La Casa Blanca responde a Maduro con más sanciones

Las restricciones incluyen congelar activos y prohibir visas a funcionarios acusados de “reprimir” el movimiento estudiantil de febrero de 2014, en el que murieron 43 personas.
El líder de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, y Nicolás Maduro ayer en Caracas.
El líder de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, y Nicolás Maduro ayer en Caracas. (Miguel Gutierrez/EFE)

Washington, Caracas

Las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela volvieron a tensarse con el anuncio de Washington de nuevas sanciones contra funcionarios venezolanos, poco después de que el mandatario Nicolás Maduro acusara al vicepresidente estadunidense, Joe Biden, de respaldar un plan regional para forzar su derrocamiento.

"Estamos enviando un claro mensaje a los que violan los derechos humanos, a aquellos que se aprovechan de la corrupción pública y a sus familias de que no son bienvenidos en Estados Unidos", dijo la vocera del Departamento de Estado, Jen Psaki, en un breve comunicado.

Psaki subrayó que la corrupción "es uno de los elementos que contribuyen al rápido empeoramiento de las condiciones económicas y sociales de Venezuela".

La decisión de Washington es fruto de un nuevo episodio de fricción entre ambos países después de la acusación de Maduro contra Biden, que según este último aprovechó una cumbre sobre el tema energético del Caribe, celebrada en Washington la semana pasada, para comentar a presidentes y primeros ministros asistentes el plan en marcha para derrocarlo.

"Hoy tengo la responsabilidad de hacer un llamado al pueblo, a los oficiales patriotas: máxima lealtad. Se ha puesto en marcha un plan para un golpe de Estado cruento en Venezuela y debemos tener unidad de las fuerzas militares, de las fuerzas populares para derrotar ese golpe", dijo Maduro ayer en un acto en el estado de Miranda.

También acusó a medios de prensa como el estadunidense New York Times y el español ABC de desatar una campaña contra el gobierno bolivariano.

La mayoría de los países caribeños forma parte del programa de suministro subsidiado de petróleo venezolano Petrocaribe y, debido a la reciente caída de los precios del crudo, algunos expertos advierten de la posibilidad de que Venezuela recorte sus envíos.

La economía venezolana atraviesa, además, agudas dificultades, con un crecimiento negativo estimado de 7% para este año, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), y una inflación que se ha disparado a más de 50%, como consecuencia del fuerte descenso en los ingresos fiscales procedentes de la venta de petróleo, el principal producto de exportación venezolano.

Luego de las acusaciones de Maduro, Washington salió inmediatamente al paso y negó de manera categórica lo dicho por el presidente venezolano.

Una vez más, Washington evitó revelar públicamente el número y las identidades de los afectados por las restricciones de viaje, con el argumento de cumplir con las leyes de confidencialidad sobre visas que rigen en Estados Unidos.

No es la primera vez que Washington aplica sanciones contra funcionarios del gobierno venezolano. En julio, el gobierno ya había impuesto restricciones de visado a 24 funcionarios de la nación sudamericana involucrados, según EU, en violaciones de derechos humanos durante la represión de protestas de estudiantes y grupos opositores a Maduro.

Poco después, a inicios de diciembre, el presidente estadunidense, Barack Obama, firmó una ley aprobada por el Congreso con sanciones contra funcionarios venezolanos considerados responsables de violaciones de derechos humanos en ese país.

Las sanciones incluyen congelación de activos y la prohibición para emitir visados a funcionarios de venezolanos vinculados con la violencia y la represión en las manifestaciones estudiantiles de febrero de 2014, que terminaron con un saldo oficial de 43 muertos y cientos de heridos. El gobierno acusa al líder radical opositor, Leopoldo López, hoy preso, de alentar las violencias.

Las tensiones entre ambos países se mantienen desde la llegada de Hugo Chávez al poder (1999). Chávez, mentor de Maduro, falleció en marzo de 2013 y en múltiples ocasiones acusó a EU de alentar diversos planes de desestabilización en Venezuela. Desde el 2000, cuando retiraron embajadores, las sedes de EU en Caracas y de Venezuela en Washington, dependen de encargados de negocios.