Presidenta de Argentina sale del hospital

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, deberá permanecer en reposo diez días más, por lo que no asistirá a la cumbre del G-20 en Australia.
Cristina Fernández de Kirchner, presidente de Argentina, asegura que su país pagará su deuda internacional
Cristina Fernández de Kirchner guardará reposo diez días más, tras dejar el hospital. (EFE)

Buenos Aires, Argentina

La presidenta argentina, Cristina Fernández, recibió el alta médica tras permanecer una semana hospitalizada por un cuadro de sigmoiditis y se dirigió a la residencia oficial, donde deberá guardar reposo otros diez días.

En un escueto parte difundido por la Unidad Médica Presidencial, se indicó que el alta fue firmada por la "buena evolución" de la infección intestinal que afecta a la mandataria.

Los doctores Marcelo Ballesteros y Daniel Fernández señalaron que Fernández "continúa con tratamiento antibiótico, dieta especial, reposo y control evolutivo" en la residencia presidencial de Olivos, a las afueras de Buenos Aires.

La mandataria tiene contraindicado "realizar desplazamientos por diez días", concluyó el equipo médico en el comunicado.

La prescripción médica de no viajar impedirá a Fernández asistir a la cumbre del G-20, que se celebrará los próximos 15 y 16 de noviembre en la ciudad australiana de Brisbane.

Su salida del sanatorio Otamendi de Buenos Aires se produjo en medio de un gran hermetismo, el mismo con el que se manejó la información oficial sobre su salud durante los días de hospitalización.

El último parte médico previo al alta, difundido el sábado, comunicó que la jefa de Estado argentina presentaba "una buena evolución clínica e imagenológica", pero omitió decir cuándo sería dada de alta y podría reincorporarse a sus funciones.

Los integrantes del Ejecutivo también se han mantenido en silencio y han evitado responder a preguntas de la prensa sobre la evolución de la presidenta.

Su enfermedad obligó a aplazar la visita a Buenos Aires que la mandataria chilena, Michelle Bachelet, tenía previsto realizar el pasado martes.

Pese a lo establecido por la Constitución argentina, Fernández no ha delegado el mando en el vicepresidente, Amado Boudou, apartado de la primera línea política por una sucesión de causas judiciales en su contra, entre las que destaca su procesamiento por presunto cohecho pasivo y negociaciones incompatibles con la función pública en la compra de la imprenta de papel moneda Ciccone Calcográfica.

Boudou tampoco encabezará la delegación argentina en Brisbane, sino que viajarán el ministro de Economía, Axel Kicillof, y el canciller, Héctor Timerman.

A diferencia de lo ocurrido en hospitalizaciones previas, la presidenta no recibió la visita de sus funcionarios más cercanos en el sanatorio ni los alrededores del centro médico se convirtieron en un punto de peregrinación de sus partidarios para dejar por escrito mensajes de aliento.

Fernández, de 61 años, se ha visto aquejada de varias dolencias durante su segundo y último mandato presidencial, que concluye a fines de 2015.

Hace tres semanas, la jefa de Estado debió guardar 48 horas de reposo por una faringitis.

El pasado julio, tuvo que suspender un viaje a Paraguay debido a una "faringolaringitis aguda" que le obligó a guardar reposo y le impidió asistir a la final del Mundial de Fútbol que disputaron las selecciones de Argentina y Alemania en Río de Janeiro.

Este año, Fernández también debió guardar reposo por bursitis del trocánter izquierdo -inflamación de la parte externa de la cadera-, en enero, y sufrió un esguince de tobillo en marzo, en Roma.

Su ausencia más prolongada al frente del país tuvo lugar en octubre de 2013, cuando fue intervenida de un hematoma craneal que la mantuvo apartada de la actividad oficial durante un mes.

En enero de 2012, se le extirpó la glándula tiroides debido a un diagnóstico de cáncer, que finalmente resultó ser un "falso positivo".