Comerciantes mantienen lucha por ocupar el jardín

Nuevamente personal del Ayuntamiento de Guadalajara solicitó a los vendedores informales reubicarse frente a la iglesia de Aranzazú.

Guadalajara

Agrupados en esquinas contrarias, como si estuvieran a la espera del sonar de una campana que les indique el inicio del combate, es como se mantienen comerciantes ambulantes de la zona de los dos templos y la autoridad municipal, que desde la mañana del viernes ocupan parte del Jardín San Francisco en los cruces de avenida Alcalde y Prisciliano Sánchez.

El problema se generó cuando funcionarios públicos pidieron a los ambulantes instalados en el Jardín San Francisco que reubicaran al Jardín Aranzazú, por supuestos trabajos de mantenimiento, situación a la cual se negaron con el argumento de que se trata de grupos diferentes, desde entonces no lo han logrado resolver.

Los comerciantes sostienen que tienen derecho de piso tras más de "35 años trabajando en la zona", y que tan solo el pedirles que se reubiquen es un "abuso y capricho" por parte del alcalde Enrique Alfaro.

Los vendedores no contemplan acudir a las mesas de transición que el municipio instaló para ofrecer opciones laborales, "a mí me enseñaron a ser comerciante y mis hijos comen diario, ellos no comen por temporadas y hay trabajos de los que ofrecen que son temporales", explicó una vendedora de fruta.

Los comerciantes informales reaccionaron en grupo a la más mínima intención de los inspectores para retirar algún puesto, cerca de las 11:00 horas se presentó el momento más tenso del día, cuando los trabajadores municipales quisieron retirar a vendedores de fruta de la zona y al menos dos decenas de ambulantes se conglomeraron para impedirlo, por lo que tuvieron que intervenir elementos de la policía municipal para mantener la calma, todo esto entre gritos y jaloneos, pero sin llegar a los golpes.

A lo largo del día los comerciantes encararon en diversas ocasiones a funcionarios públicos, en algunas ocasiones los inspectores optaron por buscar el resguardo de la fuerza pública, que armados con cascos, toletes y escudos, hicieron un círculo para proteger a los servidores públicos ante los gritos de "no les tenemos miedo" y "les vamos a topar", por parte de los propietarios de puestos; sin embargo, la orden que recibieron los uniformados fue con la clave "67 al 07", es decir, "negativo a la agresión".

Ambos grupos han convertido en una especie de cuadrilátero la explanada de la Iglesia que lleva el nombre de San Francisco de Asís, un santo que se ganó la beatificación al liderar un movimiento de renovación cristiana centrado en la pobreza y la fraternidad durante la Edad Media, y que hoy es testigo de otro movimiento, este denominado "ciudadano", que promete dar orden en donde no lo ha habido por más de una década, pero que enfrente tiene un grupo que se auto nombran como "una familia" y que aseguran representar el sector pobre de la sociedad.