Tras la salida de Bush, ¿un “imparable” Donald Trump?

El magnate gana con la caída de Jeb, pero aún pelean los ultrarradicales de origen cubano, Ted Cruz y Marco Rubio.
Jeb Bush aceptó su derrota.
Jeb Bush aceptó su derrota. (Randall Hill | Reuters)

Washington

Donald Trump sigue acortando la brecha. Dispone de un avance de más de 20 puntos a escala nacional sobre su más próximo rival, el senador de Texas, Ted Cruz, en la carrera por la investidura republicana para la elección general del 8 de noviembre.

La carrera se renovó con su escenario original el 20 de febrero. Recuperándose un poco sobre su rival Bernie Sanders en Nevada antes de ganar probablemente en Carolina del Sur en una semana, Hillary Clinton recuperó su estatus de favorita luego de que una derrota humillante en Nueva Hampshire, el 9 de febrero, cuestionó su candidatura. Otro favorito se impuso la misma noche en el campo republicano. Ya vencedor en la "estado granito", hace 10 días, el magnate inmobiliario Donald Trump registró un nuevo triunfo en Carolina del Sur (con 32.5% de votos contra 22.5% para Marco Rubio), y se espera que tendrá un éxito probable en Nevada este 23 de febrero.

Esta demostración de fuerza, todavía improbable hace seis meses, podría no detenerse, ya que Trump está todavía bien colocado en los importantes estados del "Supermartes" que tendrá lugar el 1 de marzo. El multimillonario se beneficia hasta ahora de una suma de circunstancias en extremo favorables. Llevado por la frustración de una parte de la base republicana que prefiere a un outsider como él, Trump se vio favorecido por la multiplicidad de las candidaturas que impidió de facto un reagrupamiento de las fuerzas en torno de una alternativa al discurso antiélite del magnate.

Tomando nota de sus peores resultados (7.8%), el ex favorito republicano, Jeb Bush, puso fin a su candidatura la noche del sábado, tras un humillante cuarto lugar, aunque aún quedan cuatro aspirantes: dos senadores, el muy conservador Ted Cruz y el representante del establishment, Marco Rubio, ambos de origente cubano; Ben Carson, y el gobernador de Ohio, John Kasich.

¿Podría ser frenado Trump por una coalición que se formara en torno de Rubio? Es la apuesta del joven senador de Florida, 44 años, que va segundo y que en Carolina del Sur puede tener el apoyo de figuras políticas de primero orden como la gobernadora Nikki Haley. Rubio, quien ha evitado confrontar regularmente con Trump o criticar sus posiciones más radicales, apuesta al sentimiento de rechazo que continúa provocando el magnate, incluyendo en el seno de su propia formación.

En cuanto a Cruz, el tercer candidato también, no piensa renunciar a la contienda y puede esperar sumar puntos en los estados del sur que se pronunciarán el 1 de marzo, entre ellos en su tierra de elección, Texas. Tanto los votos de Cruz como los de Trump muestran que una mayoría de los electores republicanos que participan en las primarias y en los caucus están en ruptura con la línea tradicional del partido, lo que no es una buena noticia para Rubio.