Importancia del voto latino en EU, ¿realidad o ilusión?

La elevada abstención, calculada en 12 millones, es un argumento en contra de que el sufragio de los inmigrantes resulte significativo en los comicios de noviembre.

Nueva York

¿Será verdad que el aumento gigantesco de la población latina en Estados Unidos y los comentarios de Donald Trump han puesto a los hispanos en el centro del futuro de la Casa Blanca? ¿Los demócratas tienen ganadas las elecciones presidenciales gracias al voto hispano? ¿Qué importancia pueden tener los indocumentados en las elecciones? Las respuestas a estas preguntas dependen de varios factores. Para conocerlos, platiqué con la doctora Sylvia Manzano, principal representante de LatinoDecisions, una organización dedicada a obtener información sobre la opinión política de los latinos.

EL ELECTORADO HISPANO

Según el Consejo Nacional de la Raza, 16.7 millones de hispanos votarán en la elección

Se estima que este año casi tres millones de hispanos nacidos en Estados Unidos habrán alcanzado la edad que da derecho votar y que 3.9 millones de inmigrantes latinoamericanos tendrán derecho de obtener la ciudadanía. Esto significa que 28.6 millones de latinos podrían votar en 2016 representando 13 por ciento del electorado. En 2012, votaron 11.2 millones que representaron 8.4 por ciento del electorado.

Pero la demografía no es suficiente. El impacto del voto latino dependerá del número de hispanos que en efecto irá a las casillas a votar. Porque aunque la porción hispana de los que tienen derecho a votar se acrecienta con los años, la porción que vota no ha aumentado con la misma velocidad. Los hispanos han sido, tras los asiáticos, el grupo que menos vota.

Aunque Obama recibió el 71 por ciento del voto latino en 2012, ni siquiera la mitad de los hispanos calificados para votar lo hicieron. Este es un número pobre comparado con el 66.2 por ciento de la población blanca que sí votó.

Hay varias razones por las que los hispanos no votan. Manzano señala que los jóvenes y los inmigrantes representan una porción mucho mayor en la población hispana que en el resto de la población y que en Estados Unidos estos grupos votan menos que los demás.

Muchos inmigrantes latinoamericanos legales podrían hacerlo si obtuvieran la ciudadanía, pero no lo hacen. Según encuestas, las causas principales son la falta del inglés y el costo.

Pero aun siendo ciudadanos, los hispanos no votan. Y es que en la mayor parte de los estados para poder votar es necesario registrarse por anticipado. Según la doctora, mientras más pobres y más jóvenes son, más se cambian de domicilio. Y cada vez que uno se muda, necesita volver a registrarse. Muchos lo olvidan o no lo saben. Como gran parte de los hispanos son jóvenes y pobres, un gran porcentaje de ellos no se registra y por ello no puede votar.

Manzano afirma que además, como la afiliación a un partido es una señal significativa de cuál candidato se va a apoyar y la mayoría de los hispanos no están fuertemente alineados a ningún partido, los candidatos invierten poco en atraerlos. Y al no hacerlo, muchos hispanos se sienten excluidos del proceso político. Ya de por sí, la gran mayoría de los inmigrantes latinoamericanos provienen de culturas que desalientan la participación política. Pero la razón más importante del abstencionismo hispano se debe a que la mayoría vive en estados en los que los resultados del voto de antemano se conocen con certeza. Y entonces, ¿para qué votar?

EL SISTEMA DE VOTACIÓN Y LA GEOGRAFÍA LATINA

En el sistema electoral estadunidense, el número de votos en sí no cuenta. Un colegio electoral de 538 electores provenientes de los 50 estados y de la capital, depositan los votos por el candidato que haya ganado en su estado. El número de electores de cada estado está determinado por el número de sus representantes en el Congreso. Este número está determinado por la densidad demográfica de cada estado.

Cada estado está dividido en distritos y cada distrito incluye a 710 mil residentes. Excepto en Nebraska y Maine, el partido que gana la mayoría de distritos en su territorio gana todos los votos electorales que le corresponden a su estado. El candidato que acumula 270 o más votos electorales, gana la Presidencia. Según estimaciones conservadoras se anticipa que en las próximas elecciones estarán en juego 12 estados y el candidato demócrata necesitará 84 votos para ganar y el republicano 181.

Este sistema de votación perjudica a los hispanos. Y es que más de tres cuartas partes de los que tienen derecho al voto están en California, Texas, Florida, Nueva York, Arizona, Nueva Jersey e Illinois. Exceptuando a Florida, estos estados son precisamente en los que el voto no está disputado. Además de Florida, Nevada y Colorado también son estados en juego en los que el número de posibles votantes hispanos ha aumentado significativamente y podría representar entre la quinta y la sexta parte del voto en cada uno de estos estados.

Pero incluso en otros estados en contienda en los cuales los hispanos no superan el 5 por ciento del electorado, el voto latino puede hacer la diferencia. Manzano da dos ejemplos. En Ohio y en Iowa, donde la competencia estará muy pero muy reñida, el diminuto electorado hispano puede ser decisivo. Y en estados como Pensilvania, el voto latino aunado al voto negro, que representará el 13 por ciento del electorado, también podría importar.

EL VOTANTE HISPANO Y LOS INDOCUMENTADOS

Una encuesta realizada en noviembre en estados que están en contienda, mostró que la retórica hostil de los candidatos presidenciales republicanos da a los votantes latinos una fuerte impresión negativa del Partido Republicano, y que además, es significativamente más negativa que en 2012. Sin embargo, en otra encuesta nacional de la misma época, 55 por ciento de los hispanos dijo que votaría por un candidato que comparte sus puntos de vista sobre temas, posiciones y prioridades; 28 por ciento dijo que votaría por un demócrata; 9 por ciento por un republicano; y 4 por ciento por un candidato hispano (antes del debate en el que Cruz y Rubio se pelearon por demostrar quién de los dos era más malvado con los indocumentados).

La misma encuesta mostró que la regularización de los indocumentados y mejorar el bienestar económico son los temas más relevantes para el votante hispano. Cuál de estos dos temas será más importante a la hora de votar dependerá del país de origen del que vota y de la cantidad de tiempo que lleva viviendo en Estados Unidos.

Por ejemplo, en Nevada, donde una quinta parte del electorado podría ser hispana, de los hispanos con derecho a voto 75 por ciento son de origen mexicano y 30 por ciento son inmigrantes naturalizados. Además, 7.2 por ciento del estado está conformado por indocumentados, la porción más alta en Estados Unidos. Manzano asevera que dado que la población hispana del estado es en su mayoría inmigrante o hija de inmigrante y probablemente familiar de un indocumentado, votará por el candidato que prometa mejorar el estatus de los sin-papeles.

En cambio, en Florida, el futuro de los indocumentados tendrá muy poca relevancia porque no afecta directamente a los que son de origen cubano o puertorriqueño, que representan 60 por ciento de los hispanos con derecho a voto. Los inmigrantes cubanos pueden obtener ciudadanía después de residir un año en Estados Unidos. Los inmigrantes puertorriqueños son ciudadanos estadunidenses que obtienen derecho a votar en el momento que establecen residencia en Estados Unidos.

IMPORTANCIA DE FLORIDA Y SUS HISPANOS REACCIONARIOS

Florida es el estado en juego con el mayor número de votos electorales, es decir, el que más importa para ganar las elecciones. Por fortuna, hoy en la población hispana de Florida hay más diversidad política. Manzano explica que las nuevas generaciones cubano- americanas son mucho más moderadas y la población hispana del estado se ha vuelto más diversa y políticamente más plural. Así, el 31 por ciento de origen cubano se inclina a lo republicano pero con menos fuerza que antes. Y 29 por ciento de origen puertorriqueño ha votado de manera predominante por los demócratas. Finalmente, el 40 por ciento restante es una mezcla de hispanos de origen mexicano, centro y sudamericano, de diferentes tendencias políticas.

Vale la pena indicar que está por verse como votará la ola masiva de puertorriqueños que inmigró recientemente a Florida. Su opinión podrá tener un peso enorme si votan con el mismo entusiasmo como lo hicieron en la isla donde históricamente el 80 por ciento del electorado vota. Un tema que podría serles muy relevante sería la resolución de la crisis económica de Puerto Rico: un tema que nada tiene que ver con los indocumentados.

Así que, aunque parecería lógico que la Reforma Migratoria pendiente, los ataques verbales de Trump y la postura corrosiva de Cruz y Rubio sobre los indocumentados debían movilizar en masa a los hispanos para presentarse en las casillas; y aun parecería lógico que los hispanos votarán en masa por los demócratas, no hay garantía de que suceda. Además, la importancia del voto latino depende de que la participación de los hispanos en el voto aumente. Por lo pronto la estimación más optimista proporcionada por El Consejo Nacional de La Raza (NCLR) calcula que 16.7 millones de hispanos votarán. Es decir, casi 12 millones que podrían hacerlo no lo harán.

Varias organizaciones como la NCLR, La Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos, El Fondo Educativo NALEO y Mi Familia Vota, están dedicadas a impulsar a que los latinos voten. George Soros ha prometido financiar una campaña para que un millón de inmigrantes legales se registre para votar. Mientras que los hermanos Koch, de ultraderecha, están cortejando a los latinos para que voten por los republicanos a cambio de comida y todo tipo de servicios gratuitos, como lecciones para aprender inglés y ayuda para obtener licencias de conducir.

No votar puede tener consecuencias negativas inesperadas. Hay quienes opinan que la pobre participación hispana en las elecciones de 2014 para elegir gobernadores y senadores contribuyó a que por primera vez en ocho años los republicanos tomaran control del Senado. Si fue así, resultó ser un suicidio involuntario. Y es que el Congreso mayormente republicano se ha dedicado a bloquear las ordenes de Obama (DACA y DAPA) que hubieran reducido las deportaciones de los indocumentados, la mitad de ellas, de hispanos.

Pero incluso si los hispanos no tuvieron nada que ver con el hecho de que hoy el Congreso está en manos de los republicanos, hay otras razones por las que deben votar, incluso aquellos que viven en estados que no están siendo competidos en 2016. Por ejemplo, para que los distritos de un estado tengan igual número de pobladores, cada 10 años se vuelven a demarcar sus límites. Los gobernantes de cada estado juegan un papel determinante en esta división tratando de disminuir la influencia de grupos que se oponen a su mandato al distribuirlos en varios distritos o bien consolidándolos en algunos cuantos. Es decir, los gobernantes de hoy influyen en los resultados de elecciones futuras.

La mayoría de los hispanos con derecho a votar son mexamericanos y éstos son los que más podrían beneficiar con sus votos a los indocumentados. Pero los mexamericanos son también los hispanos que menos realizan los trámites para poder votar de hecho, como son naturalizarse, registrarse y asistir a depositar sus votos a las urnas. Lo que es una verdadera lástima.