'¡Basta!': una obra contra la deshumanización

La obra cuenta la historia de 10 víctimas de un bombazo dentro de un café de Tel Aviv.
Fanny Sarfati.
Fanny Sarfati. (Especial)

México

Contar la historia de 10 personas que un segundo después mueren “es un ejercicio de sensibilización en este momento histórico que estamos viviendo, —dice Fanny Sarfati—. Momento de intolerancia o indolencia, de xenofobia, de misoginia…”.

Abrir la posibilidad de estar comunicados mediante la tecnología nos ayuda en cierta manera, indica la actriz, “pero nos ha hecho muy fríos. Vemos las noticias y no nos importa cómo se llamaban los 43 de Ayotzinapa. Cada que muere una persona a causa del terrorismo o de cualquier acto de violencia hay un individuo que tiene una historia, una familia, sueños”.

Eso es precisamente lo que hace Sarfati en el monólogo Dai (en hebrero) o ¡Basta!, pieza que estrenará el 17 de noviembre en el Círculo Teatral de la colonia Condesa. Es un montaje en el que se aborda el terrorismo, la intolerancia y la violencia con humor, pero también con un tono de reflexión para representar un mensaje de paz desde el foro teatral, según su intérprete.

Con un escenario minimalista, una mesa, una silla y dos percheros, la obra se sitúa en una cafetería de Tel Aviv, donde entra un hombre bomba, se hace estallar y todas las personas fallecen. La actriz se da a la tarea de internarse en personajes que relatan su vida antes de morir con el bombazo. Sin dejar el escenario, Sarfati se va transformando en una y otra persona conforme se desarrolla la trama.

“Estoy consciente que es un tour de forcé, pero estoy preparada para hacerlo. A la vez, las escenas están diseñadas para que el público vea la transformación externa del personaje y después, si es posible, le crea a la actriz”.

A decir de la intérprete, la obra tiene como escenario una cafetería en Tel Aviv, “pero podría desarrollarse en la Ciudad de México, París, Bruselas, Indonesia, Australia o cualquier parte, porque el terrorismo no es un tema del Medio Oriente, sino un tema del mundo entero, de una humanidad deshumanizada”.

Fanny Sarfati dice que “ante eso surge en un escenario, en medio de una cámara oscura, el grito de ¡basta!, que con una propuesta minimalista que apuesta al talento de la actriz invita al espectador a la reflexión y la acción”.