Conservar bosques, esencial para la seguridad alimentaria de México

La Comisión Nacional Forestal destaca la importancia de sus servicios ambientales para el mantenimiento de millones de familias, así como flora y fauna silvestre que es consumida.

Guadalajara

En México, la deforestación amenaza las fuentes de alimentos e ingreso para millones de personas en situación de pobreza; las comunidades rurales del país extraen de los bosques productos que alimentan y nutren, pero sobre todo, el mantenimiento de servicios ambientales indispensables para mantener el agua y la fertilidad de la tierra, insumos básicos de la agricultura, señaló hoy la Comisión Nacional Forestal (Conafor).

“Las contribuciones de los bosques a la seguridad alimentaria son poco conocidas, por tal razón y con motivo del Día Mundial de la Alimentación que se conmemora cada 16 de octubre, la Conafor reafirma la necesidad de resaltar el papel de los bosques y los árboles como coadyuvantes en la alimentación y la nutrición que otorga a los habitantes de esas zonas tanto de forma directa como indirecta”.

Según datos de la FAO, cerca de 870 millones de personas en el mundo sufren desnutrición crónica. “Los modelos insostenibles de desarrollo están degradando el ambiente natural, amenazando a los ecosistemas y la biodiversidad que serán necesarios para el abastecimiento futuro de alimentos, por lo que el cuidado de los ecosistemas forestales aporta a la seguridad alimentaria”.

Los elementos alimenticios presentes en los bosques de México “se han utilizado por los pueblos mexicanos como ingredientes tradicionales, bebidas, condimentos, o, inclusive, como opciones alternativas para cubrir las necesidades nutricionales en la dieta común”.

El Día Mundial de la Alimentación fue establecido por los estados miembros de la

FAO en la Vigésima sesión de la Conferencia de la Organización, celebrada en noviembre de 1979. La fecha elegida - 16 de octubre - es el aniversario de la fundación de la FAO en 1945.

El tema central de 2013 es “Sistemas alimentarios sostenibles para la seguridad alimentaria y la nutrición”, y centra las celebraciones de esta en incrementar la comprensión de los problemas y las soluciones en la lucha contra el hambre.

“Tan sólo algunos de los productos que alimentan en gran medida a poblaciones rurales son: hongos comestibles, frutos silvestres, nopal, tunas, palma yuca, pitaya, orégano mexicano, piñones, bacanora, coyol, insectos comestibles, harina de mezquite, pulque, sotol, hojas, miel, frutas, raíces, tubérculos, semillas, nueces, insectos, animales salvajes, entre otros”.

Los hongos comestibles “son uno de los principales productos forestales no maderables que brindan los bosques para los pobladores de ejidos y comunidades que viven en zonas boscosas, especialmente en época de lluvias, que es cuando abundan”, añade el documento.

Así, “las setas representan un alimento de gran valor nutricional ya que aportan todos los aminoácidos esenciales para el ser humano, representan una importante fuente de carbohidratos, posen niveles significativos de fibra y son bajos en grasas. Además contribuyen a reducir los niveles de colesterol, a fortalecer el sistema inmunológico, a controlar la presión arterial, son vigorizantes y tienen cierto efecto antiviral y antibacterial”.

Los bosques y los árboles “contribuyen a la seguridad alimentaria de las poblaciones, de ahí la importancia de implementarlos en las políticas públicas nacionales”, concluye.