Convierten el Centro de GDL en enorme tianguis

Lejos de estar limpio o libre de ambulantes como lo prometió el gobierno municipal, amplía cada vez más sus espacios de tolerancia para el comercio.
Los grupos de comerciantes negocian y se reparten los espacios.
Los grupos de comerciantes negocian y se reparten los espacios. (Alejandra Ramírez)

Guadalajara

El Centro Histórico de la ciudad de Guadalajara está convirtiéndose en un enorme tianguis, con espacios tanto para los formales o establecidos, como para los informales o ambulantes. Y con la llegada de los locatarios del Mercado Corona al andador Pedro Loza aumenta la tolerancia a la invasión comercial en el corazón del Centro tapatío.

El alcalde de Guadalajara, Ramiro Hernández García, y varios funcionarios de las dependencias del ayuntamiento anunciaron en noviembre de 2012, a un mes de comenzar la Administración, que comenzarían un importante operativo para limpiar el Centro Histórico de ambulantes. Pero el miércoles pasado por la noche, a pesar de que el alcalde dijo que “no estamos para caprichos de nadie”, él anunció a los cientos de comerciantes reunidos fuera del ayuntamiento que, tal como lo habían pedido, los reubicarían en el andador Pedro Loza y en el parque Revolución.

Al día siguiente se aprobó en sesión de ayuntamiento un decreto para que los comerciantes pudieran adueñarse de las áreas del andador Pedro Loza, de Independencia a Manuel Acuña; de la plaza Agustín Rivera, ubicada San Felipe, González Ortega, Reforma y Zaragoza y en el parque Revolución, un espacio que ya fue ofrecido a comerciantes de artesanías y en el que se instalan vendedores de ropa, de accesorios, bebidas, alimentos y otros.

Además de esos espacios ya autorizados por el ayuntamiento hay otro espacio privilegiado para el comercio, los portales del palacio municipal, en donde continuamente hay ferias: de confitería, para promover escuelas, las del libro nuevo o usado y otras.

Las calles del Centro son espacios que se reparten y se negocian entre varios grupos de comerciantes ambulantes, cuyos líderes hablan de que funcionarios municipales protegen a unos o que se pagan cuotas a los inspectores para permanecer, pues el reglamento municipal establece un polígono en el Centro Histórico en el cual no puede haber comercio informal. El andador Morelos, la Plaza Guadalajara, justo frente al edificio de la alcaldía, suele estar llena de ambulantes que venden bolsas, papas, lentes, juguetes y más, igual que la Plaza de Armas. Otros espacios con comercio informal son las calles Corona, en donde hay venta de artesanías, lo mismo que en la Plaza Tapatía o la de la Liberación. Y en los jardines de los templos de San Francisco y Aranzazu también hay comercio al que se tolera.

El Centro, lejos de estar limpio o libre de ambulantes como se prometió, amplía cada vez más sus espacios de tolerancia para el comercio. Y tres espacios nuevos para los comerciantes del Corona están por habilitarse.



[Dé clic sobre la imagen para ampliar]