Terremoto en Chile se sintió peor que el del 85: mexicano en Arica

César Islas es mexicano pero reside en esa ciudad al norte de Chile desde hace un año. Vive en el onceavo piso de un edificio de 20, donde 'lo agarró' el terremoto de anoche.

Ciudad de México

La ciudad a oscuras. Patrullas y ambulancias en las calles. Histeria de algunos vecinos. Caída de objetos. Así resume César Islas Hernández el terremoto de 8.2 grados que sacudió anoche el norte de Chile.

César es mexicano, pero desde hace dos años vive en Chile y desde hace uno en el puerto de Arica, conocido por los chilenos como "la ciudad de la eterna primavera" por su clima agradable y por ser la puerta norte del país.

Arica fue una de las zonas más afectadas por el terremoto de ayer, el más fuerte después del ocurrido en 2010 en la región del Bío Bío que dejó más de 500 muertos.

El departamento de César está en el piso 11 del Arica City Center, una torre de 20 pisos junto a un casino frente al mar. Ahí lo 'agarró' el temblor, solo y convaleciente por una reciente cirugía de riñón.

"Se escuchaba cierta histeria en algunos departamentos contiguos, se fue la luz, caían objetos de la alacena, vasos, copas, etcétera, algo de yeso de las paredes sobretodo de las juntas y boquillas de las puertas", relata.

César comenta que unos 10 minutos después se registró otro temblor, también intenso pero menos que el primero. Desde la puerta de su departamento vio a sus vecinos salir corriendo por las escaleras. Por la ventana solo pudo ver polvo suspendido en el aire, pues no había luz.

"Yo estaba cenando, llame a México para que estuvieran tranquilos y a mi esposa que estaba tomando el avión de Santiago hacia acá. Llene una maleta pequeña con algunos medicamentos y cosas personales por si tenía que irme", comenta.

"Han habido muchas réplicas algunas fuertes", dice, "pero no dejo de haber servicios, la luz de emergencia del edificio se prendió y ahí pude conectar el celular".

César es gerente zonal de Ingeconstur, empresa dedicada a la extracción de mineral y movimiento de tierra. Actualmente prestan servicio a la mina Pampa Camarones, que está 110 kilómetros al sur de Arica, a una hora y 20 minutos en auto.

"A mi gente le tocó (el terremoto) bajando a Arica por la cuesta de Chaca", señala.

Sus trabajadores le dijeron que "estaba la carretera bloqueada, se bajaron de los camiones a mover las piedras para poder continuar el trayecto a la ciudad. Cuanto llegaron no los dejaron acercarse a sus casa por la evacuación, pero fueron encontrando a su familia vía celular".


Los temblores en Chile se sienten más fuertes

"Ahora si estuvo fuerte el terremoto" fue el primer mensaje que César posteó en su perfil de Facebook minutos después del sismo.

Durante los dos años que lleva en Chile recuerda que ha sentido varios temblores, pero ninguno tan fuerte como el de ayer, ni siquiera el de 1985 en México, que le tocó en la colonia Narvarte del Distrito Federal.

"(Me sentí) un poco de nervios porque no paraba, paró un poco y volvió a intensificarse y trinaba todo, el asunto es que todo se junta, explotó el transformador, se fue la luz, las cosas se caían y no dejaba de moverse. Pues te dan nervios pero miedo no, nunca me ha dado miedo", comenta.

Aunque César no puede salir de su departamento porque está en reposo, desde el balcón del piso 11 del Arica City Center observa que el amanecer después del terremoto fue tranquilo.

"Está tranquilo, hay poca actividad, sólo los supermercados llenos de gente, los cajero automáticos sin dinero pero la gente en sus casas las calles despejadas".

Hoy sus trabajadores no fueron, se quedaron en casa evaluando los desperfectos.

César reconoce que Chile es un país preparado para los temblores, sus construcciones son más fuertes después del terremoto de 2010 y la gente sabe que, por vivir en un país sísmico, debe estar preparada.

Los temblores son fuertes y asustan, dice, pero los chilenos saben actuar.