Aportan conocimiento y promueven la cultura en Jalisco

Para cerrar los festejos del Día del Maestro, presentamos la historia de cinco profesionales de la enseñanza cultural.
Ha impartido clases desde preescolar hasta doctorado.
Ha impartido clases desde preescolar hasta doctorado. (Enrique Vázquez)

Guadalajara

Cursos y talleres infantiles es una frase cada vez más constante en la oferta cultural de la Zona Metropolitana. La incluyen museos administrados por la Secretaría de Cultura, como el Museo de la Ciudad, Museo Regional de Guadalajara, de las Artes Populares, de Paleontología y otros recintos como el Instituto Cultural Cabañas, pero también centros culturales independientes y espacios creados por colectivos y entusiastas promotores radicados en la ciudad.

Los hay de música, danza, literatura, cine, artes plásticas, hasta de creación de cómics, de artesanías, cerámica, de conciencia ecológica y hasta de diseño de máscaras tastoanes.

Para que lo anterior exista y logre crecer, no basta con promotores o gestores sino con esa figura indispensable en la sociedad que representan los maestros, en este caso, expertos en aportar conocimientos y también en compartir la sensibilidad, el respeto y la apreciación por las manifestaciones artísticas.

En un estado como Jalisco, abundan los artistas que dividen su tiempo entre la creación y la formación de nuevos talentos o espectadores, además de aquellos de formación tradicional que aprovechan muy bien su papel para enriquecer al otro.

Para cerrar los festejos del Día del Maestro, celebrado en el país el pasado jueves 15 de mayo, le compartimos los siguientes perfiles. 


Daniel Varela   Director de arte, artista plástico, fundador y director general del Centro de Medios Audiovisuales (CAAV)

Pionero en la docencia de artes visuales digitales

Con más de 25 años en el oficio docente, en los que ha aprovechado al máximo su formación en artes plásticas, letras y comunicación, así como una larga lista de experiencias profesionales que incluyen haber  trabajado en los legendarios Estudios Churubusco, en la Ciudad de México, al lado de cineastas como Jaime Humberto Hermosillo, y el mérito de haber fundado y dirigido el Departamento de Televisión y Video (1990-1995) en la Universidad de Guadalajara (UdeG), desde 1995 Daniel Varela dirige la ahora llamada Universidad de Medios Audiovisuales (antes Centro de Artes Audiovisuales, CAAV), en el que se forman profesionales de las artes audiovisuales, como cineastas, publicistas y demás.

En Guadalajara, el también pintor y crítico de cine fue pionero –desde 1980- en la promoción de las herramientas digitales, en su momento también del video, como opción para futuros profesionales, en una época en la que se subestimaban.

Agrega que en 1995, su propósito no fue crear una escuela de cine “sobre todo porque vivimos en un país en el que no hay industria. Me interesaba y me sigue interesando formar profesionales capaces de desarrollarse en nuevas tecnologías de medios audiovisuales”, comparte Varela sobre su especialidad, misma que ha compartido en aulas.

Otra de las instituciones en las que dejó huella es el Instituto de Ciencias, donde tuvo entre sus alumnos a realizadores como el fallecido Rigo Mora, especialista en efectos especiales, y Guillermo del Toro, quien incluso es uno de los socios del centro de estudios que Varela fundó en 1995 y que en 2002 obtuvo el rango de universidad pues ese año sus programas de estudios fueron avalados por la Secretaría de Educación Pública.

La Universidad que encabeza, en la que afirma que además de maestros que han sido parte de la institución en diferentes momentos, destaca el esfuerzo y visión de Margarita Sierra, fundadora de la FIL y notable emprendedora que “desde el inicio ha estado relacionada con el CAAV pero se integró oficialmente en 2005, como directora”.

Actualmente, la Universidad de Medios Audiovisuales tiene cuatro sedes, ofrece cuatro licenciaturas: Realización-Cine Digital, además de Animación, Publicidad y Multimedia, además de casi 40 cursos durante el año, además de contar con una videosala. El próximo año, este maestro celebrará los 20 años del CAAV.


Martha Cerda   Escritora, fundadora y directora de la Escuela de Escritores de SOGEM Guadalajara

“Todos los días hay alguien que quiere aprender a escribir”

En septiembre próximo la escuela que dirige cumplirá 26 años de actividades y aunque desde hace varios años dedica la mayor parte de su tiempo a la enseñanza, en semanas recientes presentó una reedición del más destacado de sus libros La Señora Rodríguez y otros mundos, esta vez publicada bajo el sello Arlequín Editores, misma que ha sido traducida a varios idiomas.

Es Martha Cerda, escritora y maestra, quien en 1988 creó la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Autores de México (SOGEM), y recuerda que no fue tarea fácil, incluso narra que posicionarla o consolidarla le tomó, a ella y su equipo, hasta cinco años de esfuerzo.

“No fue fácil, después de todo, fue la primera después de la establecida en la ciudad de México. Ahora hay muchas en varias ciudades del país, porque gente con ganas de escribir y disfrutar ampliamente de todo tipo de géneros, hay mucha, contrario a lo que se piensa. Todos los días hay alguien que quiere aprender a escribir”.

La artista y docente, quien ha publicado tanto cuento, como poesía, dramaturgia y ensayo, explica que la Escuela de Escritores de Sogem ofrece cursos durante todo el año, mismos que son parte del Diplomado en Creación Literaria, aunque también es posible tomar los cursos de manera independiente.

Otros contenidos que distinguen al centro de estudios incluyen el Curso de capacitación para promotores de lectura, que es completamente gratuito y se ha ofrecido en diez ocasiones consecutivas. “Está dirigido a personas relacionadas o interesadas en realizar salas, clubes o grupos de lectura, así como profesores y bibliotecarios, para contar con más herramientas, además de talentos relacionados con ese oficio de la promoción literaria”.

En días pasados, en el marco de la edición número 46 de la Feria Municipal del Libro y la Cultura en Guadalajara, alumnos de la institución presentaron la décima edición de la serie de libros Caleidoscopio, que reúne trabajos selectos de los estudiantes, publicado por la editorial La Zonámbula, que dirige el poeta Jorge Orendáin. El año pasado le ofrecieron un homenaje al sacerdote e historiador Jesús Gómez Fregoso y el pasado jueves se ofreció la conferencia Octavio Paz, del pensamiento estético al reconocimiento de la otredad, impartida por la doctora en letras, Diana Valencia.

La Escuela de Escritores de Sogem Guadalajara se ubica en Circunvalación Agustín Yáñez, 2839, cerca de la Minerva, y para información general es posible marcar al teléfono 3616-3763.


Raúl Bañuelos   Poeta, docente en la Universidad de Guadalajara y director de talleres independientes

“El maestro debe ser un servidor de las nuevas generaciones”

 “El maestro debe ser un servidor de las nuevas generaciones. Si hablamos en el campo de la escritura es necesario tiempo y voluntad para acercar el conocimiento a través de recomendaciones de libros”, señala Raúl Bañuelos, quien desde 1983 es profesor investigador en el Departamento de Letras de la Universidad de Guadalajara y quien desde entonces también ha dirigido talleres de poesía fuera del aula.

Para Bañuelos un buen maestro nunca deja de ser estudiante, “siempre debe mantenerse el gusto por aprender cosas nuevas. Para mí ha sido muy provechoso el que de vez en cuando me asignen materias nuevas porque hacen que vuelva a revisar autores e investigar”.

Entre los diversos reconocimientos que ha obtenido Bañuelos en su trayectoria en 2009 la casa de estudios a la que pertenece le dio el Premio Juan de Mairena por su labor formativo en el campo de las letras. El también poeta que ha sido colaborador de diversos medios locales y nacionales, comenta que una de las grandes satisfacciones que ha obtenido como maestro es que algunos de sus alumnos se hayan convertido en sus amigos. “Tal y como a mí me pasó cuando era estudiante. Tengo entrañables recuerdos de mis maestros, tuve la suerte de que algunos fueran muy generosos conmigo, hablo del filósofo Fernando Carlos Vevia Romero, y del escritor Adalberto Navarro Sánchez, por ejemplo”.

“La base académica permite que muchos que nos dedicamos a esto tengamos un sustento que nos de un sostén básico y podamos concentrarnos en trabajar en lo que nos apasiona, yo llegué a la Universidad por invitación del maestro Manuel Rodríguez Lapuente lo cual considero una fortuna. De manera natural surgió la creación de talleres fuera de mis clases en el aula y mi antitaller de poesía, lo llamé así porque el método de trabajo que he utilizado es el de revisar teoría literaria y análisis de obras de poetas como Pessoa, Paz, Holdering, grandes. “Paz decía que el revisar la obra de los grandes nos da un aprendizaje de saber hacer lo que hacen ellos”, actualmente continúo mi antitaller, las sesiones el último fin de semana de cada mes, en Rojo Café, allí estoy desde hace diez años”, dice el poeta que hoy presenta su más reciente libro en la Feria Municipal del Libro y la Cultura en Guadalajara, a las 19:00 horas.


Benjamín Bautista   Maestro en el  Instituto Cultural de Zapopan

“La cultura hace mejores ciudadanos a los más pequeños” 

Para este experimentado formador de talentos, también empresario y promotor cultural, la principal razón por la que vale la pena acercar a los más pequeños hacia las expresiones artísticas, es contundente: “serán mejores ciudadanos. Alguien que desarrolla respeto y apreciación por la música, la escultura, pintura, cine, literatura, lo que sea, lo más formal o lo más experimental, fortalecerá sus valores humanos”.

Desde finales de 2012 Bautista, con más de 25 años de experiencia docente, es parte del equipo de maestros del Instituto Cultural de Zapopan y por partida doble. El principal proyecto que encabeza es dirigir el Coro de Niños Cantores de Zapopan, en el que participan cerca de 45 niños y niñas de diversos extractos sociales. Además de eso, los domingos por las tardes, en la Plaza de las Américas –hacia las 18:00 horas- ofrece a todo tipo de personas –sin importar edad- clases de danzón, mismas que además de gratuitas son parte de la oferta dominical del instituto. Por cierto, como bailarín, durante el decenio pasado fue campeón nacional de danzón en varios encuentros.

Con humor, señala que otra de las razones por las que prefiere trabajar con niños son “no te hacen grilla, no tienen los problemas de ego de muchos adultos”. Otro motivo de peso es su historia de vida. Las artes, y de manera particular la música, le acompañan desde pequeño. Recuerda que de pequeño, su madre y una de sus tías más cercanas, le criaban a ritmo de boleros y ópera. Cursó la primaria en colegio religioso, después ingresaría al coro infantil de la Escuela de Música Sacra de Guadalajara. En los años mozos, eligió estudiar en la Escuela de Música de la Universidad de Guadalajara.

Con los años, acumuló experiencias. Fue parte del Coro del Estado de Jalisco e incluso encabezó un grupo de solistas vernáculos. Como formador de voces, fundó la Camerata Coral GDL, el Coro de Niños Cantores del Instituto Cultural Cabañas, y varios más.

A nivel independiente también ha emprendido proyectos que fusionan expresiones artísticas, venta de antigüedades, bar y cocina. De esa manera, sacó adelante espacios como la peña Desvelo de Luna, las Tapas Tías, el café Del Carmen y actualmente La Carreola.

Respecto al Coro de Niños Cantores de Zapopan, éste cuenta con varios programas y ha ofrecido cerca de 20 conciertos públicos. Para consultar sobre próximas audiciones y actividades comuníquese al Instituto Cultural de Zapopan al teléfono 3818-2200 ext.3833. 


María Guadalupe Moreno Bayardo   Doctora en educación, UdeG

“Somos capaces de influir positivamente en otros”

Definir lo que es un maestro es difícil. Siempre que me han hecho esa pregunta mi respuesta va hacia lo que yo concibo que es el magisterio y cómo yo he intentado vivirlo, sin que por ello lo haya logrado del todo. Yo creo que un maestro, es alguien que está sumamente interesado en el crecimiento de otros. Hablo de un crecimiento intelectual, afectivo, social, artístico, un cambio de actitud. Es un mediador y promotor de este crecimiento”, explica María Guadalupe Moreno Bayardo, quien con una trayectoria que sobrepasa los 50 años de servicio en prácticamente todo los niveles, desde educación preescolar, hasta doctorado, actualmente continúa su labor como parte del cuerpo académico del Doctorado en Educación de la Universidad de Guadalajara (UdeG). 

Aunque descarta dar nombres, comenta que se siente orgullosa de los frutos de muchos de sus egresados, entre los que se encuentran destacados empresarios, cardenales, ex gobernadores y prestigiosos artistas. Para ella una de las grandes satisfacciones que le ha dado esta profesión es “ver crecer a otros, saber que puedes incidir en el cambio de visión de tus alumnos y ver cómo ellos generan conocimiento en otras personas”.

En todos estos años de servicio, Moreno Bayardo no sólo ha estado frente a grupo, también ha desarrollado cargos como el de coordinadora del propio doctorado en el que labora actualmente,  además de desarrollar ese cargo en el departamento de Formación y Actualización de Docentes en la Secretaría de Educación Jalisco y el hecho de haber sido directora general de posgrado e investigación educativa en dicha secretaría. Desde esa perspectiva comenta que al paso del tiempo han variado los enfoques en los planes de enseñanza, sin embargo “siempre ha habido las mismas personas en el magisterio, aquellos que están comprometidos con su vocación, los otros que no están tan entusiasmados con su trabajo y quienes toleran sobrellevar su función de profesores amargándose la vida”.

La también integrante del Consejo Mexicano de Investigación Educativa considera que a ella le gustaría que estuvieran en el magisterio “sólo quienes estamos convencidos de lo que es ser un maestro, convencidos de que nuestra función va más allá de lo que se entiende por enseñar contenidos y de que somos capaces de influir positivamente en las personas”. Para ella el magisterio no debe tomarse “a la ligera” pues, “Un buen alumno siempre sabe distinguir a los maestros comprometidos con su vocación y es agradecido”, concluye la también autora de 15 libros de educación.