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Viernes , 22.06.2018 / 22:04 Hoy

Todo puede pasar en Florida... incluso Trump

El magnate republicano, que incita al odio contra hispanos, musulamanes y otras minorías, tiene muy complicada la elección de noviembre próximo.

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La Aldea

Los sondeos muestran que la popularidad del republicano Donald Trump cae aceleradamente hacia un punto de no retorno. Pero Florida, un estado clave para ganar la presidencia, es tan impredecible que los demócratas no pueden celebrar todavía.

Según una encuesta de la Universidad Monmouth, en Nueva Jersey, la demócrata Hillary Clinton tiene nueve puntos de ventaja sobre la estrella de la telerrealidad Donald Trump (48% sobre 39%) en Florida.

Una semana atrás, la Universidad Quinnipiac en Connecticut daba a Clinton un punto de ventaja (46-45) en este estado para los comicios del 8 de noviembre. Los expertos miran con atención los sondeos de Florida, Ohio y Pensilvania, tres “swing states” o estados oscilantes que suelen definir el resultado de las urnas.

“Es históricamente cierto que si eres un republicano buscando la presidencia, como Donald Trump, debes ganar Florida”, dijo a la agencia AFP Kevin Hill, profesor asociado de política y relaciones internacionales en la Universidad Internacional de Florida (FIU). “La última vez que los republicanos ganaron la presidencia sin ganar Florida fue en 1923”, con la victoria de Calvin Coolidge.

Por esto, Trump necesita vencer en Florida, Ohio y tal vez Pensilvania para poder alcanzar la presidencia, pero las posibilidades juegan en su contra. El magnate republicano ha perdido favoritismos a lo largo y ancho del país en las últimas semanas.

En sus más recientes meteduras de pata, Trump ofendió a los padres musulmanes de un soldado muerto en Irak, echó a un bebé lloroso de un mitin y acusó al presidente Barack Obama de haber fundado el grupo yihadista iraquí Estado Islámico (EI).

Pero Clinton también es un hueso duro de roer. Carece del carisma de Obama y se enfrenta al escándalo de la filtración de emails comprometedores del Partido Demócrata. No obstante, algunos observadores y los propios miembros del Partido Republicano ya comienzan a dar la batalla de Trump por perdida.

“Hace falta un video de Hillary sonriendo mientras ahoga una camada de cachorritos, rodeada de terroristas y pidiendo muerte a los estadunidenses” para que la demócrata pierda las elecciones, dijo a la revista Politico un militante republicano de Iowa.

Pero Florida es impredecible. “El estado está tan equitativamente dividido que todo puede pasar”, advirtió Hill. El ya diverso estado ha vivido un cambio demográfico dramático desde los comicios de 2012. Un millón más de hispanos han venido a Florida desde entonces. La mayoría de ellos son puertorriqueños que huyeron de la crisis financiera en la isla y se mudaron al centro del estado, sobre todo a Orlando. Tradicionalmente demócratas, ahora los boricuas representan 25% del electorado hispano. Pero los hispanos republicanos también rechazan a Trump, como los cubanos de primera generación, los judíos cubanos y los venezolanos nacionalizados.

La impopularidad de Trump entre los latinos, ganada tras comentarios xenófobos, es histórica. Según una encuesta de New Latino Voice, 75.7% de los hispanos de Florida votarán por Clinton contra 13.6% por Trump.

“Trump incita al odio hacia los latinos”, dijo José Luis Gascue, un venezolano-estadunidense de 46 años. “Voy a votar por Hillary aunque no sea demócrata y siga siendo republicano, porque moralmente no puedo quedarme de brazos cruzados y permitir que este payaso gane”.

Según Kathryn De Palo, instructora senior del departamento de política y relaciones internacionales de la FIU, “muy pocos hispanos republicanos votarán por Trump y esto es un gran problema para él”. Hay 1.9 millones de hispanos registrados para votar en Florida, de un total de 12.3 millones. Según la División Electoral estatal, un tercio no son blancos, que son el grupo de confort del multimillonario.

Otro problema para Trump es que, no solo en Florida, “hay una enorme división en el voto blanco”, dice Hill. Los blancos con universidad muestran una ligera preferencia por Clinton, mientras los que carecen de ella votarán por Trump.

“Nunca tuvimos este tipo de quiebre educacional”, dijo el profesor. Pero nada de esto quiere decir que Clinton ya ganó. Trump tendría posibilidades de vencer si consigue ganarse de nuevo a los republicanos blancos del norte conservador de Florida, si logra un resultado cerrado en el centro y si los votantes del sur del estado -que son mayoritariamente demócratas pero también perezosos a la hora de sufragar- no acuden a votar masivamente, explicó la especialista.

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