Desarrollará enfermedad renal 1 de cada 10 mexicanos

El daño suele ser crónico y mantiene a un elevado número de pacientes en lista de espera por un trasplante de órgano que en muchos casos no llega.
La obesidad, el alto consumo de carbohidratos y la pobreza son un coctel de factores que ayudan a que se detone el daño renal.
La obesidad, el alto consumo de carbohidratos y la pobreza son un coctel de factores que ayudan a que se detone el daño renal. (Especial)

Guadalajara

Resultado de la obesidad, la diabetes y la hipertensión, se estima que uno de cada 10 mexicanos desarrollará enfermedad renal en algún momento, un trastorno por el cual se pierde gradualmente la función de los riñones, que es vital para la salud humana. En la mayoría de los casos el daño es progresivo y se detecta en la edad adulta, indicó Benjamín Gómez Navarro, jefe del Servicio de Nefrología del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional de Occidente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco.

En entrevista con MILENIO JALISCO, el médico señaló que la incidencia de daño renal es similar en otros países del mundo, incluidas naciones desarrolladas de Europa y Estados Unidos. Cuando el individuo no tiene antecedentes familiares de ninguna enfermedad y es una persona sana la cifra desciende (7 de cada 100), pero cuando hay padres o abuelos diabéticos o hipertensos aumenta (15 de cada 100).

La enfermedad se clasifica en dos tipos: insuficiencia renal crónica (IRC) o insuficiencia renal aguda. La primera es la más extendida. 

“La diabetes es la causa número uno de enfermedad renal crónica en todo el mundo”, refirió el entrevistado. La segunda causa es la hipertensión arterial y la tercera es la inflamación provocada por padecimientos inmunológicos (glomerulonefritis).

Por otra parte, la obesidad, el alto consumo de carbohidratos y la pobreza son un coctel de factores que se han combinado para detonar el también llamado fallo renal. En el caso de los niños, la principal causa de la insuficiencia es el abuso de medicamentos de tipo anti inflamatorio, resaltó, tras comentar que un factor de riesgo adicional es el bajo peso al nacer. Citó estudios que refieren que recién nacidos con peso menor a dos kilos 800 gramos presentan 20 por ciento menos masa renal.

La IRC no es reversible con ningún medicamento, lo que mantiene a un elevado número de pacientes esperando por un trasplante de órgano que, en muchos casos, no llega a tiempo. De acuerdo con el Consejo Estatal de Trasplante de Órganos y Tejidos (Cetot), sólo en Jalisco este 2014 hay más de 2,800 pacientes en lista de espera por una donación cadavérica. En contraste, el número de trasplantados, incluyendo las donaciones de un donante vivo, no rebasan 500 por año.

Gómez Navarro consideró que el incremento de los casos de IRC en Jalisco obedece a una “mayor sensibilidad de los médicos para diagnosticar la enfermedad, quizá por eso es uno de los primeros lugares en trasplante de riñón y de pacientes registrados en lista de espera”.

Y si bien el trasplante renal es la única terapia curativa, el nefrólogo no dudó al subrayar que “la prevención es mejor que el trasplante”, y particularmente en el caso de la diabetes, existe la oportunidad de prevenir pues “si el diabético va al médico puede detectar la falla renal y si tiene control del azúcar incluso evita que progrese, a tal grado que menos del 10 por ciento de los diabéticos pueden llegar a tener enfermedad renal si llevan un buen control de glucosa”.

En cambio, dijo, en México los pacientes menores de 35 años con IRC llegan casi a diálisis porque no presentan síntomas, salvo aquellos que se hinchan se dan cuenta pues los demás no tienen signos ni síntomas, y por tanto no se practican exámenes.

“Lamentablemente la mayoría de las personas mexicanas no se practican jamás un examen general de orina, no se miden la presión arterial, no se realizan periódicamente una química sanguínea; por lo menos [deben hacerse esta evaluación general] una vez en la primaria, secundaria, preparatoria, universidad y cuando ingresen a un trabajo, así es como en Japón e Italia han podido prevenir la enfermedad”, puntualizó Gómez Navarro.

Después de los 40 años de edad estos exámenes se deben realizar anualmente —si se tienen antecedentes de enfermedades— o cada dos a tres años si se lleva un estilo de vida saludable, lo cual significa mantener una dieta balanceada y practicar hacer ejercicio regular “con 40 minutos diarios, se evitaría mucho”, acotó. De ahí que su invitación es a prevenir la enfermedad renal, con prácticas que le lleven a mantenerse sano y a vivir más y con mejor calidad de vida.

Insuficiencia renal

La insuficiencia renal o fallo renal se produce cuando los riñones pierden su capacidad de filtrar sustancias de desecho de la sangre 

El deterioro de la función renal es progresivo. Lleva a dejar de producir orina,  por lo tanto el riñón es incapaz de eliminar toxinas

Otras funciones que se afectan es la regulación del ph (grado de acidez), del metabolismo del calcio y la producción de sustancias endocrinas necesarias para generar glóbulos rojos

La insuficiencia renal aguda implica una pérdida rápida y progresiva de la función renal, ocasionada por deshidratación, sangrados y otros  desequilibrios de líquidos y electrolitos

Es posible recuperar la capacidad de filtrado, pero también puede derivar en insuficiencia renal crónica

La insuficiencia renal crónica ocasiona un daño permanente de la función de los riñones, sólo reversible con un trasplante renal

En casos avanzados o severos de insuficiencia renal, el paciente requiere de terapias sustitutivas de la función renal, como la diálisis y hemodiálisis

 

Fuente: Consejo Mexicano de Nefrología