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Viernes , 20.07.2018 / 15:40 Hoy

Trump y el arte de provocar con un objetivo publicitario

El candidato republicano a la presidencia ha gastado muy poco en difusión, apenas 217 mil dólares en el último año en su campaña electoral, siendo su discurso agresivo y mordaz el mejor medio para atraer la atención de sus votantes.

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La Aldea

Donald Trump siempre ha funcionado por instinto, tanto sus asuntos inmobiliarios en el pasado como para campaña por la investidura republicana de cara a las elecciones presidenciales del 6 de noviembre de 2016. Tras burlarse permanentemente de sus adversarios cuyos discursos son, según él, definidos por sus equipos de asesores, el magnate rompió a su vez con su consejero político, Roger Stone, en agosto, después de un enfrentamiento con una periodista estrella de la cadena de tv conservadora Fox News, Megyn Kelly.

Muchos fueron los que pensaron que atacar a una periodista reputada iba a precipitar la caída del multimillonario en las intenciones de voto. Pero no fue así. Un mes más tarde, las palabras expresadas en una reunión con el senador republicano John McCain, ex candidato presidencial y héroe de la guerra de Vietnam, criticado por Trump por haber sido hecho prisionero, mostraron que las polémicas le servían al candidato republicano.

Su posición en las encuestas nacionales recopiladas por el sitio RealClearPolitics descansó en un primer momento, en julio y en agosto, en un discurso de fuerza contra la inmigración ilegal. Expulsión de 11 millones de clandestinos, construcción de un "muro" en la frontera con México: las propuestas de Trump fueron criticadas y debatidas, asegurándole una cobertura mediática sin parangón con la de sus rivales republicanos. Los primeros debates organizados el 6 de agosto y el 16 de septiembre registraron récords de audiencia, de los cuales el magnate se atribuyó con justa razón la paternidad.

A partir de la segunda mitad de septiembre anterior Trump comenzó a imponer un nuevo tema, la relación de EU con el islam, siendo criticado por no haber corregido una de sus comentarios, del 17 de septiembre, según los cuales el presidente Barack Obama, de confesión protestante, es musulmán.

El 30 de septiembre Trump aseguró contra toda evidencia que la administración de EU quería recibir a más de 200 mil refugiados sirios (10 mil en verdad), a quienes prometió "cazar" dada a infiltración entre los yihadistas ligados a la organización Estado Islámico (EI) o Daesh, afirmó.

Esta evocación del islam no impidió en un primer momento un reducción en las intenciones de voto en favor de Trump, en un nivel elevado aún en octubre. Tras los atentados terroristas del 13 de noviembre en París, Trump incluyó en su discurso la idea de cerrar las mezquitas o el fichaje de los musulmanes.

Vivamente criticado por los demócratas pero también por algunos rivales republicanos, estas medidas alimentaron un repunte en los sondeos y la ausencia de experiencia del magnate en un contexto de dramatización de la lucha contra el EI se vio claramente compensada por la popularidad de fórmulas mordaces. El atentado de San Bernardino, California, el 2 de diciembre, se vio acompañado de una nueva progresión, según RealClearPolitics, que permitió a Trump volver a tener las cifras registradas en septiembre.

Pero Trump puede también felicitarse de otra cifra. Según el Washington Post, él ha desembolsado hasta ahora apenas 217 mil dólares en gastos de publicidad, en lugar de los 28.9 millones de su ex rival del partido Jeb Bush, que solo alcanzó 5 por ciento de las intenciones de voto. Cinco veces menos que el magnate.

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