La trama Púnica y el gran descaro de un diputado

Un nuevo caso de corrupción sacude a España, el cual involucra a ex líderes del Partido Popular hoy en el poder.
El jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, no responde a los reclamos de transparencia.
El jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, no responde a los reclamos de transparencia. (Marcelo del Pozo/Reuters)

Madrid

"Bueno tío, pues nada, que me voy de vacaciones. Prepárame pasta (dinero)". Así le pidió por teléfono dinero el ex diputado del Partido Popular (PP), el partido del presidente Mariano Rajoy, en la Asamblea de Madrid y ex alcalde del pueblo de Valdemoro, José Miguel Moreno, a uno de los cabecillas de la trama de corrupción Púnica, el empresario David Marjaliza, el mismo político que dijo que se hizo diputado para “tocarse los huevos”.

La Púnica es uno más de los casos de corrupción que casi a diario estallan en España ante la impotencia de los ciudadanos frente al reparto de extraordinarias sumas de dinero y vidas a cuerpo de reyes que insultan a todos, no solo a los cinco millones de desempleados.

La nueva trama es protagonizada por decenas de políticos del PP de Madrid, que sigue presidiendo la polémica Esperanza Aguirre, también ex presidenta de la Comunidad de Madrid y recientemente derrotada para ser alcaldesa. Toda la oposición local y nacional ha exigido a Rajoy acudir al Congreso para explicar lo que pasa, los hechos, pero como es habitual éste hace oídos sordos.

Detalles de esta operación se conocieron al hacerse público el sumario del caso Púnica, la trama que junto con Marjaliza lideraban el ex titular del PP de Madrid y ex alcalde también de Valdemoro, Francisco Granados, ambos presos, aunque dicen ser inocentes.

El descaro con el que por años se movieron Marjaliza y el ex brazo derecho de la ex presidenta Aguirre se hizo patente semanas antes de ser detenidos, en octubre de 2014. En el verano previo a su arresto, ambos sospechaban que estaban siendo seguidos por la Guardia Civil. Incluso, un agente alertó a Granados que la Unidad Central Operativa lo investigaba. Pero siguieron amañando contratos con alcaldes y concejales para lograr millonarios beneficios en adjudicaciones públicas.

Según la Fiscalía Anticorrupción, Marjaliza recibió 10 millones de euros con facturas ficticias vía nueve de sus empresas. Parte del dinero fue desviado a paraísos fiscales, según la justicia.

Las intervenciones telefónicas que integran el sumario incluyen una conversación entre Marjaliza y Moreno que no tiene desperdicio.

David: ¿Qué pasa?

José: ¿Qué es de tu vida?

David: Pues mira, ahí sigo, dándole hilo a la cometa. Estamos vivos todavía, que no es poco, ¿eh?

José: Bueno, bien, bien...

David: Tocándote los cojones y ya está.

José: Tocándome los huevos que para eso me hice diputado.

David: Para eso uno ha estudiado, ¿eh? (risas)...

José: Y ahora estamos peor, porque ya los meses de julio están habilitados para hacer plenos (en la Asamblea) y tal y todo el mes de julio tengo que currar.

David: Esto es una putada. Acostumbrado a no trabajar coño.

Minutos después...

José: Estamos pendientes de una reunión con el presidente, que me la darán un día de estos (en alusión a Ignacio González, ex presidente de la Comunidad de Madrid, quien sustituyó a Esperanza Aguirre).

David: A ver si hay suerte y repite, que a mí me llegan los rumores de que no repite…

José: Pues que haga lo que se le ponga en la polla. Si repite cojonudo y si no...

David: Que nos den por culo a todos.

José: Pues también...

David: No hombre, yo prefiero...

José: ¿Sabes tú? Como dice Bony: ‘que repite éste... a chupársela... ¿Que no repite porque ponen a otro? Pues, ¿a quién hay que chupársela? ¿A otro?, pues a otro’. Vamos a por él si siempre es lo mismo tío.

David: Ya ya... pues por lo menos a alguien que puedas chupársela que le conozcas...

En otro momento de la conversación el ex parlamentario, expulsado hace unos días del PP, le dice a Marjaliza que saldrá de vacaciones y que necesita “la pasta”.

Posteriormente, los agentes de la Guardia Civil comprobaron que el día señalado en la conversación para recibir el dinero, el ex alcalde acudió a las oficinas del empresario y salió con una bolsa tras la reunión.

El  juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, impuso una fianza a Moreno de 100 mil euros si quería evitar la cárcel. La pagó y ahora mismo está libre “tocándose los huevos”.