Líder yijadista pide “ayuda” para atacar

El grupo extremista Ejército Islámico difundió ayer un video de su máximo dirigente, en el que arenga a la población para derrocar al gobierno iraquí.
Las imágenes fueron grabadas el viernes y subidas a una cuenta de Twitter por los rebeldes sunitas.
Las imágenes fueron grabadas el viernes y subidas a una cuenta de Twitter por los rebeldes sunitas. (Reuters)

Bagdad

El yijadista Estado Islámico (EI) demostró ayer su fuerza con la emisión, por primera vez, de un video de su líder, Abu Bakr al Bagdadi.

Hasta ahora, solo se habían difundido algunas fotografías de Al Bagdadi, autoproclamado califa, por lo que las imágenes de su aparición en público, en un video de 20 minutos, durante el rezo del viernes en la Gran Mezquita de la ciudad iraquí de Mosul, adquieren relevancia.

Medios iraquíes aseguraron el viernes que Al Bagdadi había sido herido en un ataque aéreo. En el video, sin embargo, el líder sunita aparece sin heridas visibles.

Mosul, la segunda ciudad de Irak, se encuentra bajo control del EI desde el pasado 10 de junio, lo que supuso un duro golpe para las autoridades chiitas de Bagdad, que en pocos días vieron cómo los yijadistas se situaban a las puertas de la capital del país.

Durante su sermón, Al Bagdadi instó a sus seguidores a que le obedezcan si él obedece a Dios, y a continuar el camino de la yijad (guerra santa) porque es “la vía del orgullo”.

“Si tienen fe en Dios y trabajan bien van a gobernar la tierra como ha prometido Dios a los creyentes”, aseguró el líder del EI, vestido con túnica y turbante negro.

“Soy el wali (líder) designado para dirigirlos, pero no soy mejor que ustedes. Si piensan que tengo razón, ayúdenme. Si creen que violo el derecho islámico, entonces denme consejos”, afirmó.

El video fue publicado en una cuenta de Twitter que el EI utilizó previamente para dar a conocer otros mensajes de audio, entre ellos varios de Al Bagdadi.

Imágenes difundidas ayer mostraban cómo combatientes del EI destruían varias mezquitas chiitas en Mosul, ubicada unos 400 kilómetros al norte de Bagdad.

Las imágenes muestran a los yijadistas dinamitando cinco templos y sepulcros o arrasándolos con aplanadoras, entre ellos varios sitios históricos, considerados patrimonio de la humanidad.

Mientras los insurgentes sunitas y el EI en particular se hacen fuertes en su bastión de Nínive, cuya capital es Mosul, las tropas iraquíes iniciaron ayer nuevas operaciones para ganar terreno.

Las acciones se centraron en las provincias de mayoría sunita de Al Anbar, Saladino y Diyala, ubicadas al oeste, norte y este de Bagdad, respectivamente.

El conflicto iraquí adquirió una nueva dimensión el pasado domingo con la proclamación por parte del EI de un califato que abarca desde la provincia siria de Alepo a la iraquí de Diyala.

La portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Marzie Afjam, afirmó, por su parte, que los iraquíes no se resignarán a la división del país y reiteró el apoyo de su país a la unidad de Irak.

Irán, principal aliado del gobierno iraquí —ambos de mayoría chiita— ofreció al primer ministro Nuri al Maliki el respaldo necesario para hacer frente al EI.

El viernes Al Maliki aseguró que derrotará al EI y que será de nuevo candidato para ser nombrado premier, en medio de la parálisis política, debido a que su partido no alcanzó mayoría para formar gobierno, pero se niega a realizar alianzas con sunitas moderados y los kurdos.


MÁS MILITARES DESTITUIDOS

El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, destituyó ayer al jefe de infantería del ejército, el teniente general Alí Ghaidan y al titular de la policía federal, Mohsen al-Kaabi, como parte de su reestructuración de las fuerzas de seguridad.

El vocero militar Qassim al-Moussawi dijo que Al Maliki firmó las órdenes de retiro y aclaró que ambos dejan sus cargos con sus pensiones. Hasta anoche no se habían nombrado a sus reemplazantes.

Estos son los oficiales de más alto rango cesados desde el inicio de la ofensiva de los insurgentes sunitas.

En junio, el premier retiró a tres generales que habían sido emplazados en Mosul y ordenó procesos legales contra ellos al abandonar los combates contra los radicales sunitas. También destituyó a un brigadier general y ordenó someterlo a corte marcial en ausencia. 

Al Maliki amenazó con aplicar todo el peso de la ley militar, incluso la ejecución de los desertores, o de cualquiera que haya huido del combate.