El Campus que nunca duerme

Más de 10 mil personas asistieron a la convención de tecnología más grande del país; foros y videojuegos para los "campuseros".
Los participantes en las mesas de trabajo, creando sin límites de tiempo.
Los participantes en las mesas de trabajo, creando sin límites de tiempo. (Arturo Álvarez)

Guadalajara

Son cinco días de poco sueño y muchas luces. El interior de la Expo Guadalajara vive de día y de noche. Pasan de las once de la noche y los estands de las marcas patrocinadoras siguen abiertos, los foros van iniciando una nueva ronda de ponencias, los carritos de comida van y vienen y cientos de personas se buscan para concretar partidas en línea de diversos videojuegos... es la quinta edición del Campus Party.

#CPMX5, basta escribir el hashtag en Twitter para que los campuseros —mote que se le da a los participantes de la convención— respondan al llamado. Verse para comer, para acudir a alguna ponencia o taller, intercambiar servicios de programación por comida o establecer un punto de reunión es sencillo al compartir tu ubicación dentro del recinto en redes sociales. La comunidad campusera está permanentemente conectada.

“Es como una burbuja en la que todos hablan tu idioma”, comenta César Mánica, quien dirige las redes sociales de una agencia de publicidad en el Distrito Federal y ha asistido a cuatro ediciones de la convención.

“Lo más importante es el networking, conocer personas te abre muchas posibilidades, en el medio en que me desenvuelvo mucho es colaborar con personas de desarrollo de software, de desarrollo de páginas web, de aplicaciones y aquí vienen las personas que de verdad están interesadas, no sólo en lo actual sino en lo que sigue”, comenta César al hablar de sus razones para viajar a Campus Party —en la primera edición desde Guadalajara, su ciudad natal, hasta el Distrito Federal y ahora al contrario—.

Pero no todo es solemnidad y negocios, “qué te platico de ésta, yo siendo de Guadalajara y siendo como anfitrión, entre comillas, es muy interesante porque todas las personas que he conocido a la largo de otras Campus Party o en el medio profesional se juntan en mi ciudad y es ofrecerles un pequeño tour y platicar de las cosas que nos interesan, profesional y por gustos”.

Campus Party ofrece, además de talleres, conferencias, muestras de avances tecnológicos, equipo de cómputo y comunicación móvil y banda ancha gratuita para todos los participantes, una amplia zona de camping, donde los campuseros foráneos pueden acudir a descansar un poco y asearse antes de continuar con la jornada.

“Dormimos muy poco porque perdemos la noción del tiempo”, comenta Jairo, quien viene junto a sus amigos desde Michoacán, al resaltar la falta de ventanas en el centro de convenciones.

Jairo estudia el último semestre de la licenciatura en sistemas computacionales y está interesado en el modding, técnica para modificar de manera estética y funcional los equipos de cómputo, “estoy queriendo meterme al modding, supe que iban a estar aquí y me vine para estar en los talleres, en las conferencias para ir conociendo e irme metiendo un poco”.

Además de crear redes de trabajo y proveer entretenimiento, el Campus Party también es área de aprendizaje, “me ha dejado mucho conocimiento, cosas que no sabía, cosas que a lo mejor sabía, pero que tenía duda y ahora sé que voy por el lado correcto”, comentó Jairo emocionado y seguro de regresar el próximo año.

La quinta edición en México del concepto que inició en España llegó ayer a su fin, pero con la seguridad de regresar a Jalisco el próximo año con espacio para más campuseros en busca de diversión, conocimiento o nuevos espacios de trabajo.