Libra Inegi crisis de confianza: Sojo

A dos meses de que concluya la etapa de Eduardo Sojo como presidente del Inegi, hace un balance de los siete años del instituto siendo un organismo autónomo, donde destaca la recuperación de la ...
Eduardo Sojo afirmó que buscará colaborar en el sector académico.
Eduardo Sojo afirmó que buscará colaborar en el sector académico. (Carlos Zepeda)

Guadalajara

Contrario a los pronósticos de hace siete años, de acuerdo al presidente del Inegi, las aportaciones a las políticas públicas a través de la información generada por el instituto, creció a partir de que dejó de ser parte del gobierno federal, en temas como agua, bosques, seguridad, jóvenes, ciencia y tecnología.

En diciembre, ¿ya listo para dejar el Inegi?

Sí, han sido poco más de siete años de un trabajo muy intenso. La primera etapa del Inegi ya como órgano constitucionalmente autónomo del Estado mexicano y muy contento de haber vivido esta experiencia.

Un Inegi muy distinto al primero en el que trabajaste cuando era parte de la estructura federal.

Sí. Fíjate que hay cosas que yo creo que no estaban en la mente del legislador y quizás tampoco en la mente de los que formamos parte del instituto y que te ha dado la autonomía. En el gobierno, normalmente en la administración pública, sea federal, estatal o municipal, es muy complicado innovar. Cuando quieres hacer una innovación siempre hay muchas trabas, es muy burocratizado el tema, hay que pedir muchos permisos. Cuando eres un órgano constitucionalmente autónomo tienes, por supuesto, la responsabilidad, pero también tienes la capacidad de reaccionar más rápido, la capacidad de innovar. Tienes una junta de gobierno, tienes transparencia, pero tienes la posibilidad de observar qué está pasando en el mundo, de observar qué te demandan tus usuarios y actuar más rápido en consecuencia. Me parece que eso es lo que ha pasado en el Inegi los últimos siete años, lo que hemos platicado a lo largo de este foro que hemos estado haciendo, la cantidad de información que estamos generando, pero además algo que así resultó y que es importante que lo conozcan los que nos ven, nos leen y nos escuchan. Cuando se hizo autónomo el Inegi, muchos tenían la preocupación de que al no ser el Inegi parte del gobierno federal se iba a aislar y no iba a generar información para las políticas públicas, para la toma de decisiones del gobierno federal y lo que ha pasado ha sido exactamente lo contrario. Curiosamente nunca había trabajado tanto el Inegi para los tomadores de decisiones de políticas públicas del gobierno federal como ahora que es autónomo.

Hoy es un insumo básico...

Se ha vuelto un insumo básico para dar seguimiento a los planes de desarrollo, para la toma de decisiones, trabajamos cercanos con toda la administración pública y los comités técnicos especializados –así los denominamos- de mujeres, de agua, de bosques, de jóvenes, de pobreza, de seguridad, de ciencia y tecnología. Tenemos espacios institucionales donde todos participamos y donde vamos definiendo cuáles son los rezagos y qué es lo que tenemos que hacer para mejorar.

Y es una producción incesante de información. ¿Cuántos productos tiene el catálogo del Inegi en este momento y cuántos tenía al inicio de tu gestión?

Lo señalas con toda claridad. Se ha incrementado la cantidad de información de manera sorprendente. Quizás la que tenga mayor relevancia, por su importancia diaria para la sociedad, para los ciudadanos, es el Índice de Precios al Consumidor, la inflación, por ejemplo, que estábamos acostumbrados a que la calculara el Banco de México. Desde que se cambió el estatuto jurídico del Banco de México, eso fue en 1994, se decía que el Banco de México no podía ser juez y parte, que no podía decirnos cuál era la meta de inflación y luego decirnos cuál era la inflación, independientemente de su profesionalismo, pero no fue hasta ahora, hasta el 2011 que pudo trasladarse esa responsabilidad al instituto. Hacemos ahora, por ejemplo, censos de gobierno, era bien difícil comparar qué pasaba en un estado o qué pasaba en un municipio y compararlo con otro, qué pasaba en un Poder Judicial local, en una procuraduría; ahora hacemos censos de gobierno y antes no se hacían, hacemos encuestas de victimización para realmente poder medir con mucha mayor claridad lo que es la inseguridad; tenemos temas de medio ambiente, que antes no levantábamos; hacemos una encuesta nacional agropecuaria que antes no generábamos; hacemos muchos temas que tienen que ver con el bienestar subjetivo que antes no hacíamos. Hoy medimos y podemos generar información sobre cultura, sobre activación física y deporte, sobre demografía económica, sobre cuestión social, sobre participación ciudadana, sobre confianza en las autoridades, muchos otros temas que antes no estaban contemplados. Difícil darte un número.

¿Cuál fue la mayor resistencia que enfrentaste, que mayor trabajo dio para avanzar en esta cultura de la transparencia? Porque eso es: ir a preguntar y que den los datos, sobre todo las dependencias públicas, pero incluso los ciudadanos, habla de un avance que no existía.

Sin duda, algo que señalas es muy claro y es lo que está pasando además en el mundo. En el mundo los institutos de estadística están sufriendo para hacer encuestas porque a los hogares o a los establecimientos les preocupa darle la información a ese instituto, está pasando en los países, incluso, más desarrollados. A nosotros nos ha ayudado el ser autónomos también en eso porque como no somos parte del gobierno hay también más credibilidad en darnos la información y luego hay más credibilidad en usar la información y eso se va a retroalimentando.

¿Dirías que ha salido el Inegi bien librado de esta crisis de confianza que padece todo el país?

Sin duda. Te lo diría si no fuera así, pero las tasas de no respuesta que vemos en las encuestas en hogares y las encuestas de unidades económicas, te diría que afortunadamente los ciudadanos siguen confiando en nosotros y es importante porque al final su confianza se traduce en información que va a beneficiar a todo México.

Y esa confianza yo la advertí hoy con las palabras de Enrique Iglesias, ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, de José Ángel Gurría de la OCDE, que reconocen muy claramente el liderazgo internacional del Inegi. ¿Cómo no perderlo, qué recomiendas?

Yo creo que una parte importante es que se ha ido construyendo en equipo. Hablaba de los comités técnicos especializados que tenemos en muchas temáticas, son cerca de 36 comités técnicos especializados. Esos ya son cuerpos institucionales que, independientemente de que esté yo o no, esos van a continuar. Tenemos una junta de gobierno, ya no es una persona, es una junta de gobierno la que ha venido tomando todas esas decisiones.

Donde hay representación de todos los sectores de la sociedad.

Tenemos un consejo consultivo académico, donde participa la sociedad. Entonces ha sido una administración, además, muy transparente, somos un instituto de datos abiertos y además algo muy importante: la autonomía también nos ha dejado tomar decisiones. Por ejemplo, entendimos que nuestro negocio no era vender información sino nuestro negocio era que los ciudadanos utilizaran la información y hoy toda la información del Inegi, incluidos los mapas que antes vendíamos, es totalmente gratuita. Entonces hoy todo el mundo puede utilizar la información y eso produjo una explosión de información que se ve en Internet, particularmente se ve de manera muy clara en la cartografía, en los mapas.

Y eso ¿cuánto le cuesta al país al año?

Yo creo que entendemos nosotros y eso fue lo que para nosotros era muy claro que los ciudadanos ya habíamos pagado por la información con nuestros impuestos y ahora lo importante es que esa información se tradujera en mejores decisiones por tanto, yo creo que el beneficio es mucho mayor que el costo que tiene generar la información. El presupuesto del instituto en años normales ronda por los 4,500 millones de pesos.

Y sube poquito cuando hay censo.

Exactamente.

¿Qué se debe hacer para lograr que los mexicanos usen cada vez más la información del Inegi? Porque ahorita la desaprovechamos, pocos la saben utilizar, pocos entran a la página del Inegi. ¿Qué hacer?

Es algo muy importante, yo creo que es el reto. Por supuesto que tenemos todavía rezagos en información que tenemos que ir cubriendo, pero el reto mayor hoy es cómo utilizar esa información para los tomadores de decisiones, cómo utilizarla los medios de comunicación, cómo convertir a los medios de comunicación en mineros de datos. Cómo hacer periodismo de investigación con la propia información del Inegi y cómo estar cerca, muy cerca de la academia, afortunadamente ya tenemos muchos convenios y diseñamos un programa que se llama Inegi a la mano para estar con los usuarios estratégicos y diseñamos otro programa que se llama Cátedra Inegi para estar con las universidades y estamos trabajando con la Secretaría de Educación Pública para que esté la información en los libros de texto gratuitos y estamos muy cerca de los gobernadores, de los tomadores de decisiones, pero todavía nos falta mucho más. No tengo yo la menor duda, quien sabe cómo utilizar la información, independientemente en qué sector está, tiene una ventaja competitiva, hay muchas cosas por descubrirse, pero ahí están esperando que un analista, que un investigador, que un ciudadano lo ponga sobre la mesa y de esa forma se tomen mejores decisiones.

¿Cuál es el futuro de Eduardo Sojo después de diciembre?

Seguir participando, veremos los espacios que tenemos para seguir contribuyendo en la toma de decisiones. Allí está el ADN, en mi caso es buscar contribuir con mi granito de arena para que se tomen mejores decisiones en el país, desde donde esté eso voy a tratar de hacer muy probablemente en el sector académico.