Hepatitis C, un peligroso enemigo que crece silente

Nuevos antivirales llegarán al país en 2016, con la promesa de curar la enfermedad en   el lapso de doce semanas; mientras que pueden pasar 20 años “para que den síntomas”.
Esta enfermedad es adquirida “generalmente a través de la transfusión de sangre”, según especialista.
Esta enfermedad es adquirida “generalmente a través de la transfusión de sangre”, según especialista. (Nacho Reyes)

Guadalajara

Entre los varios tipos de hepatitis virales que se conocen en el mundo relacionados directamente con problemas de hígado (A, B, C, D y E) la que se ha convertido en un verdadero enemigo de salud pública es la hepatitis C, porque se trata de "una enfermedad silente" (la B también lo es pero a diferencia de ésta no existe una vacuna para prevenirla), cuyo contagio crece a una tasa promedio anual del 10 por ciento en México.

"La hepatitis C se adquiere generalmente a través de la transfusión de sangre y derivados de sangre y no hay manifestaciones de enfermedad. La gente no se siente cansada, no se pone amarilla, no tiene este desgano por la comida. Pasa desapercibida y pueden pasar hasta veinte, treinta años, para que den síntomas. Desafortunadamente cuando eso sucede ya hay fibrosis, hay cirrosis, inclusive ya hay un cáncer de hígado", advirtió Juan Francisco Rivera Ramos, gastroenterólogo y hepatólogo del Hospital Español en la Ciudad de México en entrevista.

El especialista subrayó el alcance de esta enfermedad: se calcula que en el mundo viven hoy entre 180 y 220 millones de personas infectadas; mientras en México la cifra ronda 1.4 millones de personas infectadas y no diagnosticadas. "Ése es uno de los problemas más importantes". Aunque en nuestro país se comenzó a hacer la investigación del tipo C desde 1994, y existe además un programa de transfusión de sangre segura en las instituciones hospitalarias, el número de pacientes no diagnosticados trasfundidos antes de esa época representa aún un riesgo potencial de contagio para ciertos grupos: enfermos sometidos a procesos de transfusión o diálisis; usuarios de drogas inyectables, individuos que se realizan tatuajes o piercing con agujas no esterilizadas, personal de salud que maneja instrumentos punzocortantes o trabaja en unidades de diálisis y, pacientes con VIH pues no son raros los procesos de sobreinfección.

Rivera Ramos recomienda a todos los pacientes trasfundidos antes de 1994 realizarse un perfil inmunológico para hepatitis (éste detecta la presencia de cualquiera de estos virus) y en caso de salir positivo al tipo C se requerirá hacer una determinación de la carga viral, la cual revelará cuantas copias del virus hay en el organismo y el genotipo del mismo (se dividen del 1 al 4, y unos son más agresivos que otros).

Una vez diagnosticada la hepatitis C y su genotipo el tratamiento habitual era con Interferón, una proteína producida por células de animales vertebrados, que al entrar en contacto con un virus actúa impidiendo la entrada y la proliferación de cualquier otro virus. Hay varios tipos de interferones. El Interferón alfa está indicado para tratar la hepatitis en combinación con un antiviral. Esta terapia dura 52 semanas y conlleva efectos secundarios. Molestias que muchos pacientes refieren como similares a las que provoca una quimioterapia, pero la noticia que comparte Rivera Ramos es que en México se contará con nuevos "antivirales directos" que reducirán sensiblemente el tiempo de tratamiento pero además "van a poder erradicar hasta en un 90 por ciento los casos de hepatitis C no importando el genotipo, incluso el 1b que es el más agresivo y es el más abundante de la república mexicana. Con estas nuevas terapias va a permitir evitar esta reacción", sostuvo.

Con Interferón el porcentaje de éxito (la eliminación del virus en sangre mantenida hasta un año después de terminado el tratamiento) va de 65 a 78 por ciento dependiendo del genotipo. Con los nuevos antivirales, el paciente podrá aspirar a la curación de la hepatitis C en el lapso de doce semanas. "La idea es que a futuro tengamos terapias libres de interferón... vamos para allá".

El hepatólogo admite que el costo del tratamiento es mayor en principio: "el impacto económico puede ser alto porque las terapias con nuevos antivirales rondan los 750 mil pesos o más, pero evitaremos a largo plazo las lesiones causadas por cirrosis hepática y cáncer de hígado, con los consecuentes gastos médicos y hospitalarios". El tratamiento con Interferón y el antiviral común ronda los 5 a 8 mil pesos por semana pero requiere estudios de control de carga viral para constatar que haya una respuesta y determinar si seguir adelante con el tratamiento o de plano, suspenderlo.

Por estas ventajas, la Asociación Mexicana de Hepatología gestiona que las instituciones de salud públicas incluyan estos nuevos antivirales. "Si vemos todo lo que genera un paciente con complicaciones y entradas al hospital el ahorro es enorme: se ha calculado que entre 4 y 8 millones de pesos", apuntó. En diciembre o a más tardar principios de 2016 el tratamiento (combinaciones de nuevos antivirales) estará disponible en el sector privado de todo el país, refirió, tras insistir que ante todo, el primer paso a dar es el diagnóstico, pues la efectividad depende de que se detecte la hepatitis C antes de sufrir complicaciones como la cirrosis.

Claves
Para saber

  • La hepatitis C es una infección causada por el virus del mismo nombre que afecta principalmente al hígado
  • Es considerada una ‘enfermedad silenciosa’ que puede permanecer en el cuerpo de una a tres décadas sin producir síntomas
  • Si se diagnóstica en etapas tempranas es curable
  • En etapas tardías puede producir lesión en el hígado y a la larga originar cirrosis, que deviene a su vez en insuficiencia hepática, cáncer de hígado y varices esofágicas
  • Impacta a una mayoría de pacientes en etapas productivas
  • Según la OMS hasta 220 millones de personas en el mundo se encuentran infectadas de hepatitis C y cada año mueren unas 350 mil por sus complicaciones
  • En México se estima que aproximadamente 1.4 millones de personas están infectadas.
  • Los nuevos antivirales directos permiten la eliminación del virus en más del 90% de los casos cuando se hace la detección oportuna de la enfermedad

Fuente: Dr. Juan Francisco Rivera
Ramos, gastroenterólogo y hepatólogo del Hospital Español de la Ciudad de México.