The Donald, el indomable, asume el poder

La irrupción del magnate en la campaña electoral y la evolución de su candidatura demostraron que sí podía llegar lejos; este viernes será el nuevo inquilino de la Oficina Oval.
El magnate neoyorquino, Donald Trump.
El magnate neoyorquino, Donald Trump. (Reuters)

Washington

En contra de la mayoría de los pronósticos y ante la mirada atónita de buena parte del mundo, Donald Trump se convertirá oficialmente este viernes en el presidente número 45 de Estados Unidos.

Así como no fue un candidato cualquiera, el magnate, de 70 años, tampoco será un presidente que deje indiferente a nadie. Su irrupción en la campaña electoral de 2016 y la evolución de su candidatura ya causaron un fuerte impacto en la cultura política estadunidense. Ningún político había generado tanta controversia como él. Ninguno fue tan parodiado.

TE RECOMENDAMOS: Científicos analizan el rostro de Trump y esto concluyeron

Pero el 8 de noviembre, el millonario republicano a quien nadie daba opciones de seguir en la carrera republicana hacia el sillón más codiciado de la Casa Blanca demostró que sí podía llegar lejos. Y este viernes, tras la toma de posesión ("inauguration") en Washington, será el nuevo inquilino de la Oficina Oval, relevando en el puesto a Barack Obama.

Después de amasar fortunas en el sector de bienes raíces, Trump saltó a la esfera política, sacudió las pantallas de televisión con sus afirmaciones explosivas y logró que ese mismo sacudón jugara a su favor en las votaciones internas de su partido, hasta convertirse en candidato y ganar las elecciones.

Colmó las tribunas de los estadios y los pasillos de los mítines, estuvo y sigue estando omnipresente en las redes sociales y prácticamente no hubo canal de noticias que se perdiera sus apariciones o cruces verbales con otros jugadores políticos.

Despotricó, rezongó, metió bastante bulla, acusó y también se defendió. Apostó siempre todo, nunca se quedó a medias tintas y con eso se ganó la adoración de miles de seguidores. Aunque otros se agarraran la cabeza, él iba y venía sin callarse nada: que levantaría un muro para separar Estados Unidos de México y que endurecería la política migratoria, algo que ratificó hace pocos días en su primera rueda de prensa tras las elecciones.

Así fue cómo "The Donald" pasó a ser un indómito de la política. Desconcertó a opositores y correligionarios, despertó innumerables burlas - y también temores a nivel mundial. Pero nadie lo pudo parar.

Se convirtió en un héroe de los trabajadores, pasó a ser tolerado por los evangelistas y admitido en parte por el "establishment", pese a los tremendos miedos que despertó en quienes se preocupan por la seguridad mundial.

Ya de niño no había sido un tipo fácil. Nació en 1946 en Queens, Nueva York. A los 13 años, su padre Frederick, que trabajaba como empresario de la construcción, y su madre Marie, lo enviaron a un internado.

TE RECOMENDAMOS: ¿Qué se espera del gobierno de Trump? 

Donald aprovechó ese tiempo para desarrollarse en el deporte, logró su primer diploma y finalmente siguió los pasos de su progenitor en el sector inmobiliario. Luego también supo llenar sus arcas con otros negocios, como el juego.

Algunos de sus logros como empresario son más bien controvertidos. Si hubiese dejado su herencia en un banco, hoy sería más rico. Forbes estima que su patrimonio es de unos 4.000 millones de dólares, pero la cifra es pura especulación, ya que Trump no pone sus cartas sobre la mesa.

En cambio, sí cuenta grandilocuentemente que logró ahorrarse el pago de una gran cantidad de impuestos. Y eso sí es típico de él: hace y dice cosas que se supone que están mal. Se burla de los discapacitados, denigra a los migrantes, habla mal de las mujeres...

Cualquiera de sus afirmaciones en boca de otro político hubiese sido un traspié difícil de reparar. ¿Para Trump? Ningún problema. "Yo podría matar de un disparo a alguien en plena calle e igual no perdería ni un votante", dijo alguna vez.

Su biógrafo, Michael D'Antonio, comentó que nunca se había topado con alguien "tan persistentemente arrogante" como Trump, quien, según él, habla todo el tiempo de tres cosas: su buen aspecto, su inteligencia y su éxito. Así lo describió D'Antonio en el canal alemán ZDF.

Siendo empresario en Nueva York, Trump ya llamaba la atención como invitado en cualquier fiesta. Cuando contrajo matrimonio con la modelo eslovena Melania Knauss, en 2005, Hillary y Bill Clinton estuvieron entre los invitados, y ya en 2004 había logrado sentar las bases de su imagen masiva con su aparición como estrella en el show de NBC "The Apprentice".

TE RECOMENDAMOS: Trump amenaza a BMW con impuesto del 35% por autos hechos en México

En su vida privada tuvo llegada a muchas mujeres, y se calzó esos "éxitos" en la perchera como si fueran motivo de orgullo. Sus supuestas aventuras amorosas saltaban repetidamente a los titulares. Algunos eran verdaderos, otros no. Una vez llegó a fingir que era su propio encargado de relaciones públicas y, presentándose como un tal Miller, dio una entrevista en la radio.

Sus líos amorosos y demás historias le dieron bastante cabida mediática. En algún momento, el propio Trump le confirmó al "New York Post" que había tenido un romance con quien después sería la primera dama de Francia, Carla Bruni. Poco después, Bruni salió a decir que el neoyorquino debía haber perdido su sano juicio, y entonces Trump respondió diciendo que efectivamente no había pasado nada.

La estrategia mediática fue similar durante la campaña. Trump es el primero en llamar a las radios y a los programas matutinos al levantarse. A veces hasta tuitea en medio de la noche y ya ha dicho que seguirá usando el Twitter como presidente, a pesar de las críticas que esto le ha generado.

¿Y la familia? El niño rico se casó tres veces. Con su primera mujer, Ivana, tuvo a Donald (38), Eric (32) e Ivanka (34). Con la segunda, Marla Maples, tuvo a Tiffany (22). Y con Melania, tuvo a Barron (10). Para este indomable personaje, la familia es un pilar.

 jamj