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Miércoles , 17.10.2018 / 09:50 Hoy

Socialistas decidirán candidato tras funeral de Campos

El hermano del candidato presidencial, fallecido en accidente aéreo en Santos, cree que la ecologista Marina Silva debe ocupar su lugar ante las elecciones presidenciales.

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El Partido Socialista Brasileño (PSB), formación liderada por el candidato presidencial Eduardo Campos, fallecido el miércoles en un accidente aéreo, informó hoy que sólo definirá un posible sustituto tras los funerales del líder. Mientras, Antonio Campos, hermano del ex candidato, estimó que la candidatura debe ser asumida ahora por su compañera en la llave, la popular ecologista Marina Silva.

"La dirección del PSB adoptará, cuando lo juzgue oportuno y a su exclusivo criterio, las decisiones pertinentes a la conducción del proceso político-electoral", indicó la dirección del partido en un comunicado al referirse a la elección del posible heredero de Campos, que era tercero en las encuestas para las elecciones presidenciales del 5 de octubre, con una intención de voto de cerca del 10 %.

La formación agregó que en este momento sus dirigentes, de luto y recogidos, tan sólo pretenden pensar en los "homenajes debidos al líder que partió". La nota fue interpretada como una respuesta a declaraciones en que algunos líderes del propio PSB y de partidos de su coalición defendieron que la líder ecologista Marina Silva, que era compañera de fórmula de Campos como candidata a vicepresidenta, sea elegida como su sustituta en la disputa presidencial.

"Como militante del PSB, miembro de la Dirección Nacional con derecho a voto (...) y único hermano de Eduardo, que siempre lo acompañó en su trayectoria, expreso mi opinión personal de que Marina Silva debe encabezar la candidatura presidencial de la coalición 'Unidos Por Brasil' que lidera el PSB", dijo Antonio Campos en una carta pública divulgada por varios medios de prensa.

"Estoy seguro que esa sería la voluntad de Eduardo", añadió. Se debe "después de un debate democrático escoger su nombre [el de Silva] y el de un vice que una a la coalición y sume al debate que Brasil necesita hacer en este difícil momento en busca de días mejores", indicó Antonio Campos.

Eduardo Campos, de 49 años, murió el miércoles al estrellarse el jet en el que viajaba en la ciudad de Santos, en el estado de Sao Paulo. Por ley, el PSB debe decidir en diez días tras la muerte de Campos quién será su candidato presidencial, o retirarse de la contienda. El martes 19 comienza oficialmente la campaña electoral, con la televisión exhibiendo la propaganda de los candidatos y los electores tomando partido.

El presidente del partido, Roberto Amaral, agregó en declaraciones a periodistas que tan sólo él puede convocar a los dirigentes del PSB y de los partidos aliados para discutir el futuro en la campaña electoral, y que su intención es hacerlo tan sólo después de los funerales. "Considero que es una total falta de respeto tratar de ese asunto mientras sus restos mortales aún son buscados. Yo soy el que puede dar inicio al proceso y no lo haré mientras él no sea enterrado", aseguró.

Amaral admitió que el proceso puede demorar debido a la dificultad para identificar los restos del candidato, que aún tienen que ser trasladados a Recife, su ciudad natal, para el entierro. Los bomberos informaron que han recuperado partes de cuerpos de las siete víctimas del accidente, pero ninguno de ellos completo, y que los restos solamente podrán ser identificados mediante exámenes de ADN.

Esos análisis pueden demorar entre "dos o tres días", aunque ello dependerá del estado del material genético recogido, según el comisario Aldo Galleano, a cargo de la investigación del desastre. El PSB tiene un plazo legal de diez días para definir si continuará en la disputa electoral e indicar al posible sustituto, que puede ser integrante de cualquiera de los partidos de la coalición que apoyaba a Campos.

Algunos dirigentes de la coalición ya han manifestado su apoyo a Marina Silva, la tercera candidata más votada en las elecciones de 2010 y que es considerada como la sucesora natural por su condición de candidata a vicepresidente en la fórmula de Campos.

Silva, ex ministra de Medio Ambiente en el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, pretendía disputar la Presidencia como candidata de la Red Sustentabilidad, pero la creación del partido no alcanzó a ser formalizada a tiempo y sus integrantes se afiliaron al PSB para unir fuerzas.

Además del PSB y de la Red Sustentabilidad, la candidatura de Campos era apoyada por el Partido Popular Socialista (PPS), el Partido Patria Libre (PPL), el Partido Humanista de la Solidaridad (PHS) y el Partido Republicano Progresista (PRP).

La muerte de Campos puede darle un nuevo rumbo a las elecciones presidenciales debido a que el líder socialista, como tercero en las preferencias, era considerado el fiel de la balanza, y a que Silva, pese a ser candidata a vicepresidente, figuraba en las encuestas mejor posicionada que el líder socialista.

Hasta ahora, los sondeos de opinión situaban a Campos con un 10 % de intención de voto, superado por la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, candidata a la reelección y favorita con cerca de un 40 %, y el socialdemócrata Aécio Neves, con un 23 %.

Silva fue criada en una comunidad de recolectores de caucho en plena Amazonía, recién se alfabetizó a los 16 años y fue compañera de lucha del mítico líder amazónico Chico Mendes, asesinado en 1988. "Marina Silva es muy carismática: parece una Lula de falda, y eso la hace congregar a muchos sectores diferentes de la sociedad brasileña", declaró a la AFP el politólogo de la Universidad de Brasilia Lucio Renno, comparándola con el exmandatario Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010).

"La elección se tornó todavía más indefinida: si Marina Silva es candidata aumenta la posibilidad de un segundo turno, que ella o Neves disputarían con Rousseff; y sin Marina, aumenta la posibilidad de victoria de la presidenta en la primera vuelta", dijo a la AFP Ricardo Ribeiro, analista de MCM Consultores.

Una encuesta de abril pasado señalaba que si la ambientalista Silva fuese candidata a la presidencia estaría segunda en la intención de voto, con 27%, contra 39% de la presidenta Dilma Rousseff. Silva fue la revelación de las presidenciales en 2010, cuando con el minúsculo Partido Verde fue la tercera candidata a la presidencia más votada, con casi un 20% de los votos.

Con su sorprendente alianza con la ambientalista, el socialista Campos, tercero en las encuestas, proponía una tercera vía alternativa al Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff y a la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) de Neves, que se alternaron en el poder en los últimos 20 años.

"El fallecimiento de Campos crea un elemento nuevo, triste y emocional, en una campaña que estaba muy distante del elector; la muy posible elección de Marina Silva como su sustituta cambia mucho las cosas, porque entraría en juego una candidata muy competitiva", dijo a la AFP el analista político André César, de la consultora Prospectiva.

"La presencia de Marina en la carrera electoral trae desafíos importantes para los dos principales candidatos [la presidenta Dilma Rousseff y el senador socialdemócrata Aecio Neves]: crea una tercera vía que puede crecer muy rápidamente", sostuvo el economista jefe de Gradual Investimentos, André Perfeito.



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