Creía que tenía cansancio acumulado, estaba enferma de Zika

Andrea Jiménez comenzó a sentir dolor en las articulaciones; era una de las millones de personas que padecen este virus que, de no ser tratado, puede causar la muerte.

Ciudad de México

En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una alerta por la propagación del virus del Zika a nivel mundial. Tan solo en América Latina, 16 países han reportado uno o más casos de personas con esta enfermedad; Brasil y Colombia son las naciones con más infectados y en México hay registro de tres enfermos.

El virus se transmite por medio de la picadura del mosquito Aedes Egypti; los síntomas son dolor de cabeza, musculares y de articulaciones, conjuntivitis y fiebre. Si no se trata a tiempo, puede generar el Síndrome de Guillain-Barré; en los recién nacidos, causa microencefalia y, en algunos casos, la muerte.

Una de las afectadas por este virus fue Andrea Jiménez. Ella comenzó a sentirse mal en casa de sus padres en Colombia. Tenía dolor en las articulaciones y en los ojos, pero pensó que era el cansancio por las fiestas de Año Nuevo, pero estaba equivocada, eran las primeras señales de que padecía el virus de Zika.

"A comienzos de enero estaba subiendo las escaleras de mi casa, había venido de una cafetería en la que suelo trabajar con mi compu. Sentía que me dolían las articulaciones. Me encontraba en la casa de mis padres en el Caribe colombiano. Pensé que quizá me había excedido con las festividades de fin de año; creí que era cansancio acumulado. Me dormí y al día siguiente, me empezaron a doler los globos oculares; pensé que era por haber trabajado hasta tarde en la computadora", dijo en entrevista para Milenio.

Dos días después de los primeros malestares, Andrea ya tenía sarpullido en el tórax, un poco de comezón y se sentía hinchada.

"El sarpullido no fue en todo el cuerpo, solo fue en el tronco. Un poco hinchada sí estaba, no me dolía la cabeza en un principio, nunca me dio fiebre pero sí tenía poca rasquiña (comezón) en la piel. Tenía cuidado al ducharme para no irritarme y de tampoco utilizar algún producto que irritase la piel", explicó.

La joven de 27 años nunca se percató que la había picado un mosquito porque cada que sale de casa utiliza repelente contra insectos y protector solar.

Al día siguiente de los primeros malestares, visitó al médico y le confirmaron que padecía Zika. Le recetaron tomar Paracetamol y Loratadina cada ocho horas durante tres días y no salir de casa mientras durara el malestar. No fue aislada ni internada; los cuidados fueron similares a los que se tienen cuando se está agripado.

Después de siete días de lavar su ropa con agua caliente, estar muy bien abrigada y tomar el medicamento, las erupciones cutáneas y el resto de los síntomas desaparecieron.

La comunicóloga colombiana no tuvo miedo cuando supo que tenía Zika, porque tiene amigos y familiares que han contraído el virus, aunque tenía sentido para ella haberse enfermado porque no vive cerca de zonas húmedas o con basura donde los mosquitos suelen rondar.

Aunque ella se curó rápidamente, considera que es afortunada, ya que hay personas que después de tener el virus, padecieron el Síndrome de Guillaín-Barré, que es cuando el sistema inmunológico ataca al sistema nervioso por bacterias o infecciones virales.

"Hoy lo que me preocupa más es que he leído que en algunas personas se les ha complicado y se ha convertido en Síndrome de Guillain- Barré y eso sí que es muchísimo más delicado que un virus. Los procesos de recuperación son más largos", comenta.

Para evitar el virus, las recomendaciones de la OMS y de la OPS a nivel mundial son utilizar repelentes contra insectos, limpiar y cubrir cubetas y recipientes con agua y acudir al médico en cuanto presente conjuntivitis, fiebre, sarpullido, dolor de cabeza, articulaciones o musculares.