Adaptarse a los tiempos actuales, el reto de la paternidad: académico

Las parejas del mismo sexo que adoptan aún son estigmatizadas en Jalisco “porque hay un grupo social muy conservador que se opone totalmente a estas prácticas”.
El especialista asegura que en Jalisco tardará en cambiar la perspectiva sobre los padres del mismo sexo.
El especialista asegura que en Jalisco tardará en cambiar la perspectiva sobre los padres del mismo sexo. (Especial)

Guadalajara

Asumir la paternidad en los tiempos actuales es un reto para los hombres. El psicólogo de la Universidad de Guadalajara (UdeG), David Elicerio Conchas, señaló que en las últimas dos o tres décadas el hombre se ha confundido en torno al papel que debe asumir en la familia, debido a que la figura de autoridad que antes tenía se ha diluido.

“El referente que ha existido en torno a la figura del padre, en cierta medida el nivel de autoridad que representa para la integración de un grupo familiar, […] ha cambiado un poco la visión ahora respecto a las figuras de autoridad, porque se diluye su nivel, o [establece] unas formas distintas”, destacó.

Esto, dijo, debido a que anteriormente el rol del padre tenía que ver con una figura autoritaria y actualmente se vuelve más democrática.

“Se comparten las decisiones entre padre y madre, incluso entre los hijos”, ya que ambos trabajan, comparten gastos y tiempos fuera de la casa, incluso la figura del padre se puede volver ausente, lo que en muchas familias puede provocar en que ésta se “deslegitimice y se diluya”.

Señaló que esto comenzó a detectarse desde hace dos a tres décadas, “con el boom de la educación superior, con el ingreso de los tratados de libre comercio, con la caída de la economía, con el aumento de las trasnacionales, me parece que eso es un parteaguas”. 

El boom de la educación trajo consigo el que las mujeres comenzaran a tener mayor protagonismo, con la inserción a espacios más demandantes, espacios laborales que requieren de mayor tiempo.

Lo que puede derivar, dijo, que en algunas familias haya una menor contención en los hijos, mayores índices de violencia y un nivel bajo de desempeño en la escuela, debido a que no hay quien los lleve a la escuela, los ayude a hacer las tareas, entre otros factores.  

Y aunque aclaró que los cambios sociales no se dan en tiempos tan cortos —salvo cuando hay situaciones emergentes, que sí pueden generar un cambio más radical—, está el boom de las tecnologías, la cual precisó que si bien no es de los últimos diez años, “en esta última década los adelantos son mucho más avanzados, y eso genera también cambios en la forma de percibir a las figuras o los roles familiares”, lo cual puede ser un arma de doble filo, que en el caso positivo, los niños pueden adquirir mayor autonomía, ser más activos y con mayor acceso a la información.  

A su vez, señaló que actualmente se presenta también otra dinámica social, en la que si bien no se puede señalar que hay o no mayor abandono paterno, sí hay una conformación distinta de la familia.

“Ese modelo [papá, mamá e hijos] está siendo obsoleto, está la Ley de Libre Convivencia, con formas distintas de tener relaciones familiares, que por necesidades económicas tienen que vivir familias extensas en un mismo lugar”, comentó.

En la actualidad también están las parejas del mismo sexo que adoptan hijos, las cuales tienen que aprender y asumir la paternidad, pese a ser estigmatizados.

Para Elicerio Conchas es una forma diferente de asumir la paternidad, “hay estudios que refieren que personas del mismo sexo, que tienen en adopción de un hijo, pueden tener estilos de vida mejores que familias heterosexuales”.

Sin embargo, reconoció que en la sociedad jalisciense aún es muy difícil aceptar el que dos hombres formen una familia con hijos, “en Jalisco somos un contexto muy de doble discurso, porque hay un grupo social muy conservador, que se opone totalmente a estas prácticas, sin embargo, a nivel mundial, hasta cierta medida se le denomina a Jalisco como una ciudad gay [sic], en donde gente de todo el mundo viene a aquí a expresar su homosexualidad”.

Agregó que no se visualiza un cambio a corto plazo, “va a ser permanente durante mucho tiempo, están esos dos discursos, unos a favor otros en contra; incluso unos más a medias que plantean sí acepto, pero sigue el prejuicio latente de los valores de la Iglesia Católica, siguen fijos en el imaginario social, de manera permanente”.