Autoridades de Ferguson imponen toque de queda

El gobernador declara estado de emergencia en esa ciudad de Misuri, donde la semana pasada un policía asesinó a un joven afroamericano.
Anoche hubo protestas pacíficas en calles cercanas al lugar donde fue ultimado el adolescente.
Anoche hubo protestas pacíficas en calles cercanas al lugar donde fue ultimado el adolescente. (Lucas Jackson-Reuters)

Ferguson

El gobernador de Misuri, Jay Nixon, declaró ayer el estado de emergencia y ordenó el toque de queda en Ferguson, la localidad en la que hace una semana un policía abatió al joven afroamericano Michael Brown, lo que ha provocado disturbios a lo largo de estos días.

“Para proteger a las personas y las propiedades de Ferguson hoy he firmado una orden por la que declaro el estado de emergencia y dispongo la implementación de un toque de queda en la zona afectada de Ferguson”, anunció Nixon a periodistas.

“No se trata de silenciar a la gente de Ferguson, de esta región, sino contener a los que están ahogando la voz de las personas con sus acciones”, defendió Nixon.

El toque de queda estará vigente desde la medianoche hasta las 05:00 de la mañana (tiempo local) en este suburbio de Saint Louis, de unos 20 mil habitantes, de los cuales 16 mil son afroamericanos.

“Por la mañana esta comunidad se levantará con el sol para renovar su búsqueda de justicia”, agregó el gobernador en una comparecencia en una iglesia local a la que acudieron ciudadanos de Ferguson, que interrumpieron a las autoridades con reclamos de justicia y protestas contra el toque de queda.

El gobernador señaló que “unos pocos” decidieron actuar de forma violenta el viernes por la noche con “intención de cometer crímenes y poner en peligro a los ciudadanos”, algo que consideró “inaceptable”.

“Esta es una prueba de si una comunidad — esta comunidad, cualquier comunidad— puede romper el ciclo del miedo, la desconfianza y la violencia y sustituirlos por la paz, la fuerza y, en última instancia, la justicia”, dijo Nixon.

Por su parte, el capitán Ron Johnson, responsable del destacamento de la Patrulla de Carreteras del Estado, al que se le transfirió temporalmente la seguridad de la ciudad, relegando a la policía local, garantizó que se hará justicia.

Johnson, afroamericano y vecino de la localidad, señaló que unos 40 agentes del FBI (Oficina Federal de Investigación) se encuentran en Ferguson para investigar y buscar testigos “puerta por puerta” del incidente en el que murió Brown.

La tensión volvió a las calles de Ferguson la madrugada de ayer con ataques a comercios y saqueos, después de que la policía revelara el viernes el nombre del policía que disparó a Brown, de 18 años, y un video del joven afroamericano como supuesto sospechoso de robar cigarros en una tienda poco antes de su muerte.

La familia de Brown se declaró “escandalizada” por la versión de la policía local destinada, según ella, a “responsabilizar a la víctima y desviar la atención”.

Igualmente, el activista por los derechos civiles y ex aspirante a la candidatura presidencial del Partido Demócrata Al Sharpton cuestionó el informe, acusando a la policía de querer justificar el asesinato.

Sharpton se preguntó si el informe policial equivale a decir que la autoridad “tiene el poder de denigrar a alguien y de matarlo por tres o cuatro cigarrillos”.

Cientos de personas se congregaron en la tarde de ayer en forma pacífica cerca al lugar donde Brown fue abatido por el policía blanco Darren Wilson en un episodio aún lleno de interrogantes.

La muerte de Brown ha revivido fantasmas sobre los visos de racismo en el uso de la fuerza policial que han sacudido a varias ciudades estadunidenses en los últimos años.

En Oakland, California, con importante población negra, al igual que Ferguson, también hubo protestas por la acusación de robo contra Brown con grafitis, rompimiento de vidrios y enfrentamientos menores con la policía.

En Orlando se realizó otra marcha de protestas en apoyo a la familia de Brwon. En esta ciudad de Florida otro joven negro, Trayvon Martin, fue abatido en 2012 por un vigilante de un barrio, absuelto luego en un polémico fallo.


“FARSA ABERRANTE”: PERRY

El gobernador de Texas, Rick Perry, calificó ayer como “farsa” y “aberrante” la acusación presentada la víspera por un gran jurado, bajo cargos de que abusó de su poder al amenazar con un veto a la oficina del fiscal de distrito del condado de Travis.

En una rueda de prensa de apenas seis minutos, Perry, quien concluirá su mandato en enero y es mencionado como posible aspirante presidencial republicano, defendió sus decisiones y sostuvo que los cargos en su contra son parte de un “teatro político partidista”.

Perry fue acusado el viernes por un jurado investigador de abuso de poder y coacción a un funcionario público por un caso de 2013, en el que supuestamente amenazó a la entonces fiscal del distrito del Condado de Travis, la demócrata Rosemary Lehmberg, con vetar 7.5 millones de dólares si no renunciaba a su cargo tras haber sido sorprendida ebria al volante. Se trata del primer gobernador de Texas a quien se le presentan cargos criminales formalmente en casi un siglo.
(Agencias/Austin)