El último abrazo de la mexicana que murió en el avionazo

En el aeropuerto de Barcelona, Jaime dio el último abrazo a Daniela Ayón, la maestra de yoga mexicana que viajaba en el avión de Germanwings que se estrelló en los Alpes franceses.
Daniela Ayón practicando yoga, una de sus grandes pasiones
Daniela Ayón practicando yoga, una de sus grandes pasiones. (Facebook)

Ciudad de México

Daniela Ayón estaba sentada con los pies sobre su maleta de mano gris en la sala de espera de la puerta 34 del aeropuerto de Barcelona. Tenía un libro entre las manos y esperaba cerca del área de abordaje. Era el 24 marzo a las 8:30 de la mañana cuando por fin conoció, en esa sala de espera, a Jaime, un amigo español con el que platicaba por mail. Media hora después abordó el avión de Germanwings que se estrelló en los Alpes franceses.

Jaime y Daniela, que trabajaba en México como maestra de yoga, se conocieron por medio de correos en 2010 por una amiga en común.

"Era una persona que se había movido por todo el mundo, había viajado en Australia, que platicaba, y decidí ponerme en contacto directamente con ella. Le dije que la había conocido por amigas y que estaba muy interesado en poder aprender todo lo que ella estaba enseñando", cuenta Jaime, quien vive en Barcelona.

Así mantuvieron comunicación por casi cinco años. Hablaban de las clases de yoga de Daniela, de inquietudes espirituales, de los videos que subía a internet con sus enseñanzas de meditación y el programa que había armado de detox. Jaime la veía "como una persona de luz, y la intuición me dijo en aquel momento que tenía que contactarme con ella".

Daniela llegó a Barcelona unos días antes del día de su cumpleaños, el 17 de marzo de 2015, para celebrar sus 36 años acompañada de los amigos que hizo cuando vivió ahí. Cuando Jaime supo que Dany, como él le dice, estaba en su ciudad, la contactó.

"Siempre le había dicho que cuando viniera a Barcelona me avisara porque yo quería conocerla. Conocer a una persona de forma virtual, pues llega un momento en que quieres conocerla en persona, pero no buscando algo en concreto, simplemente conocerla. Quería tenerla cerca, abrazarla", dijo Jaime.

Quedaron de verse el sábado 21 de marzo para desayunar, pero ella canceló. Su última oportunidad de conocerse era en el aeropuerto de Barcelona el día en que Daniela partiría hacia Dusseldorf, Alemania.

Jaime llegó a las 8:30 de la mañana a la puerta 34 de la terminal T2 del Aeropuerto en Barcelona. Daniela estaba sentada en la sala de espera leyendo un libro cuando Jaime se acercó.

"Los dos estábamos sorprendidos de conocernos en persona por primera vez. Estuvimos media hora hablando de muchísimos temas. De cosas que había hecho, cosas que quería hacer, sueños que tengo, me habló de que tenía que seguir la intuición, de lo que sentía en ese momento. Fue súper especial", dice Jaime.

Daniela llevaba puesto un chaleco verde y botas marrón para la nieve, un pantalón vaquero de color azul y una playera gris. Tenía con ella una maleta de mano gris-plata con su laptop y una cámara fotográfica.

"Me acuerdo ayer que estaba con una paz interior, súper tranquila, guapísima, porque era una mujer, un bellezón, pero vamos podía perfectamente ser una miss, una persona muy guapa, estilizada, pero en ese momento no buscaba nada, fue un tema de deseo de poder hablar con esa persona, de ser cómplices, de conocerla como en plan de ser humano a ser humano, y fue muy bonito", dice Jaime.

Estaban los dos sentados en la sala de espera. Eran poco más de la 9:00 de la mañana y ya había una cola larga para abordar el avión. Jaime le dijo a Daniela: "hay un montón de gente ya, como no te pongas en la cola, vas a tener luego problema para guardar el equipaje, luego tienes problemas para meter la maleta y no quedan huecos".

-"Jaime, no te preocupes. Siempre me espero a las últimas a embarcar. Siempre hay hueco para mí y para mi maleta. No me voy a quedar aquí, ni mi maleta se va a quedar afuera, ya me buscarán un hueco", le dijo Daniela.

Él le dijo que tenía que irse a trabajar para que pudiera formarse y porque no quería interrumpir su momento para subir al avión. Ambos se levantaron, se dieron dos besos y un último abrazo.

"Nos fundimos en un abrazo súper bonito, que ojalá ese abrazo pudiera transmitírselo a su familia, dárselo a su gente, porque fue el último abrazo que ha podido dar esa mujer en su vida", dice Jaime.

Jaime se dio la vuelta y se marchó de esa sala en la que esperaban las 144 personas, entre ellas dos mexicanas, por subir al vuelo Airbus A320 de la línea alemana Germanwings que se estrelló en Meolans-Revels cuando volaba de Barcelona, España, a Düsseldorf, Alemania.

A las 11 de la mañana, Jaime estaba desayunando cuando se enteró que el avión que había abordado Daniela se había estrellado. "Se me vino el mundo encima. No puede ser que a las 9 de la mañana estaba abrazándome con ella, y a las dos horas esta mujer ya está en otro plano".