Aumenta depresión infantil por hábitos de la vida familiar

Especialistas resaltan la afectación a niños que están solos gran parte del día y/o tienen una relación de mala calidad con sus padres, quienes no llegan a conocerlos.

Guadalajara

Papá no está en casa, mamá tampoco. Están separados. Ambos trabajan. Carlos Alexis vive con su abuela, demasiado cansada ya, para resolver los reclamos de la maestra sobre la rebeldía del niño de cuarto de primaria, quien no entiende de castigos. En la escuela le dijeron a la mujer que lo llevara a un psicólogo. Sin dinero y sin tiempo, pues tiene su propio trabajo además de los quehaceres en casa, no lo hizo. El chico crece así, convertido en una molestia, ignorado, a punto de estallar en cualquier momento. La consulta psiquiátrica está saturada de menores de edad "problemáticos", como tildan a Carlos. De niños con conductas agresivas o, en el otro extremo, de niños temerosos, ansiosos, decaídos y... aquellos que atentan contra su corta vida. Unos y otros niños deprimidos.

La depresión infantil encabeza los motivos de consulta en el Centro Comunitario de Salud Mental (CCSS) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco, informó la doctora Mileva Grijalva Jiménez, encargada de la Jefatura Clínica. En tanto que la depresión severa es el primer motivo de internamiento al área especializada en niños y adolescentes, la cual existe desde hace apenas 16 meses.

"La primer causa son depresiones graves, en donde del 60 a 70 por ciento son casos con riesgo suicida; después trastornos de ansiedad, cuadros psicóticos y cuadros de agitación o psicosis por abuso de sustancias", refirió.

En entrevista, la especialista explicó que ante la gran demanda de casos, el IMSS abrió la hospitalización a pacientes pediátricos en enero de 2015, con diez camas disponibles. Un servicio que subroga al Hospital Psiquiátrico San Juan de Dios, donde se ubica la unidad que prácticamente desde entonces tiene una ocupación por arriba del 90 por ciento.

"En 2015 fueron 400 niños hospitalizados y en consulta externa tenemos aproximadamente 450 niños que son derivados y no es necesaria su hospitalización y continúan bajo vigilancia. Realmente cada día es más la necesidad de tener un área especializada en niños", refirió Grijalva, tras añadir que la edad de los pacientes atendidos va de los siete a los 17 años, siendo la media de 12 años y con más niñas internas que varones. El promedio de estancia hospitalaria es de once días.

Resaltó el incremento de casos de depresión infantil.

"Las cifras son alarmantes, como el 80 por ciento de los diagnósticos psiquiátricos son cuadros depresivos. La situación además es que muchos de los niños que presentan tentativa suicida no era la primera vez, y los papás no estaban informados o no habían caído en cuenta de que su hijo estaba presentando estados de ánimo de este tipo", dijo la entrevistada.

La paidopsiquiatra Claudia Cabrera, quien labora en la Unidad de Niños y Adolescentes del Hospital Psiquiátrico San Juan de Dios coincide con Grijalva en el impacto de la enfermedad. Aunque comentó que ahí se atendieron 236 pacientes pediátricos en 2015. "Aquí en hospitalización lo más frecuente fueron trastornos depresivos. La mayoría de los ingresos el origen causal era un intento suicida o algún aspecto de la conducta suicida que pudiera ser ideación, planeación", acotó.

Hasta ahora el niño de menor edad atendido en esta Unidad por riesgo suicida es de 9 años, un pequeño "con trastorno de déficit de atención con mucha impulsividad, que se sentía triste y pensó en ésta como una salida sencilla"; mientras que el niño más chiquito hospitalizado tenía 7 años al momento de su ingreso, que fue por agresividad, compartió Cabrera.

Si bien, la disfunción familiar sigue siendo la causa principal de la depresión en menores de edad, a ésta se suma otra que está disparando los casos: El abandono que viven los niños por nuevos hábitos de vida familiar.

"Anteriormente se pensaba que un niño deprimido debía tener padres alcohólicos, adictos, que lo golpearan y con una historia de vida muy dramática que justificara ese cuadro depresivo; pero hoy en día estamos viendo también que en las familias donde no existe tan gran problema, entre comillas, existe un gran abandono. Los niños se crían prácticamente solos. Es muy común encontrar niños que están ocho, doce horas, completamente solos. De la escuelita se van a la casa y no hay quién esté con ellos", describió Mileva Grijalva.

Agregó que el desapego es tal, que los papás no conocen a sus hijos, y son los primeros sorprendidos cuando al llegar al límite, descubren en la consulta o en el hospital, que los chicos sufren depresión o ansiedad, que ya han atentado contra su vida o que han recurrido a conductas autodestructivas como el cutting, que implica autolesionarse haciéndose pequeñas cortadas.

En este escenario, las redes sociales y el mundo virtual aparecen como un escape al abandono o soledad, pero a través de ellas también "pueden contactarse con otros niños –y no tan niños- que les proponen quitarse la vida, hay clubes de suicidio en la red, les proponen trastornos alimenticios, huir de casa, autolesionarse, consumir drogas y una serie de cosas. Aún estando los papás en casa pueden no darse cuenta", advirtió.

Antítesis de la infancia alegre y plena que se festina en abril, la depresión puede ser prevenida e incluso ya presente atendida con éxito, lo que evitará que los niños arrastren este padecimiento de salud mental de manera crónica hasta su adultez.

Tener un cuadro depresivo en la infancia no implica que ése sea su destino, coinciden las especialistas.

Claudia Cabrera ejemplificó que de los 236 casos atendidos el año pasado en la Unidad del Hospital San Juan de Dios "sólo ha habido veinte reingresos, contra la comparativa en adultos que es muy por debajo". En su opinión esto obedece al modelo de atención y a la flexibilidad de los niños, lo cual hace se tenga una mayor probabilidad de éxito. Para ello, recalca, es muy importante la familia, a los padres que deben acompañar al menor de edad durante su estancia hospitalaria se le da incluso couching de crianza y se les involucra en terapias y talleres a fin de darles herramientas para que al salir del hospital puedan cambiar la dinámica familiar.

En este sentido, la recomendación de las expertas es acercarse más a los hijos, buscar tiempo de calidad para ellos, conocerlos, saber de ellos y estar atentos a las formas en que los niños y adolescentes 'se comunican' y piden atención. Puede ser que detrás de esa agresividad que demuestra, casos como el de Carlos Alexis, se esconda una depresión.

Depresión infantil
- Depresión es un trastorno del estado de ánimo que puede provocar una incapacidad total o parcial para disfrutar de los acontecimientos de la vida cotidiana. Puede o no estar acompañada de ansiedad
- La depresión infantil puede surgir a causa de cambios importantes en la vida y rutina de un niño y por situaciones estresantes
- Los niños no se deprimen igual que los adultos, quienes suelen presentar un característico sentimiento de tristeza profunda y abatimiento. Al no saber expresar sus sentimientos muchos antes que tristes comienzan a tornarse irritables, poco tolerantes, peleoneros con los hermanos, rebeldes
- Un dato de alarma es la baja de calificaciones, el rechazo a ir a la escuela (un lugar donde el menor puede estar sujeto a abuso, se siente solo, es víctima de violencia o empujado por los compañeros a hacer cosas que no le gustan), el miedo a separarse de los padres o a que uno de ellos fallezca

Síntomas
- Problemas del sueño y terrores nocturnos
- Fatiga o pérdida de energía
- Bajo rendimiento escolar
- Signos de conducta agresiva
- Baja autoestima
- Tristeza
- Pérdida de interés por jugar o por asistir a la escuela
- Inapetencia

Tratamiento
- Ante evidencia de signos de depresión debe acudir a su médico general, quien lo derivará al especialista si el caso requiere esta atención