó un gobernador no nominado por el PRI, el poderoso Antonio Echavarría Domínguez –cabeza del grupo empresarial Álica-: pero el gatopardismo de su administración devolvió las cosas a su sitio, y Ney González, hijo del extinto cacique cetemista Emilio M. González, recuperó el estado para el tricolor. Hoy encabeza las tareas del ejecutivo Roberto Sandoval Castañeda, también priista, extraído del sector popular y ex alcalde de Tepic, quien –según sus detractores internos- fue impuesto para dar continuidad a los proyectos materiales con los que Ney soñó lanzar a Nayarit al “progreso”.

La visión de “progreso” acuñada desde las instancias de gobierno no convence a quienes se niegan a asumir las consecuencias. “Hay una falta de información pública que nos preocupa, porque tanto para el proyecto hidroeléctrico de Las Cruces como el recién anunciado canal del Centenario –que desviará aguas del río Santiago hacia valles agrícolas, reduciendo aún más el volumen que baja a la zona de las marismas- no existen datos, y por si fuera poco, el sector ambiental oficial no dice nada, pues no hay una manifestación de impacto ambiental sobre la que se pueda bordar algo”, destaca Ignacio Vallarta, miembro de una familia prominente de Santiago Ixcuintla –de la que salió un excandidato priista a la gubernatura, Lucas Vallarta- y poseedor de una de las primeras reservas ecológicas privadas del país, La Papalota.

“Le ofrecen a la población espejitos, como los españoles, dicen, por ejemplo, que les van a llevar a la sierra carreteras, pero la verdad es que de todos modos las deben hacer por acceso a la presa, no es que quieran el desarrollo, es su obligación […] yo me quedo con una frase de Denise Dresser, malos ciudadanos hacen malos gobiernos; mientras estemos con esa pasividad no hay oposición, y volvemos a lo mismo, si tú le pones espectáculo, como decía Franco, en la mañana un partido del Real Madrid, en la tarde una corrida de toros, a la gente se le olvida; aquí son festivales, banda, jaripeos, la feria equis, las entradas gratis…”.

Y luego la prensa, condicionada, inviable sin el subsidio público. “Con este asunto, a algunos periodistas les he pedido hablar sobre esto, pero se controla a la prensa, no se atreven, revisa un diario de Nayarit y ve si hay comentario en contra de estos dos proyectos, nada”.

Un gobierno de caciques es clientelar: promete a cambio de algo, o amenaza y chantajea si no se le da. “La Comisión Federal de Electricidad hace su convocatoria de consulta pública, según ellos, atendiendo al convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo [sobre derechos de pueblos indígenas y tribales], pero el proceso es tramposo, amañado; los está dividiendo a los nayeri [coras], presiona y condiciona obras […] en Presidio de los Reyes, ante la negativa de las comunidades, hacen una tercera asamblea que la llaman de segunda convocatoria, y ahí asiste el secretario de gobierno, el presidente municipal de Ruiz, y algunos diputados, que acarrearon gente desinformada, gente que no ha participado en estos procesos de información, para que votaran a favor de la presa, así se las gastan”, señala Heidi Orozco, de Prorregiones Nuiwari.

Construir la oposición a la megapresa Las Cruces, sin apoyo de la prensa, ha sido muy complicado, añade Jorge Alberto Dávalos González, quien preside el Consejo Intercomunitario opositor al proyecto.

“Así como hay quienes sirven como operadores al gobierno, también hay gente que está preocupada por este problema, tenemos muy buenos aliados en la Universidad Autónoma de Nayarit y en la UNAM, con algunos legisladores incluso […] esto es una aplanadora; se valen de todas las argucias para lograr ese propósito, reuniones amañadas para lograr las anuencias, promesa de beneficios como trueque […] si decimos que no, no vamos a tener seguridad pública, no vamos a tener hospitales, es un trueque maquiavélico…”.

Marcos Moreno Torres, de Boca del Camichín, agrega: “a partir del 2009 nos hemos estado informando, tocando puertas,  incluso solicitarle audiencia al señor gobernador, pero hasta el momento simplemente hemos visto notas en los periódicos, donde nos tacha de grilleros, de que somos un grupo muy reducido los que estamos en contra, que somos enemigos del desarrollo”. Y para el ciudadano común, si lo dice la prensa, debe ser verdad.