Las veinte acusaciones del Senado contra los interrogatorios de la CIA

En su balance, el Comité de Inteligencia fustiga las graves violaciones a los derechos humanos.
La prensa denunció a la agencia.
La prensa denunció a la agencia. (Brennan Linsley/AP)

Washington

La presidenta de la Comisión del Senado de EU encargada de la inteligencia, Diane Feinstein (demócrata), presentó el martes las 20 conclusiones de la investigación parlamentaria sobre los métodos de interrogatorio asimilados a la tortura practicada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en los primeros años de la “guerra contra el terrorismo” de George W. Bush (2000-2008), tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. Veinte puntos que se parecen a veinte acusaciones:

1. Los métodos de interrogatorio reforzados no fueron eficaces para obtener información de inteligencia o la cooperación de los detenidos.

2. Los argumentos usados por la CIA para justificar el recurso a los métodos, se basaron en declaraciones falsas sobre su eficacia.

3. Los interrogatorios de los detenidos fueron más brutales y peores que la presentación que le fue hecha a los responsables políticos de la doble administración del ex presidente George W. Bush.

4. Las condiciones de detención fueron más severas que lo que la CIA dijo a los responsables políticos.

5. La CIA proporcionó repetidamente informaciones inexactas al Ministerio de Justicia, lo que impidió una evaluación jurídica correcta del programa de interrogatorios reformados.

6. La CIA actuó de manera repetida para obstaculizar o impedir una supervisión de su programa por parte del Congreso.

7. La CIA impidió la supervisión de su programa por la Casa Blanca.

8. El programa de la CIA complicó y en ocasiones afectó las misiones de seguridad nacional de otras agencias oficiales (como el FBI).

9. También impidió la supervisión de su programa por la oficina del inspector general.

10. La CIA organizó “fugas” hacia la prensa de informes clasificados, en especial información errónea a propósito de la eficacia del programa de interrogatorios reforzados.

11. La CIA no fue capaz de detener el programa de interrogatorios a pesar de las críticas.

12. La CIA administró su programa de manera insatisfactoria (nominación de responsables sin experiencia o acusados de violencias en misiones precedentes).

13. La CIA compartió con dos psicólogos externos a la agencia la concepción de su programa e hizo lo mismo masivamente con operaciones que le fueron asignadas.

14. La CIA recurrió a técnicas de interrogatorio que no fueron aprobadas por el Ministerio de Justicia ni por la dirección de la agencia.

15. La CIA no estaba al tanto de la cifra de los detenidos interrogados, detuvo a personas que legalmente no debían serlo y presentó una contabilidad errónea de los interrogatorios.

16. La CIA se mostró incapaz de hacer una evaluación correcta de la eficacia de su programa.

17. La CIA sancionó en muy pocas ocasiones a los responsables de comportamientos inapropiados, de violaciones graves y de sus propias políticas.

18. También minimizó o ignoró las críticas internas provocados por su programa.

19. La CIA fue obligada a poner fin a su programa en 2006 luego de “fugas” no autorizadas a la prensa sobre una cooperación reducida de terceros países y preocupaciones de orden legal.

20. El programa hundió la imagen de EU y se tradujo en un costo elevado (300 mil millones de dólares adicionales en gastos de personal), pero también en una degradación de las relaciones con otros países.

El resumen de casi 500 páginas del informe, expurgadas de las informaciones más sensibles [contenidas en más de seis mil 700 páginas, N de la T.] está disponible íntegramente en inglés.