Indispensable controlar el tráfico náutico para cuidar a las ballenas

Se estima que cada año visitan Bahía de Banderas alrededor de 15 mil turistas y hoy en día hay visitantes nacionales que viajan a este lugar exclusivamente por ello.
Una de las principales ideas es evitar los efectos negativos que pudiera causar el ruido sobre las ballenas
El pasado fin de semana durante un recorrido fue levantado un folio a un prestador de servicios por falta a la NOM. (Guillermo Gómez Pastén)

Puerto Vallarta

Es necesario ejercer control sobre el tráfico náutico en la Bahía de Banderas para proteger a las ballenas jorobadas, ya que es abundante y desordenado, advirtió la investigadora Astrid Frisch Jordán.

Explicó que el avistamiento de ballenas jorobadas ha tenido un importante crecimiento en la región, pues se estima que cada año disfrutan de este atractivo alrededor de 15 mil turistas y hoy en día hay visitantes nacionales que viajan a este lugar exclusivamente por ello.

Consideró que mientras se respete la Norma Oficial Mexicana NOM-131-SEMARNAT-2010 y se actúe con sentido común no existe riesgo para las ballenas, de hecho de acuerdo a estudios realizados desde 2001 por el Instituto Tecnológico de Bahía de Banderas ha cambiado de manera notable la conducta de los prestadores de servicios turísticos que se dedican al avistamiento.

Sin embargo, la asociación civil Ecología y Conservación de Ballenas (ECOBAC), que ella encabeza, cuenta con un programa de monitoreo, información y vigilancia de ballenas desde hace tres años, con apoyo de la CONANP, la Armada de México y la empresa Opequimar, mediante el cual se ha observado que en el avistamiento de ballenas predominan las embarcaciones privadas, incluyendo yates, jet-ski (que provocan sonidos muy intensos).

Explicó que en las tres marinas ubicadas dentro de la Bahía de Banderas se tiene capacidad para recibir a cerca de dos mil embarcaciones, por ello es necesario concientizar a la gente.

“Es un enorme trabajo por realizar, desde hace años realizamos la campaña Naveguemos con precaución”, que a su parecer de manera paulatina está encontrando resultados. Recordó que se tiene registros de dos atropellamientos de crías, la más reciente en 2009, “desde entonces vamos en ceros y esperamos seguir así por ser insistentes, la gente reacciona bien cuando se le informa, sobre todo los turistas”.

También destacó que de manera paulatina tiene mayor presencia la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en su papel de vigilancia y se hace de manera coordinada entre las delegaciones de Jalisco y Nayarit.

Tiene conocimiento de que el pasado fin de semana durante un recorrido fue levantado un folio a un prestador de servicios por falta a la NOM.

Reconoció que para la vigilancia la Profepa no cuenta con suficientes recursos y además enfrenta el obstáculo de que cuando los inspectores realizan recorridos por la bahía se corre la voz entre los prestadores de servicios autorizados y sobre todo los no autorizados para evadirlos.

 

Abundancia

 

La población de ballenas del Pacífico norte es de aproximadamente 20 mil individuos; cada temporada llegan a la Bahía de Banderas aproximadamente 500, no de manera simultánea. Esa cantidad está en crecimiento, pues tan sólo el año pasado se observaron más de 40 crías, hace años se contaban menos de la mitad.

“En cuanto a número de ballenas va bien, pero nos preocupa la distribución porque ha cambiado y eso nos significa que algo no les está gustando, por eso debemos evitar las agresiones. Antes entraban a la bahía de San Francisco y hoy ya no lo hacen por el enorme tráfico marino. No queremos que eso pase aquí”.

Astrid Frisch resaltó que en Bahía de Banderas se formó el primer equipo de la Red de Asistencia a Ballenas Enmalladas (RABEN) en el Pacífico mexicano, el cual está impartiendo capacitación en otros lugares.

Ella es la coordinadora de la red, que ya cuenta con 12 equipos desde Manzanillo hasta Baja California.