Sacerdotes casados “están en mi agenda”: Francisco

Un ex cura le cuestionó si podía volver a ejercer pese a tener mujer.
Señaló que la Congregación para el Clero estudia la situación.
Señaló que la Congregación para el Clero estudia la situación. (Vincenzo Pinto/AFP)

Ciudad del Vaticano

Los sacerdotes casados “están en mi agenda”, dijo el papa Francisco en un encuentro con miembros del clero de Roma en El Vaticano, aunque no explicó en qué sentido intervendrá y admitió que se trata de una “situación difícil”.

En su encuentro anual con los sacerdotes de la capital italiana, en el Aula Pablo VI, el líder católico respondió una serie de preguntas, entre ellas una que le dirigió Giovanni Cereti, quien dejó el sacerdocio para casarse.

Cereti le cuestionó si podría ser readmitido en el sacerdocio pese a tener mujer. El pontífice explicó que se trata de un problema que no tiene una solución fácil, que es importante para la Iglesia y que la Congregación para el Clero del Vaticano lo está estudiando.

Reveló que el martes 10 de febrero, en su misa matutina en la capilla de la Casa Santa Marta, estuvieron presentes siete sacerdotes que festejaban 50 años de ministerio y otros cinco que dejaron el sacerdocio porque están casados.

Luego se dirigió a Cereti, que hizo referencia a la praxis de los sacerdotes católicos del rito oriental (los cuales pueden conducir su ministerio pese a ser casados), y contestó: “El problema está presente en mi agenda”.

Actualmente la Iglesia católica mantiene el requisito del celibato sacerdotal para el rito latino, es decir la mayoría de los curas del mundo, pero se trata de una norma disciplinar y no de un dogma, por lo tanto la doctrina no impediría una modificación.

Desde la elección del Papa y a causa de la percepción de que impulsará cambios drásticos, comenzaron a llegar al Vaticano decenas de cartas de sacerdotes casados pidiendo ser readmitidos en el ministerio.

No hay que ser un "showman"

Por otro lado, Francisco aconsejó a los sacerdotes que al oficiar la misa eviten comportarse como un showman y recuperen “el encanto de la belleza y del asombro, tanto de quien la celebra como de la gente.

“Cuando vemos a un sacerdote que predica de modo sofisticado o artificial, que abusa de gestos, no es probable que se dé este asombro, esta capacidad de entrar en el misterio”, afirmó Jorge Bergoglio.

“Si soy un showman, no hago entrar en el misterio. Son dos extremos”, agregó.

El pontífice explicó que “hay algo en la homilía que lleva en sí misma la gracia”, pero que hay algo más que “depende de quién predica”.

Por ello, instó a “recuperar el asombro, aquello que se oye en el encuentro con Dios”.

“Aquello que oyeron los apóstoles cuando fueron invitados, llamados. Aquel asombro que atrae y deja en un estado de contemplación”, subrayó.

El pontífice concluyó su alocución recomendando a los presentes el uso de dos libros que confesó que le habían sido de gran ayuda.

El primero es de Domenico Grasso sobre la predicación —”un libro justo en la teología”, lo definió—, y el segundo de Hugo Rahner, que se diferenciaba de su hermano Karl, bromeó, en el hecho de que “escribe claro: decía que quería traducir las obras de su hermano al alemán”.