El virulento reformista que desafió al poder del Kremlin

Trabajaron juntos durante la presidencia de Boris Yeltsin pero con el tiempo, Boris Nemtsov empezó una carrera en la política opositora como un férreo crítico de Putin.
El ex aspirante a la presidencia recibió cuatro tiros por la espalda.
El ex aspirante a la presidencia recibió cuatro tiros por la espalda. (Tatyana Makeyeva/Reuters)

Moscú

El ex vice primer ministro ruso Boris Nemtsov, asesinado en Moscú la noche del viernes, encarnaba la generación de jóvenes reformistas de los años noventa antes de convertirse en un virulento crítico del presidente Vladimir Putin, al que pensaba desafiar de nuevo este día en una manifestación.

Abatido a balazos muy cerca del Kremlin, Boris Nemtsov, de 55 años, fue uno de los protagonistas de la oleada de protestas que marcaron la campaña electoral de Putin en 2011-2012, entonces candidato para un tercer mandato como presidente.

Detenido varias veces por las fuerzas del orden durante las protestas, Nemtsov había sido objeto de investigaciones y sometido a espionaje telefónico. Nunca dejó de denunciar la corrupción de lo que denominaba el "sistema oligárquico" del Kremlin.

De tez morena, corte de pelo al cepillo y aire seductor a pesar de las ojeras que rodeaban sus enormes ojos negros, Boris Nemtsov, físico de formación, empezó su carrera poco antes del hundimiento de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) y fue elegido en 1990 para el Soviet Supremo, el Parlamento soviético.

Después de haber sido gobernador en la región de Nijni-Novgorod, a 400 kilómetros al este de Moscú, comenzó una ascensión fulgurante bajo la presidencia de Boris Yeltsin (1991-99).

De marzo de 1997 a agosto de 1998, desempeñó el cargo de vice primer ministro encargado del sector energético y de los monopolios, un sector muy codiciado, lo que le valió las críticas del Kremlin por sus vínculos con los oligarcas que se aprovecharon de las privatizaciones en la década de los noventa.

Yeltsin quiso hacer de él su delfín durante un tiempo, antes de decantarse por el jefe del FSB (Servicio Federal de Seguridad que sustituyó a la KGB) Vladímir Putin.

Destituido en agosto de 1998, Nemtsov se fue a la oposición cuando su rival fue investido como presidente. En las legislativas de 1999, el opositor fue elegido para la Duma (cámara baja del Parlamento ruso) y se unió al partido liberal SPS, del que dirigió una facción muy crítica con Putin.

Su oposición se hizo más tajante después de las elecciones legislativas de 2007, que tildó de ser "las más deshonestas de las historia de Rusia".

En 2008, tras fracasar en su intento por presentarse a las presidenciales como candidato único de la oposición, Nemtsov creó el movimiento Solidarnost junto al ajedrecista oponente Gary Kaspárov.

Pero es al lado de Alexei Navalny con quien Nemtsov se irguió como paladín en las manifestaciones que sacudieron a la capital rusa en el invierno de 2011-2012.

Su influencia, sin embargo, parecía estar disminuyendo en favor de una nueva generación de oponentes encarnada por el propio Navalny.

Junto a él había convocado una gran manifestación a celebrarse este día, para denunciar la mala gestión por parte del Kremlin de la crisis económica que atraviesa Rusia a causa de las sanciones occidentales, adoptadas por su papel en Ucrania, y el desplome de los precios del petróleo.

"En el país se ha creado una demanda de maldad, de odio, de agresión", dijo el padre de las privatizaciones rusas, Anatoli Chubáis, compañero de Nemtsov en el gobierno de Yeltsin.

Chubáis, que acudió a depositar flores al lugar en el que fue asesinado Nemtsov, se mostró perplejo por los comentarios de algunos políticos acerca de que el opositor pudo haber sido asesinado por sus propios compañeros, como apuntó el líder ultranacionalista, Vladímir Yirinovski.

"Es hora de que todos nosotros, autoridades, liberales, nacionalistas, conservadores, nos detengamos a pensar adónde llevamos a Rusia", añadió.