La Universidad Trump se rige por un “sistema fraudulento”

Sigue en curso una acción legal de ex alumnos del centro de estudios del magnate inmobiliario republicano que denuncian estafa, engaños y mentiras en el funcionamiento de la institución del hoy ...
Para noviembre, fecha de las presidenciales, está programado el inicio del juicio al multimillonario.
Para noviembre, fecha de las presidenciales, está programado el inicio del juicio al multimillonario. (Jonathan Ernest | Reuters)

Nueva York

El caso del escándalo de la universidad fundada por Donald Trump a mediados de los años 2000 tomó más vuelo el miércoles, con la publicación de nuevos documentos comprometedores para el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos. Las revelaciones provienen de diversos empleados del establecimiento cuyos testimonios fueron hechos públicos por Gonzalo Curiel, el juez californiano encargado del tema. Esto en respuesta a una demanda legal del Washington Post. Los ex cuadros califican el establecimiento, que cerró en 2010, de "sistema fraudulento" y de "mentira completa".

Los nuevos elementos llevan más agua al molino de diversos estudiantes que tomaron los seminarios propuestos en la Trump University y que demandan al magnate inmobiliario por "engaño". Lo acusan de hacer falsas promesas para que brillaran en los negocios revelándoles sus "secretos" para el éxito. Los cursos eran presentados como "mejores que los de la mejor escuela de comercio", como se jactaba un video, y según los ex alumnos no se justificó el precio que podía alcanzar los 35 mil dólares. El juicio está programado para noviembre, el mismo mes de las elecciones presidenciales previstas para el martes 8.

Los alegatos de los alumnos han sido respondidos por Trump, que asegura que dispone de muchos testimonios de estudiantes satisfechos. Afirma también haber recibido más de 10 mil evaluaciones de parte de los alumnos, 97% de los cuales obtuvieron una calificación superior a 4.85 sobre una escala de 1 a 5. Entre ellos, David Wright, que tomó un seminario de seis meses.

"La Trump University me permitió definitivamente enfrentar el mundo real y la inversión inmobiliaria", asegura. Otro, Kissy Gordon, estima haber "aprendido mucho de la Trump University".

Pero no es la opinión de Ronald Schnackenberg, que trabajó durante 2007, durante un poco menos de un año en la Trump University como responsable de las ventas. "Mientras que la universidad pretendía querer ayudar a sus clientes a ganar dinero en el sector inmobiliario, en realidad solo pensaba en vender seminarios lo más costosos posibles", explica, describiendo las prácticas como "tramposas, fraudulentas y deshonestas". En su declaración bajo juramento, el hombre añadió que el establecimiento "elegía a sus presas entre los de mayor edad y con menos diplomas para sacarles su dinero".

Corrine Sommer, que era responsable de los eventos en el seno de la universidad, narra a su vez cómo sus colegas alentaban a sus estudiantes, que tenían problemas para pagar sus gastos de escolares, a utilizar la mayor cantidad de tarjetas de crédito posible para que su plan de financiamiento fuera aceptado. Habla también de su sorpresa a propósito de algunos profesores, que "no tenían ninguna experiencia en lo inmobiliario". Según ella, el criterio imperante para reclutar al personal se limitaba antes que nada a sus capacidades como vendedores sin igual.

Una opinión corroborada por el testimonio de otro ex empleado, Jason Nicholas, que explica que los profesores se hacían pasar por "el brazo derecho" de Donald Trump. "Pura mentira", según él.

En el campo de Trump, se afirma que los documentos no establecen la fundamentación de la demanda y que el magnate considera utilizar los elementos de prueba de satisfacción de los alumnos para ganar su proceso.

Mientras, el candidato republicano, en un mitin en San Diego, unos días antes de la elección primaria de California que tendrá lugar el 7 de junio, arremetió contra el juez Curiel acusándolo de parcialidad. Lo trató de "enemigo", porque fue "nombrado por Barack Obama", agregando que "tendrá que recusarlo".

La favorita en la carrera a la investidura demócrata, Hillary Clinton, replicó de inmediato después de la publicación de sus declaraciones calificando a Trump de "impostor", que utilizó "una estrategia fraudulenta" para enriquecerse a costillas de los estadunidenses que trabajan duro", según afirmó ayer mientras hacía campaña en Newark, en Nueva Jersey, que también votará el próximo martes.

"Donald Trump y sus empleados se aprovecharon de los estadunidenses vulnerables alentándolos a hacer recalentar sus tarjetas de crédito, a vaciar sus cuentas de retiro y destruir su futuro financiero haciendo promesas que ellos sabían eran falsas", aseguró Clinton.