Guadalajara en un llano… y al lado de un supervolcán

Urge reconocer el enorme valor geológico de la caldera de La Primavera, además de asumirlo dentro de los esquemas de riesgo natural y de condicionante al desarrollo urbano de la ciudad.

Guadalajara

La Primavera, principal área natural protegida de la conurbación tapatía, es una construcción compleja y única si se atiende a su geología: su pacífico pulso y la ignorancia generalizada sobre su historia natural hace difícil de asumir que se trata de una caldera que entra en la clasificación de "supervolcán", que en su momento de mayor actividad emitió 40 kilómetros de metros cúbicos de materiales e impactó 700 km2, esto es, una superficie similar a la que ocupa hoy la ciudad.

Y si bien, estas evidencias se hunden en la noche de los tiempos –los registros de presencia humana no son mayores a dos mil años de 140 mil que tiene la sierra-, una explicación de que no haya conos fácilmente identificables como volcanes, es que la violencia eruptiva colapsó los edificios de las emisiones magmáticas, destacan los investigadores de la Universidad de Guadalajara, Luis Valdivia Ornelas y Lucía González Torreros.

Ambos son coordinadores de un proceso de investigación que derivará pronto en una propuesta de una nueva modalidad de área protegida que reconozca este aspecto casi desconocido, pero que es esencial para entender la gran diversidad biológica y geológica de estas montañas cuyos servicios son fundamentales para la supervivencia del área metropolitana de Guadalajara.

Pero que además, obliga a asumir condicionantes en el modo de construir y crecer que tiene la metrópolis, lo que lleva a revalorar el tema del riesgo natural. El privilegio de un gran bosque regulador climático y proveedor de suelo, aire y agua, tiene como anverso el potencial peligro de que el viejo volcán retome los viejos senderos de la violencia primordial que carga como emisario de las fuerzas ciegas e informes que han conformado la historia de este planeta.

Yellowstone, por ejemplo

"Hemos visto que a lo largo de la historia geológica, han ido sobreponiéndose distintos sustratos, y si dividimos esa línea de tiempo en 14 centímetros y le damos un valor de diez mil años a cada centímetro, solamente en el último milímetro es donde ha sucedido prácticamente todos estos acontecimientos que hoy impactan de manera tan visible a La Primavera: la invasión de la ciudad y el uso de sus recursos; pero se ha perdido de vista que en el bosque hay un sustrato geomofológico, que es precisamente lo que tratamos de poner en relieve", advierte González Torreros.

Los sobresaltos de la opinión pública no son, pues, del orden de lo primordial. La gente ve un bosque y una comunidad biológica amenazados, sin reconocer la profunda determinación que tiene la actividad volcánica en el modo en que se han dado las adaptaciones de las especies, la conformación de los suelos y el modo en que funcionan los ciclos geofísicos y biológicos.

"Debemos comprender que la sierra es un complejo volcánico, que en su momento fue ese supervolcán, tal vez de los niveles más bajos si lo comparamos con Yellowstone, pero supervolcán; y la propuesta que nosotros traemos de generar una categoría de proyección que se denomine geoparque no es ni siquiera para conseguirse en el corto plazo; estamos para iniciar una reflexión en torno al valor que tiene ese patrimonio geológico, y la posibilidad de incluir su protección dentro de los esquemas legales, y en consecuencia, considerarlo en los planes de manejo donde, por dar un ejemplo, se cuiden las zonas frágiles de actividades como el ciclismo o el campismo", agrega la científica.

Además, "podríamos también empezar a despertar una inquietud para gestionar planes de contingencia, en caso de que algo sucediera; ya el hecho de estar dando permisos y abrir más espacios para las inmobiliarias, es agregando factores de vulnerabilidad para la ciudad; Yellowstone es un supervolcán de más nivel, pero te encuentras en internet ya imágenes con modelos de cómo sería ahí una explosión, y con planes de manejo. Aquí no se está dando y lo necesitamos".

Valdivia Ornelas señala que la gran diversidad de los ecosistemas de esta sierra tienen que ver con esa historia también. "Una de las características más importantes que le imprime la geología a este territorio es la gran diversidad topográfica; encontramos domos, una gran cantidad de valles, barrancas, desniveles, que eso ha hecho que se forme una especie de barrera, para lo que es la ciudad, para los asentamientos humanos, y para el desarrollo de vegetación y movimiento de la flora y la fauna; el hecho de que tengamos esa abigarrada topografía es producto de ese tipo de evolución geológica, porque aunque es muy joven está asociado a una gran cantidad de eventos [...] que generan la diversidad geológica, la diversidad topográfica, la diversidad de suelos, que por lo tanto es una diversidad con los demás componentes...".

- Evidentemente esto propicia endemismos, en el caso de las especies.

- Sí, claro, barreras físicas que hacen que evolucionen formas de vida de modo restringido, que es justamente lo que genera endemismos o especies exclusivas de un lugar.

El supervolcán

- Tendríamos que caminar a un esquema de monitoreo y análisis de riesgo.

"Sí, aquí no se está dando", subraya González Torreros.

- Tampoco hay modo de saber qué tipo de explosión o erupción volcánica se puede dar.

- Así es. Cuando ocurrió sabemos que fue muy explosiva, tan explosiva, que no quedaron muchos rasgos reconocibles, pero están ahí.

Yellowstone, el parque nacional más viejo del mundo, tiene todo un sistema de monitoreo que analiza escenarios de la operación de la enorme caldera volcánica que le da vida y a ratos lo mata; La Primavera no tiene nada, y aunque es un supervolcán más modesto, a diferencia de la gran cordillera estadounidense, tiene al lado una súper ciudad de casi cinco millones de habitantes. La prioridad es clara, sostienen los científicos.

Claves
Una línea de tiempo
- 138 mil años antes de Cristo, aproximadamente. "Origen, relacionado con la evolución de la Faja Volcánica Transmexicana"; primeras evidencias de actividad volcánica: domos "precaldéricos"
- 93 mil AC. Emisiones masivas de piroclastos y flujos de lava y gases. Surge la Toba Tala con un volumen de 40 km3 sobre 700 km2, evidencia vigente del supervolcán
- 88 mil AC. Aparecerá, de forma intermitente –temporal y espacialmente- la cubierta vegetal y la fauna regional, lo que "supone una adaptación al proceso de evolución volcánica y caldérica"
- 73 mil AC. "Se colapsa el techo de la cámara magmática creando una caldera de forma circular que alcanzó unos 15 km de diámetro", lo que favoreció el surgimiento de un lago, que durante 50 mil años depositó sedimentos
- 60 mil AC. Durante unos 20 mil años se han presentado emplazamientos de domos caldéricos, que al interactuar con el agua "genera un inusual horizonte de [piedra] pómez gigante"
- 48 mil AC. "Se originan los domos del Anillo Caldérico Norte [actuales cerros de El Pedernal, el Culebrado y La Cuesta] y el Sur [cerros Pinar, La Lobera y El Capulín], que produjeron un tipo de roca que al enfriarse rápido dio paso a una roca muy extendida en la región occidente: la obsidiana", material muy apreciado por las culturas indígenas que arribarán mucho después
- 40 mil AC. El piso del lago se comienza a levantar por actividad de la cámara de magma y surge el llamado Arco Sur, compuesto por los actuales cerros o domos de San Miguel, Planillas y El Tajo
- 28 mil AC. "El último de los eventos [eruptivos] se presenta entre 30 mil y 27 mil años atrás; se forma El Colli y se rejuvenecen la depresión de El Bajío y el valle de Atemajac, con una capa potente de pómez"
- 350 AC a mil DC. Primeros asentamientos humanos (El Ixtépete)
- Siglos XVII y XVIII. Viajeros y cronistas colonias dan evidencia del uso de los recursos termales que subsisten en La Primavera
- Siglo XIX. Los naturalistas levantas registros de actividades sísmicas
- 1942. La sierra de La Venta "... ha sido un lugar interesante y que los habitantes de la ciudad voltean cada vez que tiembla en Guadalajara", dice el eminente científico Severo Díaz Galindo
- 1980. Decreto de protección del bosque La Primavera por el presidente José López Portillo
Fuente: "El paisaje volcánico olvidado de la sierra La Primavera", Lucía González Torreros y Luis Valdivia Ornelas