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Lunes , 18.06.2018 / 22:09 Hoy

Turquía: El contragolpe de Erdogan

A pesar del fracaso del golpe de Estado contra el presidente Recep Tayyip Erdogan, la estabilidad de Turquía está gravemente amenazada y el país puede sucumbir en una mayor violencia.

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Walter Goobar

A pesar del fracaso del golpe de Estado contra el presidente Recep Tayyip Erdogan la estabilidad de Turquía, considerada el peso pesado de Eurasia, está gravemente amenazada y el país puede sucumbir en una mayor violencia dentro y fuera de sus fronteras.

Poco antes de la masacre perpetrada por el grupo yihadista iraquí Estado Islámico (EI) el 28 de junio en el aeropuerto internacional de Ataturk, en Estambul, el gobierno de Erdogan restableció las relaciones con Rusia, pidiéndole disculpas por el derribo de un avión Su-24 que combatía al EI en Siria. Aunque Erdogan nunca explicó por qué el monstruo terrorista que ha patrocinado desde el 2013 de pronto lo traicionó, es evidente que el realineamiento de Erdogan está vinculado al apoyo de Estados Unidos, Francia y Rusia a los kurdos que se han hecho con gran parte de la frontera turco-siria. Un Erdogan atrapado se enfrenta ahora a dos enemigos armados en casa: los kurdos y el grupo yihadista terrorista. Lo cierto es que en este contexto la contención de los kurdos desplaza la tarea de eliminar al presidente sirio Bashar Asad a un segundo plano.

Por su parte, el Kremlin tiene buenos motivos para temer una mayor radicalización de Erdogan, porque Turquía tiene desplegados misiles Patriot en su territorio y cuenta con el segundo ejército más grande de la OTAN y no suele dudar en utilizarlo, puede romper el bloqueo occidental y enviar a Rusia productos agrícolas por el valor de cien mil millones de dólares anuales, entre otras ventajas que tiene este país tan estratégico.

Paralelamente, Erdogan se acercó al general Al-Sisi de Egipto, a pesar de su dura política contra los Hermanos Musulmanes y otras organizaciones rivales. También hizo las paces con Israel, también con magníficas relaciones con los kurdos, siendo por otro lado aliados en contener a Irán (que pretende instalar una base militar en la frontera siria-israelí) y luchar contra el Estado sirio. Ankara se compromete a controlar al movimiento palestino Hamás evitando tensiones en Gaza y a cambio Israel pagará 20 millones de dólares de indemnización a las familias de las víctimas de la flotilla Libertad, permitirá que las empresas turcas participen en la reconstrucción de la Franja de Gaza y cooperen en el proyecto del transporte de gas al Mediterráneo. Habrá un aumento en la cooperación militar y de inteligencia, en calidad de contactos diplomáticos públicos.

En el contexto de la región, las maniobras de Erdogan previas al golpe parecían dirigidas a contener a un sector del Pentágono que pretende empujar a Turquía hacia el infierno y seguir avanzando en el proyecto del Nuevo Oriente Próximo. La desastrosa política del presidente turco contra la izquierda kurda, los periodistas y los juristas, los simpatizantes de la poderosa organización del clérigo Fethullah Gulen, residente en EU y el ala pro-estadounidense del Partido de Justicia y Desarrollo representada por el destituido primer ministro Ahmed Dawood Oglu y sus imprevisibles movimientos han convertido al líder turco en un personaje peligroso al que Washington le estaría buscando sustituto.

El presidente turco no ha dudado en acusar al clérigo Fethullah Gulen, autoexiliado en EU como instigador del golpe e insinuando que contaría con cierto aval estadunidense, lo que obligó al secretario de Estado John Kerry a salirle al cruce. Con el correr de las horas, no cabe dudas de que Erdogan va a utilizar el episodio para incrementar el Estado policial y recrudecer la lucha anti kurda, mientras reorienta su diplomacia para impedir que Kurdistán se convierta en el estado número 195 de la ONU.

El periodista español Iñigo Sáenz de Ugarte señala que las noticias sobre la destitución de 2,745 jueces y fiscales demuestran que Erdogan pretende aprovechar la oportunidad para eliminar de la administración a todos aquellas personas con lazos con el movimiento religioso que dirige Gulen. La propaganda gubernamental se ha lanzado a calificar el golpe de "gulenista" sin aportar pruebas ni responder a la paradoja que esconde esa acusación. Si los golpistas utilizaron un lenguaje similar a los ideales laicos del Estado turco según los estableció Mustafá Kemal Ataturk, ¿qué tienen que ver con el movimiento religioso de corte islamista que fundó Gulen? Además, se sabe que en el Poder Judicial y la Policía hay muchos de sus partidarios, pero no es así en el caso del Ejército.

Se calcula que el movimiento de Gulen tiene cinco millones de seguidores, la mayoría en Turquía, que donan importantes cantidades de dinero a la organización. Para todos ellos, Gulen es un hombre santo que nunca se equivoca. Por su amplio número de partidarios, su presencia en el mundo educativo y cierto secretismo, en algunos artículos en medios occidentales se compara al movimiento gulenista con el Opus Dei dentro de la Iglesia católica.

La respuesta de Erdogan ante el golpe tras su fracaso no se ha parado en los uniformados. Dos de los 17 miembros del Tribunal Constitucional han sido detenidos, al igual que diez del Tribunal de Apelaciones. Hay órdenes de arresto para decenas de otros jueces, es decir, contra el único poder del Estado no completamente controlado por el gobierno.

En los medios gubernamentales se les relaciona con la "organización terrorista" de Gulen. El consejo golpista que declaró la ley marcial y el toque de queda es descrito como "la Junta gulenista".

Gulen ha condenado el golpe en un comunicado en el que dice que es un insulto que se lo relacione con él. al ser "alguien que ha sufrido bajo varios golpes militares en las últimas cinco décadas". De hecho, las relaciones históricas entre el gulenismo y los militares han sido pésimas en Turquía. Es difícil de creer que tras la ruptura de 2013, el gulenismo pudiera infiltrarse en su enemigo de siempre sin que el gobierno lo impidiera antes.

"Esta revuelta ha sido un regalo de Dios porque nos permitirá limpiar el ejército", ha dicho Erdogan. No sólo el ejército. Ahora con el control total de los tribunales, podrá acabar su obra y eliminar cualquier rastro de disidencia en el ejército y la sociedad turca.

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