Todo listo para el terremoto radical griego llamado Syriza

Hoy son las elecciones parlamentarias griegas en el marco de una aguda crisis económica y con todas las encuestas dando la victoria a la coalición de izquierda anti austeridad.
Alexis Tsipras aseguró que lucharía “por todos los pueblos de Europa”.
Alexis Tsipras aseguró que lucharía “por todos los pueblos de Europa”. (Thanassis Stavrakis/AP)

París

Grecia se preparaba ayer para unas cruciales elecciones legislativas que podrían llevar al poder a la coalición anti austeridad Syriza, una expectativa vista con temor por los acreedores internacionales del país europeo.

"Abróchense el cinturón", titulaba ayer el semanario liberal Proto Thema en referencia a la esperada victoria, según los sondeos, de la coalición de la izquierda radical Syriza, que podría convertir a Alexis Tsipras en el primer jefe de un gobierno europeo abiertamente contrario a las políticas de austeridad.

Los últimos cinco sondeos publicados el viernes le otorgaban una ventaja de entre 2.9 y 6.7 puntos frente al partido conservador Nueva Democracia del primer ministro saliente, Andonis Samarás. El número de indecisos alcanza entre 10 y 15 por ciento de los electores.

Así, la clave de los comicios estará en el voto de los indecisos y en si Syriza consigue una mayoría absoluta.

El premier conservador dijo ayer a la prensa extranjera que contaba con el apoyo del "14 por ciento de indecisos", mientras que un responsable de Syriza aseguró que se encaminaban hacia la victoria y que lograrían formar un gobierno de coalición si fuese necesario.

Ambos candidatos quemaron los últimos cartuchos el viernes por la noche antes de la jornada de reflexión de ayer previa a los comicios.

Desde Creta, Alexis Tsipras, de 40 años, aseguró que lucharía "por todos los pueblos de Europa" para "poner fin a la austeridad" y así evitar "el fin de la democracia".

"Por esta razón, todas las miradas de Europa están puestas en Grecia y todos los pueblos de Europa esperan el 25 de enero", subrayó.

Mientras tanto, y ante un emocionado auditorio en la capital, repleto de banderas griegas, Samarás reiteró que, a su juicio, "el accidente Tsipras no tendrá lugar (...) Syriza nos va a enfrentar a Europa", sentenció.

La expectación sobre el resultado de las elecciones llegó a Europa, y al resto del mundo. Unos 876 periodistas se acreditaron, 35 por ciento más que en las legislativas de 2012, en el momento más fuerte de la crisis; entre ellos 497 reporteros procedentes de 45 países, informó el centro de prensa.

Una victoria de Syriza podría beneficiar en España al partido antiliberal Podemos, de cara a los próximos comicios municipales y regionales, antes de las elecciones legislativas que podrían tener lugar a partir de noviembre.

Sin decirlo explícitamente, los socios de Grecia parecen haber tomado nota del cambio que se avecina en este país que vive de las inyecciones de fondos de los acreedores internacionales desde 2010. La troika —Unión Europea (UE), Fondo Monetario Internacional (FMI) y Banco Central Europeo (BCE)— prestaron 240 mil millones de euros a Grecia a cambio de unas drásticas políticas de austeridad.

La mandataria alemana, Angela Merkel, aseguró el viernes que Grecia debe "seguir formando parte de la historia" europea.

Se espera que mañana los ministros de Finanzas de la Eurozona se reúnan para evaluar el tiempo que necesitará el nuevo gobierno para negociar tranquilamente su plan de rescate, de acuerdo a las declaraciones del ministro francés Michel Sapin.

Tsipras busca, especialmente, renegociar la deuda que alcanza 175 por ciento del PIB (más de 300 mil millones de euros) de este país, cuya tasa de desempleo es de 25 por ciento.

"No sabemos si Tsipras podrá reducir la deuda, pero esperamos que será capaz de hacerla más razonable", aseguraba Paris Lizos, un desempleado de 59 años y padre de dos niños, en el mitin final de Syriza el jueves.