Concierto de la OFJ registró poca audiencia

A pesar de la poca afluencia la agrupación dirigida por Eckart Preu recreó a Moncayo, Bártok, Schumann y Grofé y se llevó aplausos.
El director Preu y el solista Cai.
El director Preu y el solista Cai. (Cortesía)

Guadalajara

Bajo la batuta del director invitado Eckart Preu el concierto que ofreció la Orquesta Filarmónica de Jalisco la noche del viernes pasado registró poca afluencia. La velada inició con la pieza Cumbres, una de las más importantes del catálogo de José Pablo Moncayo.

En dicha pieza prevalece el constante cambio en los patrones rítmicos con lo cual se logra ofrecer una variedad inagotable de motivos rítmicos, más que de frases cantábiles que la agrupación ejecutó de manera aceptable.

Como segundo número el pianista Sheng Cai subió al estrado y solista y músicos recrearon el el Concierto para piano No.1 de Béla Bartók. En ella, el piano tiene actividad desde el primer compás e interactúa durante largos pasajes con la batería de percusiones, específicamente con timbales, tarola, platillos y gong. Durante varios accelerando en el tempo fue evidente un cierto descontrol al interior del conjunto lo cual pareció no ser importante para el pianista, quien continuó su discurso en su propio metrónomo.

La respuesta del público a estas primeras dos piezas fue de extrañamiento, pero aplaudió y el solista correspondió a los aplausos con una brillante y limpia Campanella de Franz Liszt.

Sumando a la masa orquestal un contrafagot y un clarinete bajo, la agrupación continuó con la Obertura Festival Americano del compositor neoyorkino William Schumann, por tantas veces confundido con el alemán Robert Schumann. Obra que le fue encargada por la sinfónica de Boston para abrir un concierto.Con una entrada que rememora de alguna manera el llamado de juego empleado por los niños, luego se expone una fuga de magnífico tratamiento desarrollada en un primer momento por las cuerdas y luego por los alientos.

Cerrando la presentación, se interpretó la Suite El gran cañon, del también neoyorquino Ferdé Grofé. En la que Sergio Hernández pianista del Coro del Estado hizo las partes del piano y la celesta. La obra comienza con la narración del manecer en las inmediaciones del emblemático lugar, continúa y para el segundo movimiento arroja tintes reflexivos, específicamente supone apreciar las rocas erosionadas del gran cañón.

Dentro del tercer movimiento, con un solo de violín se imita los sonidos emitidos por un burro cuando se le va a montar, y después, con la orquesta recrea de manera caricaturesca el andar del burro. A diferencia del concierto para piano, se demostró mayor destreza y precisión en los accelerandos del tempo.

En los movimientos cuarto y quinto, los músicos lograron una atmósfera de misterio. El final fue magnífico y triunfal. El concierto se repite hoy a las 12:30 horas en el Teatro Degollado. La entradas van de 110 a 200 pesos.

Con informacipon de: Miguel Ángel Franco