Víctimas piden al Papa actuar contra pederastas

Activistas de México, Chile, Argentina y EU señalan que no ha hecho nada con los jerarcas católicos involucrados y, en algunos casos, hasta los ha premiado.

México

Víctimas latinoamericanas de abusos sexuales por parte de sacerdotes pidieron al Papa actuar firmemente contra los clérigos pederastas y quienes los han protegido, al enviarle una  carta en la que señalaron que “no bastan las palabras y algunos gestos que son ambiguos y contradictorios”, porque en los países los obispos no hacen caso a sus indicaciones.

El ex sacerdote Alberto Athié, así como las víctimas de pederastia clerical Joaquín Aguilar, José Barba y el chileno Juan Carlos Cruz, anunciaron ayer en una conferencia de prensa que crearán una red latinoamericana para denunciar esos casos.

En su mensaje, las víctimas comunicaron al pontífice que “lo indispensable  es que usted, como representante y responsable de  la Iglesia católica en el mundo y como jefe de Estado Vaticano, lleve  a cabo cambios estructurales que el Comité de los Derechos del Niño (de la ONU, le recomendó en mayo de 2014”, porque solamente con ese cambio “comenzará el final de ese gran holocausto”.

Los activistas cuestionaron que el Estado Vaticano tenga “el privilegio de actuar discrecionalmente frente a los delitos cometidos por quienes dependen de su jurisdicción”.

Un ejemplo, agregaron, es la información proporcionada a la ONU en la que la sede pontificia reconoció que había analizado cerca de 4 mil casos en el mundo y suspendido a 400 sacerdotes que “no sabemos dónde están y quiénes son, y como no sabemos, pueden seguir abusando de niños en los lugares donde se encuentran”.

En la misiva las víctimas destacaron que “encontramos en sus acciones no solo ambigüedades, sino francas contradicciones con su compromiso de no tolerar la pederastia y de llevar a cabo todo lo necesario para terminar con ese flagelo en la Iglesia”

Una de esas contradicciones, ejemplificaron, fue el nombramiento del obispo de Osorno, Chile, Juan Barros, quien es conocido por haber encubierto casos de pederastia clerical.

También destacaron que el Papa tiene toda la autoridad de girar las instrucciones; sin embargo, “los obispos en sus respectivos países hacen caso omiso y continúan con la práctica de solapar a los sacerdotes” que abusan sexualmente de los niños, afirmaron.

 En la conferencia se contactó vía internet a víctimas de México, Chile, Argentina y Estados Unidos, quienes coincidieron en que Francisco no ha actuado contra los jerarcas católicos involucrados y, en algunos casos, hasta los ha premiado.

Barbara Blaine, representante de la organización SNAP en EU, dijo  que “es el momento de parar todo esto que destruye la vida de los niños y niñas”.

El mexicano Joaquín Aguilar quien fue víctima del cura Nicolás Aguilar, “protegido por el cardenal Norberto Rivera cuando éste era obispo de Tehuacán”, informó que le ha enviado tres cartas al Papa desde el año pasado y aún no ha tenido respuesta.

A Jesús Romero —mexicano víctima del cura Carlos López, quien sí fue suspendido—, el Papa le envió una carta con expresiones de dolor y peticiones de perdón, pero “no se le exigió nada al cardenal Norberto Rivera y a sus clérigos, como el actual obispo Jonás Guerrero, que fueron cómplices de encubrir a López”.

Los cambios que se requieren, señaló Athié Gallo, los puede hacer el pontífice porque “es el supremo legislador de la iglesia católica y nadie puede cuestionar su capacidad normativa... Tiene que reformar todas las normas aplicadas desde 1962, ya que  mientras no lo haga, las cosas  van a seguir igual y el será como otro papa más que no cumple con su responsabilidad de jefe de la Iglesia católica y de Estado.

“Francisco sabe que para transformar las recomendaciones de la ONU en norma va a tener que pensar en niveles de responsabilidad entre quienes encubrieron, incluyendo a cardenales y a Benedicto XVI, por los miles de casos que conoció y solo resolvió 400”, concluyó Gallo.

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Abusos son culpa del “hipererotismo”: Cardenal

Alberto Suárez Inda, nuevo cardenal mexicano y arzobispo de Morelia, consideró ayer que los abusos sexuales contra menores cometidos por algunos miembros del clero y civiles son un “vergonzoso vicio” que atribuyó al “hipererotismo” en la sociedad.

Suárez Inda, que el sábado recibió del papa Francisco el palio cardenalicio, reconoció en una conferencia de prensa en Roma que en el tratamiento de ese comportamiento el pontífice ha establecido un “criterio muy claro de tolerancia cero”.

El cardenal opinó que “hay que mostrar solidez en la formación humana de sacerdotes, aunque también de los laicos, porque (la pederastia) se da en otros gremios”. El purpurado precisó que el los abusos sexuales contra menores por parte de miembros de la Iglesia Católica son “un problema cultural donde desgraciadamente la persona humana ha perdido el rumbo de su propia dignidad.

“El cuerpo es un santuario de Dios que tiene dignidad”, agregó el cardenal, tras señalar que no está destinado a un placer inmediato.

“Nos ha invadido la cultura de la superficialidad y la falta de de sentido de mayor conciencia de nuestra propia dignidad como personas. El cuerpo merece respeto y trato digno”, concluyó.

EFE/Roma

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