El uruguayo Luis Almagro aspira a suceder a Insulza

El organismo regional elige mañana a su nuevo titular, cuya candidatura, la única hasta ayer, respalda México.
El titular de OEA Miguel Insulza.
El titular de OEA Miguel Insulza. (David Mercado/Reuters)

Washington

La Organización de Estados Americanos (OEA) elegirá mañana en una Asamblea General Extraordinaria al sucesor del chileno José Miguel Insulza como secretario general, siendo el ex canciller uruguayo Luis Almagro, de 51 años, el único candidato en liza, tras el retiro de otros dos competidores.

La OEA, uno de los más antiguos bloques continentales del mundo, llega a esta elección crucial con su prestigio herido por la gradual pérdida de protagonismo en el hemisferio, las perennes dificultades presupuestarias y la necesidad de avanzar en una esperada reforma de su estructura.

Almagro, un diplomático discreto y eficiente, ya tiene el apoyo explícito de 20 de los 34 votos que decidirán la elección.

Los reglamentos de la OEA permiten la presentación de una candidatura hasta el inicio de la propia Asamblea General, por lo que no se descarta que surja una opción a Almagro, que el 18 de febrero, a instancias del todavía presidente de Uruguay, el hoy senador José Mujica, se presentó como un candidato que permitiría superar las evidentes diferencias en el seno de la entidad.

La táctica parece haber dado resultado: muy poco después de esa sesión, México —uno de los países de los que se esperaba un lanzamiento de candidatura de última hora— formalizó su apoyo a Almagro, quien, según Joy Olson, directora del grupo de reflexión Washington Office on Latina America (WOLA), "es un diplomático muy inteligente que tendrá por delante un trabajo muy difícil".

Añadió que el principal aporte de Almagro a la OEA es darle prioridad al fortalecimiento del sistema hemisférico de Derechos Humanos. Almagro "ha probado ser un hombre de principios que tiene una visión clara" sobre la necesidad de apoyar el sistema de derechos humanos, dijo la experta.

El sucesor de Insulza deberá también recomponer el prestigio político de la OEA a escala continental y hacer avanzar una esperada reforma que agilice sus procesos internos con un presupuesto que está fundamentalmente en manos de Estados Unidos.

"Es evidente que hay cuestiones políticas que deberán ser tratadas, pero creo que en el fondo muchos de los problemas se resumen en una cuestión presupuestaria. Es el principal desafío", dijo Olson, quien recordó que Washington aporta más de la mitad de los fondos para mantener a la OEA funcionando, cuando la región vio en los últimos años surgir bloques que ocuparon espacios dejados por la misma organización como Unasur o Celac.

Otra gran asignatura pendiente de la OEA es crear las condiciones para facilitar el retorno de Cuba, país que fue suspendido de la organización en 1962. Esa suspensión fue anulada por consenso en 2009, cerrando de esa forma uno de los capítulos de la guerra fría entre EU y Rusia (1922-1991) en el hemisferio.

En 2014, durante una cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) en La Habana, todos los presidentes del área —incluyendo al titular de Naciones Unidas y al propio Insulza— enviaron en un mensaje claro a Washington: es necesario poner punto final a la política de aislamiento.

Cuba y EU iniciaron en diciembre un histórico proceso de restablecimiento de las relaciones diplomáticas y al defender su candidatura ante la OEA, Almagro dijo que pretendía impulsar el "reingreso efectivo" de Cuba.

Almagro, conocido por su pragmatismo y un bueno humor a todo prueba, es experto en derecho y ciencias sociales. Fue embajador en Irán, Sudáfrica, Alemania y China, donde se volvió vegetariano "por convicción". Está casado en segundas nupcias con la diplomática sudafricana Marianne Birkholtz, a quien conoció durante negociaciones por contaminantes orgánicos.