Monsanto defiende ante juez el maíz transgénico

La transnacional, junto con otras empresas y la Sagarpa, asegura que el producto modificado generalmente es inocuo y ya se introduce de forma masiva en México.

Guadalajara

En el marco del proceso jurídico de la demanda colectiva sobre maíz genéticamente modificado que interpusieron colectivos y particulares defensores de los maíces criollos, la transnacional Monsanto difundió ayer su respuesta ante el Juez Décimo Segundo de Distrito en Materia Civil del Distrito Federal, en la que pide se revoquen las suspensiones porque éstas generan un atraso en el desarrollo del sector agrícola mexicano.

La multinacional de la industria agroalimentaria envió a MILENIO JALISCO un resumen del posicionamiento dado a conocer a la autoridad judicial, que coincide con el de “las empresas y las dependencias gubernamentales involucradas en el juicio, [que]  presentaron ya ante el juez […] los argumentos y pruebas sobre la conveniencia de revocar la suspensión temporal que prohíbe a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación [Sagarpa] revisar nuevas solicitudes de permisos para la liberación de maíz GM y el otorgamiento de nuevos permisos”.

Entre los argumentos presentados “existen coincidencias sobre los perjuicios que dicha suspensión genera, no solo para las empresas sino para los agricultores y para el país y que están siendo un obstáculo para el desarrollo de la agricultura en México. De continuar la suspensión, se limitaría la investigación en biotecnología agrícola que llevan a cabo universidades públicas y privadas, institutos financiados por el Gobierno Federal, organizaciones civiles, científicos independientes y empresas que tienen actividad en el país”, destaca la empresa.

“Además, se impide el desarrollo tecnológico de las herramientas que los agricultores mexicanos pueden emplear para ser más productivos. Asimismo se restringe su derecho a escoger qué  tecnología emplear en sus cultivos, con base en sus intereses y necesidades, para producir alimentos nutritivos y seguros para los consumidores”, añade.

En sus argumentos, “aún cuando México es centro de origen y diversidad genética del maíz, cada año importa un promedio de diez millones de toneladas de maíz, del cual más de 80 por ciento es genéticamente modificado. Esto equivale aproximadamente a 40 mil millones de dólares, cantidad que reciben a agricultores de otros países cuando podría beneficiarse a productores mexicanos.  La medida vigente, aleja a México de su objetivo de alcanzar la autosuficiencia en producción de maíz, por lo que continuaría la dependencia de las importaciones para garantizar el abasto nacional”.

Los beneficios de la biotecnología expuestos ante el Juez, “muestran que esta tecnología reduce el uso de productos para el cuidado del cultivo como pesticidas y fertilizantes, incrementa la productividad y rentabilidad de los cultivos, además de elevar la competitividad de los agricultores”.

La biotecnología “también ha registrado beneficios en el cuidado del medio ambiente toda vez que  contribuye a la disminución en el consumo de agua, permite un menor uso de combustibles como el diésel en los tractores y el ahorro de energía, ofrece la resistencia de los cultivos a plagas y condiciones ambientales extremas como heladas y sequías. Todo lo anterior, permite una agricultura más sustentable”.

Monsanto considera como “uno de los argumentos más sólidos presentados al juez”, el que “está comprobado que los organismos genéticamente modificados son seguros para el consumo [inocuos] ya que fueron evaluados conforme a ley, bajo los más altos estándares científicos que se aplican en México por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios [Cofepris] y a nivel internacional por organizaciones como la Organización Mundial de la Salud [OMS] y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura [FAO]”.