Aunque termino la huelga, Madrid sigue sucio

La capital de España sigue convertida en un gran basurero, pasarán varios días para que las plazas, calles y parques públicos se limpien.
El Ayuntamiento informó que ha costado 500 mil euros por la destrucción del mobiliario urbano, mientras que las empresas concesionarias cifraron sus pérdidas en 450 mil euros por desperfectos.
El Ayuntamiento informó que ha costado 500 mil euros por la destrucción del mobiliario urbano, mientras que las empresas concesionarias cifraron sus pérdidas en 450 mil euros por desperfectos. (José Antonio López)

Madrid, España

Casi dos semanas duró la huelga de trabajadores de limpieza de Madrid, un conflicto en el que todos coinciden que hay un perdedor: la alcaldesa Ana Botella.


Finalmente los trabajadores lograron que no despidieran a ninguno de los mil 100 contemplados inicialmente por las empresas concesionarias, aunque les congelarán el sueldo en los próximos cinco años y perderán una serie de prestaciones.


Ahora mismo Madrid empieza a volver poco a poco la normalidad, pero pasarán varios días para que las plazas, calles y parques públicos estén como antes ya que la capital de España sigue convertida en un gran basurero.


Durante el conflicto los basureros impidieron que la gente limpiara por su cuenta las calles, quien lo hacía era reprimido o le arrebataban las basura y la vaciaban en las aceras.


Pero en lo que todos coinciden es en la mala gestión del Ayuntamiento que encabeza Ana Botella, que en todo momento se negó a intervenir. “Es un problema de trabajadores y empresas”, argumentó Botella.


Además, de ciudadanos y huelguistas, los partidos políticos exigieron la dimisión de la alcaldesa, esposa del ex presidente José María Aznar.


Sin embargo, Botella no ha hecho ni el mínimo gesto de autocrítica, es decir, declaró que la huelga se solucionó gracias a la reforma laboral impuesta por el gobierno de Mariano Rajoy que, a decir de los sindicatos, es la que precisamente ha provocado la pérdida de millones de puestos de trabajo.

El Ayuntamiento informó que ha costado 500 mil euros por la destrucción del mobiliario urbano, mientras que las empresas concesionarias cifraron sus pérdidas en 450 mil euros por desperfectos.