Una vida marcada por la desgracia familiar

El infortunio golpeó con saña al activista, que vivió dos divorcios y vio morir a tres hijos.
El líder contra el racismo en su cumpleaños número 93.
El líder contra el racismo en su cumpleaños número 93. (AP)

Johannesburgo

Nelson Mandela lamentó a menudo que su compromiso con su pueblo le obligara a descuidar en cierto modo a su familia, cuyas polémicas y disputas internas marcaron los últimos meses de vida del ex presidente.

Mandela tuvo devoción por un solo partido —el Congreso Nacional Africano (CNA)— y, casi desde el principio, un credo no racial y democrático que siguió siempre, sin vacilaciones.

En el ámbito privado, en cambio, los rigores de la lucha contra el régimen de segregación racial del apartheid hicieron más azarosa su vida personal.

"Me di cuenta de que la lucha consumía todo el tiempo. Un hombre involucrado en la lucha era un hombre sin vida familiar", admitió Mandela en su autobiografía El largo camino hacia la libertad.

Además, el infortunio golpeó con saña al estadista, que vivió dos divorcios y vio morir a tres hijos. Los destinos de Madiba
—como se le conoce popularmente al ex presidente— y su primera esposa, Evelyn Mase, se separaron en 1958, debido, en parte, al activismo de Mandela.

Evelyn soñaba una vida tranquila en el Transeki, la región originaria de ambos, pero su marido parecía llamado a más altas responsabilidades y su ferviente actividad política y su voluntad de permanecer en Johannesburgo precipitaron la ruptura.

Tampoco tuvo la pareja fortuna con los hijos: la primera hija, Makaziwe, falleció en 1948 al poco de nacer; el varón Thembekile perdió la vida en 1969 en un accidente y su otro hijo, Magkatho, murió en 2005 como consecuencia del sida.

Del matrimonio solo sobrevivió la segunda hija, Makaziwe, bautizada así en honor a su fallecida hermana.

En 1958, Mandela se volvió a casar. Esta vez con Winnie Madikizela, con quien tuvo dos hijas, Zenani y Zindzi.

Sin embargo, su vida en común se vio truncada cuando Mandela fue encarcelado por sus acciones contra el apartheid. Al ser liberado en 1990, Madiba encontró en casa a una mujer que lo había engañado con un guardaespaldas, lo que desembocó en 1996 en divorcio.

Madiba se volvió a casar en 1998, a los 80 años, con la viuda del presidente mozambiqueño Samora Machel, Graça Machel, 27 años más joven que él.

El pasado junio, mientras Mandela se hallaba hospitalizado en estado grave, la división de su familia se evidenció en público.

Makaziwe y otros quince integrantes del clan Mandela —entre ellos la propia Machel— solicitaron ante la justicia el retorno de los restos de los tres hijos difuntos del ex mandatario al lugar del que los había desenterrado Mandla, su nieto mayor.

La iniciativa del grupo mostraba que Mandla había exhumado los huesos en la localidad de Qunu sin permiso y los había enterrado en la cercana Mvezo.

La disputa se resolvió cuando, aplicando la decisión judicial, los restos de los tres hijos de Mandela retornaron a Qunu.

El pasado abril diecisiete miembros del clan liderados por Makaziwe y Zenani iniciaron una acción legal para lograr el control de dos empresas fundadas por su padre.

Las rencillas de los Mandela escandalizaron a muchos, entre ellos el arzobispo emérito de Ciudad del Cabo y también Nobel de la Paz, Desmond Tutu, quien exigió que se dejara de "escupir en la cara" al ex presidente.