Aporta más reflexiones sobre el 68 en nuevo libro

"Nunca hubo barco para mí", es el título en el que Luis González de Alba revisa diversos episodios de su vida, entre ellos el haber creado la Fundación Mexicana contra el SIDA y su paso por otros ...
Su nuevo libro ya está disponible en las principales librerías.
Su nuevo libro ya está disponible en las principales librerías. (Especial)

Guadalajara

Una frase del poema La Ciudad, del griego Constantino Cavafis, fue la fuente de inspiración para el título del más reciente libro de Luis González de Alba, con el que la Editorial Cal y Arena abre la colección Ensayo personal. La frase de Cavafis, en traducción de quien fuera dirigente estudiantil del 68, versa: “No hay barco para ti, no hay camino” y el libro en cuestión se titula Nunca hubo barco para mí.

“En este volumen rememoro los días en que Nancy Cárdenas (fallecida dramaturga) hacía sesiones dominicales para leernos sobre homosexualidad y gays en el mundo. Describo también cómo fue que hice la Fundación Mexicana contra el SIDA y por supuesto tengo un capítulo sobre el 68, al que titulé ‘Al filo del agua’, tomándolo prestado de Agustín Yañez”, explica el escritor quien a 45 años de la tragedia del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, en la Ciudad de México, destaca que ése es un tema que no se ha agotado y que ni siquiera se ha esclarecido del todo.

Añade: “No sabemos todavía quién ordenó integrar y filtrar al Batallón Olimpia durante la manifestación y que éste iniciara el fuego”.

Por otro lado, González de Alba dice que es lamentable que la memoria colectiva reduzca al movimiento del 68 a su lado trágico, cuando también deberíamos considerar que el 68 fue una fiesta que comenzó desde agosto y que terminó el 2 de octubre de aquél año. “Recuerdo que cuando publiqué un planteamiento así en la revista Nexos, muchos intelectuales me criticaron asegurando que yo trataba de banalizar el movimiento. En realidad me refería a que los jóvenes pasábamos por un momento festivo, carnavalesco, que es valioso reconsiderar.

Las críticas las paró Octavio Paz, cuando publicó también un texto apoyando esta visión y diciendo que le parecía interesante que un dirigente del movimiento, en este caso yo, hubiera emitido un juicio sobre esta etapa de júbilo y libertad que antecedió a la tragedia”, dice el escritor.

Además, considera que no es cierto que los jóvenes de entonces se hubieran manifestado por tener una conciencia social y asegura que “la juventud de entonces estaba cansada de ver que en otras ciudades del mundo, había rock, hombres con pelo largo, mujeres con minifalda y que el gobierno de México se jactaba de que en el país no se habían filtrado ese tipo de manifestaciones”.

A lo anterior agrega que prueba de ello es que “al movimiento se agregaron jóvenes de universidades privadas como la Anáhuac y la Ibero, quienes no carecían de dinero y tampoco de libros, sus exigencias tenían más relación con el logro de la libertad de expresión”.

En esa misma tónica, el escritor comenta que “una cosa que heredó el 68 fue lo que yo llamo el ‘síndrome de Tlatelolco’ y que es que el gobierno, por temor a caer en un acto de represión, no actúa de manera enérgica cuando debe hacerlo.

Una cosa fue nuestra manifestación en esos años, y otra muy distinta los plantones que se generan hoy en día en los que los manifestantes van por la calle destruyendo negocios y coches y luego cuando la fuerza pública interviene para calmarlos, haya personal de derechos humanos que permita que quien realiza esta especie de vandalismo, salga libre”, explica. El novelista, ensayista y columnista de GRUPO MILENIO continúa diciendo “Me parece que en estos casos recientes el gobierno debería de distinguir y actuar cuando debe actuar”.

De acuerdo con González de Alba, el análisis de la sociedad mexicana de los años sesenta “continúa siendo una veta inagotable de temas de trabajo para sociólogos”.

Nunca hubo barco para mí, se presentará el 7 de diciembre en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara. El volumen ya está en librerías.