Fincas ilegales invaden bosque mesófilo en sierra de la costa

Hoteleros de Vallarta adquirieron predio y abrieron el bosque sin permiso de la Semarnat.
Se trata de un bosque mesófilo de montaña o bosque de niebla, un ecosistema único a nivel mundial.
Se trata de un bosque mesófilo de montaña o bosque de niebla, un ecosistema único a nivel mundial. (Milenio Digital)

Guadalajara

El conjunto predial se denomina finca Le Ferm y fue adquirido por Michel Beuffe, hotelero de origen francés, y otros socios que operan en Puerto Vallarta. Se ubica en el kilómetro 8.5 de la brecha que va de La Estancia de Landeros hacia el río San Sebastián. La promesa era “construir una cabañita”, pero se edificaron en serie grandes casas que abrieron completamente el dosel del bosque y modificaron el arroyo contiguo.

Hoy se tienen fincas ostentosas que no le piden nada a las de las zonas residenciales más pudientes de Guadalajara. La principal es la edificación del propio Beuffe, cuyo ingreso de recia cantera recibe al espectador con un ángel metálico, broncíneo, que sopla una trompeta como si fuera el celoso guardián de este paraíso privado, pero no sería abusivo asociar a las llamadas del Apocalipsis. Cuestión de enfoques e imaginaciones, pues no hay más música que el cercano río que se agita a unos metros de las construcciones solitarias.

“Fincas de fin de semana”, señala un apacible conserje. Pero sean de ocupación temporal o permanente, significan una violación a la legislación ambiental en todas sus partes. El subdelegado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Isidro Lucio Virrueta, reconoce a MILENIO JALISCO que no hay ningún expediente abierto para una manifestación de impacto ambiental que era indispensable, y luego, un estudio técnico que fundamentara el esencial permiso para hacer el cambio de uso de suelo.

No sólo porque es zona forestal, sino porque se trata de un bosque mesófilo de montaña o bosque de niebla, un ecosistema único a nivel mundial.

“Muy probablemente se trata del ecosistema más amenazado en  el país, y el ecosistema tropical que ocupa menos superficie a nivel mundial. Se estima que menos de 1 por ciento del territorio nacional está ocupado por vegetación primaria -8,809 km2- y aproximadamente 50 por ciento de la superficie original ha sido reemplazada por otros tipos de cobertura”, señala la publicación El Bosque Mesófilo de Montaña en México: Amenazas y Oportunidades para su Conservación y Manejo Sostenible (http://www.biodiversidad.gob.mx/ecosistemas/pdf/BMM_parte%201.pdf), de la Comisión Nacional para Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), del gobierno federal.

El documento de 2010, añade: “[…] pese a ocupar una extensión tan reducida, es el ecosistema que alberga la mayor diversidad de especies de flora y fauna en relación a su área (Challenger 1998); se calcula que alrededor de 2500 a 3000 especies de plantas vasculares habitan exclusiva y preferentemente en estos bosques”.

El Código Penal Federal, en su artículo 418, sanciona con “seis meses a nueve años de prisión y por equivalente de cien a tres mil días multa [...] al que ilícitamente: I. Desmonte o destruya vegetación natural; II. Corte, arranque, derribe o tale algún o algunos árboles, o III. Cambie el uso de suelo forestal...”. Es el caso de las fincas ostentosas de la brecha de San Sebastián. Pero ninguna autoridad municipal, estatal o federal se ha acercado a tomar nota de este asunto, que permanece en la ilegalidad, y de facto, se integra al amplio muestrario de la impunidad ambiental.